<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d7974984536099633988\x26blogName\x3dNickjournal\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://nickjournalarcadiano.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_ES\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://nickjournalarcadiano.blogspot.com/\x26vt\x3d2379119722696080509', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
31 marzo 2008
Vecinos/Neighbours

El ciudadano de Utah Mark Easton reclamó a su Ayuntamiento que la casa que su vecino habia construido delante de la suya era 50 cm más alta que lo que las normas permitían y que, por eso, le impedía la visión de las bellas montañas.


El Ayuntamiento, entonces, ordenó al vecino modificar la construcción y hacerla 50 cm más baja. Meses después, el Ayuntamiento recibió otra queja de Mark Easton reclamando que, al reconstruir la casa, su vecino había instalado unas ventanas con las que no estaba del todo de acuerdo...



(Descubierto por El Richal)




Aviso del Blogmaster: Expulsados y otras inexactitudes

Etiquetas:

 
[0] Editado por Protactínio a las 8:07:00 | Todos los comentarios 289 comentarios // Año IV
30 marzo 2008
Negociación de Harvard

Reducir la causa del desacuerdo,

no imputar culpa alguna.

Es más, actuar sin culpa,

sin conciencia, ni buena, ni mala

Papel más activo del mediador;

importante establecer el flujo comunicativo.

Mediación metodológica familiar,

intercultural comunitario, antropología

Psicología, micronegociación.

Modelos más macros;

la causalidad es lineal,

la acausalidad es circular.

Aspectos relacionales del conflicto;

mutemos a los enemigos,

en nuestros adversarios.

Empatía, conocer al otro,

las partes deben cooperar,

aparte de solucionar

Los acuerdos carecen de importancia.

Mediación, modelo transformativo,

no negociación sobre posiciones.

Inventar opciones para el beneficio mutuo;

la mejor alternativa posible

a un acuerdo negociado.

Emociones, sesgos cognitivos;

a medida que acordamos

Microfundamentos; de la justicia

reparadora, ecléctica.

Cómo vencen sus problemas los chimpancés;

los monos que llevamos dentro.

Mecanismo de protección de la especie.

La reconciliación es un concepto que se aprende;

y vamos del árbol al Ulster.

Las emociones se canalizan,

alegría, tristeza, miedo, asco, ira,

pasan por el túrmix del contexto;

dominios de la justicia reparadora.

Círculo virtuoso con dominio,

interrelación, mente, lenguaje;

Cultura y sociedad…

La mujer velada tiene frío;

realmente ansía tener amor.



30 años de decadencia nos contemplan



(Escrito por Cateto de Pacifistán)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Tsevanrabtan a las 8:30:00 | Todos los comentarios 222 comentarios // Año IV
29 marzo 2008
La gula de los canónigos, la pasta y la primavera

Cuando yo era chico, la palabra pasta no se utilizaba ni para referirse al dinero. Al menos, en provincias. Sólo conocíamos los macarrones. Exclusivamente. Y, claro, hubiese sido redundante emplear un término genérico para aludir a un conjunto de un único elemento. ¿Qué comemos hoy? Pasta. Ah, macarrones… No sólo eso: los macarrones, al menos en mi casa, siempre se hacían de la misma forma: con tomate y chorizo. Posteriormente, ya en los primeros años universitarios, el arsenal hidrocarbonado se duplicó y aparecieron los espaguetis. El cambio, no obstante, fue más formal que otra cosa: los cocinábamos, es un decir, sistemáticamente con tomate Apis. Cocción, escurrido y mezcla con el tomate recién salido de su lata. El viaje de fin de carrera a Italia (año del Señor de 1977) supuso, entre otras cosas de singular interés, el descubrimiento de las pastas de colores y la constatación de que, para los italianos, el helado de “tuti fruti” no significaba absolutamente nada. No existía. Al primero que pidió dicho manjar, le prepararon –después de insistir– un macro cono con una bola de cada sabor (naranja, limón, plátano, piña, etcétera) y se lo cobraron, claro está, a un precio desorbitado. Salimos airosos de la situación pagándolo entre los que íbamos y comiéndonoslo a pachas.

Hoy, claro está, todo es diferente. Cualquier supermercado ofrece multitud de formas de pasta en distintas presentaciones, grosores y colores. Al final, da un poco igual. Si dejamos fuera de la generalización a las pastas rellenas de carne, las restantes (macarrones, cintas, espaguetis, lazos, caracoles, conchas… llamadas, claro está, en sus denominaciones originales italianas) saben más o menos lo mismo. Cambia, y no es baladí, la textura en la boca. Pero el sabor es idéntico. Respecto a los colores, sólo soy capaz de detectar una diferencia gustable en la pasta negra y a élla dedicaremos la receta de hoy.

O, por mejor escribir, una de las recetas de hoy. Dada la extremada sencillez del plato de pasta que describiré, convendrá acompañarlo de un entrante. Y como la primavera, aunque algo tarda y bostezante, está empezando a asomarse a nuestras ventanas, no estará de más comenzar la pitanza por un plato frío que serene los ánimos: una ensalada de gulas con canónigos. Los términos gula y canónigo, más o menos sinónimos en el medievo, cuando el saeculum ferricum, han mutado en dos sabrosas adquisiciones gastronómicas: un extruído de abadejo, coloreado cual angula, y una planta –ahora cultivada– de aspecto humilde y delicioso sabor amarguillo. Dejarás atemperar las gulas y prepararás una a modo de vinagreta con ajo muy finamente cortado (unos tres dientes), guindilla, aceite y zumo de limón. Ya sé que es una flagrante contradictio in terminis llamar vinagreta a lo que vinagre no tiene. Pero así son las cosas. No obstante, si te gusta más el neologismo citricota, puedes usarlo, exponiéndote, eso sí, a la befa más que justificada de tus amigos y familiares. Mezcla bien las gulas con la vinagreta: han de quedar todas bien impregnadas y, si me apuras, deberá sobrar un poco del líquido donde luego podrás pringar pan. Haz con las gulas un montecito en el centro de la fuente redonda y rodéalo de canónigos, que emplearás tal cual salen de la bolsa. Este delicioso plato se lo debemos a la Casa Civil del Marqués de Cubaslibres, que nos enseñó a aliñarlo y, sobre todo, nos regaló las guindillas que lo acompañan.

Deja en reposo la ensalada y, en abundante agua con aceite de oliva y sal (toda la que quieras), pon a cocer unos macarrones rizados negros (penne rigate nere) hasta que los notes al dente, es decir, con la dureza necesaria para ser comidos. Escúrrelos y pásalos por agua fría, eliminando así el almidón que hayan soltado, para que no se peguen luego en la sartén. Ya sé que esta práctica no es muy ortodoxa a decir de los italianos; la pasta debe dejarse caliente y añadirle, luego, la salsa correspondiente. Pero aquí vamos a seguir cocinando los macarrones y el resultado será mejor con la pasta lavada. En una sartén amplia, pon aceite de oliva virgen y sofríe unos ajos laminados. Añade perejil a tu gusto y, cuando huela bien, vierte los macarrones cocidos. Dale unas vueltas hasta que se caliente todo y, entonces, pon una generosa cantidad de gambas peladas. Valen perfectamente las que compras congeladas, teniendo la precaución de haberlas, claro está, descongelado previamente. No te pases con el tiempo de sartén para las gambas: deben quedar hechas, pero no secas ni encogidas. Cuatro minutos de fuego, mientras con cuchara de palo remueves la pasta, serán suficientes. Y ya está.

Acompañaría la ensalada con un blanco fresquito (bien podría ser un Verdejo de Rueda, por ejemplo el Cuatro rayas de 2007, que no es caro) y, si te place, la pasta con un tinto del año. Puedes, claro está, seguir con el blanco, pero yo te aconsejaría, si logras encontrarlo, un vino que lleva muy poco tiempo en el mercado aunque es, de verdad, excelente y barato (menos de 4 euros la botella): el Yugo Joven, de bodegas Crisve, una mezcla de Shiraz, Cencibel y Merlot, sin crianza ninguna, que se deshace en la boca y te la llena de paz primaveral.

(Escrito por Protactínio)

Etiquetas: ,

 
[0] Editado por Protactínio a las 10:01:00 | Todos los comentarios 138 comentarios // Año IV
28 marzo 2008
HUMANISMOS (I)
Que dice Espada que él no tiene más identidad que la de merengón irredento. Pues bien, sólo una objeción: que para tal viaje, demasiadas alforjas, ¿no creen? Hombre, uno es colchonero, y de los fieros y leales. Me hice apache viendo por televisión una famosa cabalgada futresca por la banda derecha madridista. Para más señas, Francisco Buyo acabó recogiendo el balón de sus propias mallas. Aquel sí que era un buen Atleti… Edgardo, que te pierdes.

Declaro que el objeto de aquesta sábana es divagar sobre la tesis arcadiana acerca de las identidades sí, las identidades no, la identidad madre te la bailo yo… y refutarla. Yo, no sé de ustedes, si tengo una identidad bien definida. En realidad, más de una. Habría que hacer una lista extensa de identidades que en un momento dado afloran (verbo cursi, pero qué quieren) en mi persona. Una de ellas es la de indio colchonero, sí, pero sólo es una de las que atesoro (otro verbo cursi) y ni mucho menos la principal. Católico, español, granadino-jiennense-sevillano, cazador, reaccionario, legitimista, chestertoniano, quevedista, jesuitico, taurino, hijosdalgo de viejos castellanos… He ahí un catálogo de las múltiples identidades que surgen con frecuencia de mis dichos y hechos. Persona me hicieron mis padres hace ya algunos años, pero personalidad me forjé yo con la ayuda/lastre de mi circunstancia.

Arcadi supone que las identidades de uno han de ser gloriosas e infinitas en su perfección. Quiso hacerse andaluz, pero resulta que en un pueblo gaditano los árboles aparecían pintados de blanco y verde, infectados ya de blasinfantilismo (ruego le echen un vistazo rápido a la huella escrita de aquel notario y padre de la patria mía. Nunca debió acabar muerto en una cuneta, pero tal vez un frenopático era buen destino), y aquello le superó. Si eso es motivo para darse de baja, aquí paz y después el desastre. Claro que don Arcadio viene de donde viene, esa izquierda delicuescente y catalana que se creyó Diosa de la Razón y acabó en Barragana de la Nación (catalana). De Tarradellas a Montilla hay cuarenta mil leguas de viaje en cuanto a dignidad y lucidez. Hasta un asqueroso facha como yo acepta tal distingo. Y a Arcadi, eso, le escuece.

Pues no, mosén Espada (tiene usted apellido judío, por si nadie se lo ha dicho, y yo de esto también sé), las identidades no son ni pueden ser cruelmente perfectas, y digo crueles porque entonces no serían humanas y desembocarían en martirio poco soportable. Cuando digo que soy español, acepto perfectamente que éste ha sido un país y pueblo (que no es exactamente lo mismo) cruel, idiota y desesperante, pero es justo lo mismo que se puede decir de todos nosotros, animales a menudo racionales.

Los griegos entendían a los (sus) dioses como seres tragicómicos a los que asumían de forma natural. Incesto, traición, envidia, pasión, celos… La historia calcada de cualquier familia de ayer y hoy pero con posibles, que eran dioses, coño. Y a ésas bestias las aceptaban como deidades. Lo mismo se puede decir de los romanos. O incluso del judaísmo primitivo donde Dios (éste sí con mayúscula) se enfadaba con demasiada frecuencia y se gustaba de putear al personal con sincera saña. Claro que don Arcadio no puede admitir tal cosa, perfección obliga. Si se reconocen defectos en España, cómo sentirse uno español sin abochornarse. Pues se reconocen, señor Espada, y se acepta(n). Uno quiere con toda el alma (perdón) a sus padres e hijos, y no anda por ahí excusándose de lo mismo “porque no son perfectos”. De hecho, no hay nada perfecto, mosén Espada, empezando por usted y yo. Ni la Capilla Sixtina, oiga. Sublime sí, pero perfecta…

Quizá se rebele ante la idea de que la identidad te viene dada, como la familia, o bien que se pueda elegir, sí, pero dentro de una cierta libertad, como los amigos. Fuera de eso, el vacío. Yo puedo y sé distinguir ambas. Mi fe religiosa viene dada de mis mayores. Parecido asunto al de mis filias patrióticas, mi antimadridismo o mi afición al gatillo. Pero también hubo(hay) otras que elegí yo. La boina roja, por ejemplo, es una mezcla de ambas. Abuelos requetés, padres tirando a peperos, nieto carlista cruzado con democristiano, pero en última instancia fui yo. Al igual con los libros, que eligió el abajofirmante. Y no pasa uno indemne de ciertas lecturas. Aún recuerdo ese primer contacto (horrible y magnífico) con Federico Nietzsche, o cuando descubrí a Chesterton, al padre Castellani, a León Bloy, a Pound o al último Yeats.

Aún arrastro, unas veces pesada y otras alegremente, el bagaje de ciertas obras y autores que supieron descubrirme hablarme directamente de la naturaleza humana, tan cambiante como nuestra ahora popular climatología. O de ciertas sensaciones. La música, me gusta Led Zeppelín, pero también La Buena Vida o la ópera italiana. O los toros, el cine y la comida. Dijo usted que intentó hacer de su patria al aceite de oliva. Y un guiso sin dicha grasa le derribo del caballo mediterranesco. Y no es eso, no es eso…

Se confunde, señor Espada. Las identidades, o lo que es lo mismo, las patrias, no son ni consisten en adueñarse subjetivamente de lo mejor de nuestro mundo. Así no funcionan las cosas. No se ama un coche por muy bien que esté ensamblado, sino porque con aquel viejo Simca Mil hizo su primer viaje al Pirineo acompañado de su entonces novia y hoy mujer. Acaba usted, señor periodista, citando a un escritor valenciano que dijo “mi patria es la inocencia”.

Tal vez, no suena mal del todo, la inocencia… pero es tan sólo una más.

(Escrito por Edgardo de Gloucester)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Protactínio a las 8:38:00 | Todos los comentarios 331 comentarios // Año IV
27 marzo 2008
Titulares
No osan a emplear el sintagma primer español. Demasiado arriesgado, claro. Y ahistórico, desde luego. En cambio, lo suavizan, lo pildorizan mutándolo en primer europeo. Voilà! Entre 1.4 y 1.2 millones de años ha, ¿existía el estrecho de Gibraltar? ¿Podían, aún, los homínidos cruzar libremente la cadena montañosa que enlazaba el Atlas con lo que ahora es Portugal? Porque, de hacerlo, tampoco existiría Europa: Euráfrica, más bien. O Afropa, que tiene nombre de asociación reivindicativa. Sin embargo, no crean, el titular está directamente extraído de Nature, siempre tan cuidadosa –ya se sabe– en olisquear la seriedad científica de sus portadas. Pero hay más: sabemos que en Dmanisi, en la actual Georgia, aparecieron mandíbulas de homínidos datables en 1.7 millones de años. ¿Es Georgia europea? ¡Quiá! Es eurasiática. Magnífico hallazgo. Situada entre Turquía y Rusia, a las orillas del Mar Negro, Georgia no es Europa. Mmmmmm, suspiran aliviados los tituladores de Nature y, de paso, Arsuaga, Carbonell y Bermúdez.

Igualmente hermoso y redondo es el affair de la señora que se ha quedado preñada. Como diría Spock-Ibarretxe, ¿qué hay de malo en ello? Nada. Salvo que dicha señora tiene barba incipiente (tampoco es tan raro: ya pintó una José de Ribera en 1631), carece de tetas visibles y está casada con otra señora. Observe bien el sujeto/la de vueltas que da el mundo/para luego estarse quieto. Varios medios titulan aludiendo a él porque las hormonas y el Derecho Civil lo han querido. ¿Es superior la cirugía a la biología? Rellenar unos formularios solicitando el cambio de sexo, ¿cambia éste verdaderamente? No y no. Ahí está la redondez de la barriga para demostrarlo. Ahí el abracadabrante embarazo de un señor de ida y vuelta o de una señora con freno y marcha atrás.

(Escrito por Protactínio)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Protactínio a las 8:56:00 | Todos los comentarios 284 comentarios // Año IV
26 marzo 2008
Lletraferits
Capítulo II
Ya en...


Sórdida. Culto a la violencia con mucho sexo. Roma, un auténtico vicio televisivo.
No fue de mi gusto lo que pude ver. Uno que se ha acostumbrado a acercarse a ella a través de aquellos libros que Montaigne alababa, las Vidas paralelas de Plutarco, ve esta Roma tan real -según dicen sus autores- y siente cierta repugnancia. Es inevitable la fascinación, se trata de un producto televisivo de increíble calidad en la recreación de ciudades, ropas, utensilios y costumbres, y muy premiado. Los sucesos históricos se van, más o menos, siguiendo bastante simplificados y con notable falta de rigor en aras a la dramatización de la historia de dos violentos criminales (uno es el del vídeo) que vienen a ser los héroes del relato. Los hechos históricos quedan como un telón de fondo al que se presta atención caprichosamente, en los huecos que deja el resto del entramado humano. Mi estimado Cicerón, representado por un actor de aire mezquino, quedaba como un pícaro granuja, y encima, por lo que veo a la hora de elaborar esta entrada, su asesino iba a ser uno de los protagonistas. En lo que pude ver, oh casualidad, salió de boca de M. Antonio el nombre del auténtico desertor del arado, Cincinato, cuando en una inverosímil y amigable conversación con los asesinos de César les decía que deseaba retirarse a cuidar de sus tierras, como Cincinato. Cleopatra, floja, por supuesto que me quedo con la de Joseph L. Mankiewicz, aunque Vivien Leigh...

Imposible desconocer la vida de excesos de muchos de los legendarios romanos ni, aunque no fuera con la penetración de Tácito, tampoco es un detalle que nos hurtara Plutarco. Sin duda Plutarco es un moralista, como también Montaige (aunque hay negacionistas de este extremo), y por tanto tiene interés en mostrarnos los defectos que observa, sin que ello obligue a caer en la mojigatería. A Plutarco lo seguiría, para gran parte de su obra teatral, Shakespeare haciendo buenas aquellas ideas sobre el plagio expresadas por Fielding según las cuales todo lo que tiene de malo copiar a los contemporáneos lo tiene de bueno cuando se trata de los clásicos. Posiblemente el lector no se entere, el autor no se molesta ni te demandan sus deudos, y, en caso de que al fin se sepa, otorga galardón de vasta cultura y de buen gusto al rescate de clásicos relegados.

Mi intención, apreciados lectores, es hacer comparecer ante ustedes a dos temibles y exitosos militares romanos a los que, no obstante, seguramente debamos bastante del conocimiento
que tenemos de las viejas joyas de las letras y el pensamiento. Dos caracteres ciertamente diferentes, tan opuestos como tantos de los que nos convocamos sobre un libro o sobre esta sábana nickjournalina, y sin embargo interesados en los libros. Sus nombres: Sila y Lúculo.

Sila, su historia es crueldad y matanzas. El azul grisáceo de sus ojos era 'duro y violento' e inspiraba miedo, dice Plutarco. En una de esas guerras civiles que vivió Roma, entre muchas otras matanzas, tras reunir al Senado, comenzó a hablar justo en el momento que sus sicarios empezaron a dar muerte a seis mil prisioneros que había juntado en el circo de Roma, "como no podía ser de otro modo, los gritos que se produjeron en un espacio tan reducido con tal masacre provocaron que el espanto arrebatara a los senadores. El siguió hablando sin turbación, con el semblante sereno y les exhortó a prestar atención a sus palabras, sin atender a lo que pasaba fuera, pues no se trataba más que de un castigo que había ordenado dar a unos malhechores". Sila desde joven tenía fama de divertido y propicio a la burla; le gustaba rodearse de la SGAE de entonces, mimos, bufones, cómicos, bailarines, y dar largos banquetes bien provistos de vino. Un tipo bastante dado al amorío y de lágrima fácil, amó durante toda su vida a un actor de entonces, Metrobio, que gustaba de ir vestido de mujer, también tuvo varias mujeres, entre ellas un prostituta que lo enriqueció haciéndole su heredero.
Durante una estancia en el Pireo se apropió de la biblioteca de un bibliófilo del lugar, Apelicón de Teos, en la que se encontraban la mayoría de las obras de Aristóteles y su biblioteca personal, y se la llevó a Roma.

A Lúculo, a parte de sus grandes gestas militares que le enriquecieron enormemente, también se le conoce el gusto por la bebida, los banquetes, las francachelas y la frivolidad. Se le consideró prudente, educado y de buena voluntad, y se criticó que se decidiera a retirarse de la vida pública y dedicarse a gastar sin tasa su brillante fortuna. Palacios, banquetes, jardines, obras de arte, opulencia. Considerado el gourmet por excelencia (es éste el Lúculo de la obra de Julio Camba), también gastó soberbiamente en biblioteca, la suya situada en una finca en Túsculo, cuya fama perduraría hasta Isidoro de Sevilla. De su biblioteca subrayan el uso que le dio: a todos estaba abierta, los paseos en torno a ella y los lugares de estudio recibían sin impedimento a los visitantes griegos y romanos. Su casa era como un hogar para estudiosos, donde se acogía a poetas y filósofos, una 'especie de refugio de las Musas'.

(Escrito por Melò Cucurbitaciet)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:32:00 | Todos los comentarios 421 comentarios // Año IV
25 marzo 2008
Conoce Barcelona en trescientas palabras y seis imágenes

Plaza de la Universidad. Estudiando sobre monopatín



Doscientas mil pesetas costaba el perro cuando lo pregunté.

F.C. BarçaYorkshire


Lavabo de diseño. Una vez echas el pestillo, el vidrio se vela.


Paseando a Miss Hurón


Barcelona es, probablemente, una de las ciudades más bonitas que uno puede encontrar en Cataluña, y sin probablemente, la más grande. L’Hospitalet de Llobregat y Badalona no están mal, pero carecen de edificios de Gaudí y cuadros de Picasso y lamentablemente sólo pueden presumir de poseer dos enormes Ikeas. Barcelona es una ciudad bilingüe rotulada en catalán. Si uno pasea por Barcelona verá que hay muchos turistas mirando para todos lados. Lo que les costará más será ver a cientos de ladrones observando a los turistas. Pero es igual, porque al final suele producirse un cálido acercamiento mutuo y ya se apañan entre ellos. La oferta gastronómica es amplia. Comida china, vietnamita, catalana, italiana, de mercado y de hospital. Considera que te han timado si te sirven un plato con salmonela tras pagar más de 7 euros por el menú. La temperatura suele ser templada en invierno, calurosa en verano y fría en el metro. Los barceloneses son gente muy paciente con los trenes de cercanías, las huelgas de autobuses y los cortes en el suministro eléctrico. No pierden los nervios fácilmente… y es que la mayoría son del Barça. La ciudadanía es muy solidaria, aunque algunas pintadas se propusieran empañar la imagen de la ciudad. Y así, durante el famoso encierro de inmigrantes sin papeles que se produjo en la iglesia del Pi, pudo leerse lo siguiente en una de las paredes del templo: “Hay pobres locales”. En cuanto al ocio nocturno, Barcelona dispone de infinidad de locales en los que germina alegre el decibelio y mana caudaloso el Johnnie Walter. Lamentablemente, suelen compartir enclave con cientos de domicilios de trabajadores poco solidarios con la benefactora función social que realizan. Barcelona, una ciudad hecha a imagen y semejanza de sus concejales.


Metáfora sobre el PP en Cataluña. Solo y mal aparcado.


(Escrito y ¿filmado? por Goslum)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Tsevanrabtan a las 8:30:00 | Todos los comentarios 460 comentarios // Año IV
24 marzo 2008
Pero no

El rey Alejandro, cuando guerreó y se apoderó de todos los reinos del mundo y temblaba ante él todo el mundo habitado, llamó a los magos y les preguntó: «Decidme vosotros que poseéis las escrituras del destino, ¿qué puedo hacer para vivir muchos años, para disfrutar el mundo una vez que lo hice mío por completo?». «Mi rey, así vivas muchos años. Grande es tu poder», respondieron los magos, «pero lo que ha escrito el destino no puede borrarse. Sólo hay una cosa que puede hacer que disfrutes tu reinado y tu gloria, a saber, que quieras volverte inmortal para vivir lo mismo que las montañas. Pero es difícil, muy difícil». «No os pregunto si es difícil, sólo si hay algún modo», dijo Alejandro. «¡Ay, mi rey, conforme a lo que mandas está el agua de la inmortalidad, que aquel que la bebe no teme la muerte! Pero quien vaya a cogerla debe pasar entre dos montes, que continuamente chocan el uno con el otro. Y ni el pájaro alado logra pasar. ¡Cuántos célebres príncipes e hijos de gobernantes no habrán perdido la vida en aquella terrible trampa! Cuando pases los dos montes, hay un dragón que nunca duerme custodiando el agua de la inmortalidad. Has de matar al dragón y cogerla.»

Al momento, ordenó Alejandro que le trajeran a su caballo Bucéfalo, que no tenía alas pero volaba como un pájaro. Sube al caballo, pica espuelas a su corcel negro y parte. Y de un brinco pasó al otro lado. Mató al dragón que nunca dormía y cogió la botellita con el agua de la inmortalidad.

Pero ¡he aquí que rey, alabado sea, tan pronto como volvió a palacio no supo ser precavido! Su hermana ve la botellita y sin pensárselo dos veces vierte el agua. Dio la suerte de que cayó sobre una cebolla silvestre, y por eso las cebollas nunca se secan.

Alejandro, transcurrido tiempo suficiente, va a beber el agua de la inmortalidad, pero ¿dónde está? Pregunta a su hermana, y ésta le dice que no tenía nada y que la había volcado. El rey enloquece de furor y angustia y la maldice de forma que se convierta en pez de cintura para abajo y la condena a quedarse hasta el fin del mundo en medio del mar.


Dios le escuchó, y desde entonces quienes pasan en barco la ven mecerse en las olas. Con todo, no odia a Alejandro: y si ve algún barco pregunta: «¿Vive Alejandro?». Y si el patrón del barco es inexperto y responde: «Ha muerto», la muchacha, llevada por su gran pesar, remueve con sus manos y con sus rubios cabellos sueltos el mar, y hunde el barco. Los que están enterados, en cambio, responden: «Vive y reina»; y entonces la sufrida muchacha se transforma en un corazón hermoso y canta alegre dulces canciones.


Allí aprenden los marineros las nuevas melodías y se las llevan consigo.

(Nicolaos Politis, Tradiciones neogriegas).

No pero sí pero no. Del Poema de Gilgamesh a Blade Runner, la estructura de fondo siempre es la misma: alguien intenta escapar de la mortalidad y descubre que es posible esquivarla si se localiza a la persona o sustancia adecuada. Sin embargo, en el momento crucial, algo sucede: un descuido o la constatación de que, después de todo, la inmortalidad no es lo que parecía.

En la versión que depende del descuido, interviene un agente externo que arruina la empresa. Gilgamesh, a pesar de haber fallado en la prueba crucial, recibe como premio de consolación una planta que le mantendrá eternamente joven. Mientras rema de vuelta al hogar, una serpiente (prima de la edénica) asoma la cabeza y le roba el remedio. En la leyenda griega, es la hermana de Alejandro quien echa a perder el agua de la inmortalidad, regando con ella las cebollas. La narración alcanza su forma más delicada en ese cuento de Fernando Arrabal en que el narrador lleva siempre al cuello un pequeño tarro cerrado. Un día lo olvida entre las sábanas, y al volver de la oficina encuentra a su novia preparando mermelada con el contenido. Resignado, prefiere no aclararle que acaba de confitar su alma.

La segunda familia de versiones es menos complaciente. Tras una larga peregrinación, un hombre encuentra, en el curso de sus viajes, el país donde nadie muere. Los lugareños lo reciben con los brazos abiertos, y el recién llegado disfruta allí, olvidado del reloj, todos sus sueños. Cuando concluyen las ilusiones, ocupa su lugar una añoranza implacable: volver a ver a sus padres, la tierra natal, los amigos que dejó atrás. Le advierten de lo que le espera, pero él se obstina, y nadie le impide emprender el viaje de vuelta. Antes de llegar a su patria, ya ha descubierto que no logra entenderse con nadie: sus palabras suenan viejas, arcaicas. Al final, le llevan hasta un viejo varias veces centenario, al que le lleva minutos enteros pronunciar una sola palabra. Él le confirma lo que ya sospechaba: mientras él se entretenía unas horas, los siglos han destruido su mundo. Sin heredero, su linaje se extinguió. El mar cubre lo que fue su casa. Fuera de la tierra encantada, el hechizo que lo protegía va cediendo. Para cuando el viejo termina, el protagonista le gana en solera: ya es ceniza.

El inmortal de Borges y los vampiros de Ann Rice recuperan el planteamiento: tras la inmortalidad, acecha el tedio, la muerte como última golosina. Una vez alcanzada la divinidad, se comprende mejor la figura del deus otiosus: la cacareada muerte de Dios sería en realidad un exceso de barbitúricos, un sueño eterno del que la conciencia podría despertar, pero prefiere no hacerlo.

Hay, claro, una puerta de salida –pero la entrada ya es demasiado larga. Quizá otro día.

(Escrito por Al59)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Bartleby a las 10:31:00 | Todos los comentarios 358 comentarios // Año IV
22 marzo 2008
Bacalao rojiblanco

La abstinencia de carne, que debe extenderse a todos los viernes del año según el Derecho Canónico, ha contribuido, y no poco, a promocionar en nuestro suelo patrio la cocina del bacalao. Es un tópico bien asentado, y probablemente cierto, que son los portugueses los auténticos señores del Gadus morhua L.; sin embargo, al otro lado de la raya, algo sabemos también al respecto. Al pil-pil, al horno, con tomate, frito, al ajoarriero, en atascaburras, tiznao, esqueixada… Docenas de formas que remiten siempre a una carne blanquísima, deliciosamente laminable y con el punto justo de grasa que dan las aguas frías y los frecuentes viajes del, por otra parte, bastante feo gadiforme.

La salazón, invento probablemente casi tan antiguo como la cocina, ha permitido comer pescado de calidad a los habitantes de las tierras secas del interior de España y cumplir con el precepto religioso de la abstinencia, liberándolos de la condena al consumo exclusivo de carpas, percas, lucios y truchas, peces desde luego no desdeñables pero lejanos del bacalao en cuanto a finura, calidad y poder alimenticio. Hoy día es perfectamente posible consumir el bacalao fresco; sin embargo, la bacalá de toda la vida, sometida al cuidadoso y lento desalado, tiene importantes ventajas frente a aquél: la textura, por ejemplo, y un cierto sabor intensamente marino que se conserva aún después del paso por el agua.

Para nuestro bacalao rojiblanco, y el calificativo no es homenaje alguno sino mera descripción realista de los colores del plato, deberás partir de unos buenos lomos, bien naturales, bien desalados durante un día entero, en nevera y cambiando el agua dos veces. Bien secas las generosas porciones, pásalas por harina y sofríelas en un fondo de aceite no demasiado abundante; con dos minutos por cada lado, tendrás bastante. Retira y reserva el pescado y, en el mismo aceite, por a pochar cebolla muy picada. Mientras tanto, prepararás en el mortero un majado que contenga dos dientes de ajo morado, la carne de un pimiento choricero y un par de guindillas de pequeño tamaño a las que habrás quitado el rabo y las semillas. Con la cebolla ya pochada y dorada, añade el majado, mezcla bien y fríe un par de minutos. Sazonarás con una ramita de romero y, fuera del fuego, añadirás una cucharada pequeña de pimentón dulce de La Vera. Frito éste, pon un bote de tomate natural y déjalo que se haga a su amor. Cuando la nariz y el gusto te indiquen que está listo, lo cual sucederá en unos diez minutos de fuego medio, pon la salsa, que será espesa, en el fondo de una fuente de horno. Coloca ahora sobre semejante lecho los sofritos lomos de bacalao con la piel hacia arriba y déjalo estar.

Calienta el horno a 220ºC y unos veinte minutos antes de la hora prevista para la pitanza, pon aceite que cubra el culo de una sartén y fríe tres dientes de ajo muy finamente cortados. Cuando estén, flambea una copa pequeña de coñac y, apagadas que sean las alcohólicas llamas, añade dos cucharadas soperas de harina y remueve con cuchara de madera: ni un grumo debe quedar visible. Tostada la harina, añade nata a tu gusto, remueve bien y deja que trabe la salsa y se reduzca un tanto. Conseguida la textura (debe ser lejana al estado líquido: que fluya con trabajo), cubre con la especie de bechamel cada uno de los lomos de bacalao. Dale cuatro minutos de horno y, entonces, enciende el grill y mantenlo ahí por otros cuatro o cinco minutos: el dorado incipiente de la cobertura te hará saber el momento óptimo para retirarlo.

Ayer, acompañamos el plato con un crianza 2004 de Cune. Una magnífica mágnum que el Marqués de las Ofertas había conseguido en el Día al irrisorio precio de 11 leuros. Hizo su papel con algo más que corrección. ¿Para qué gastar más dineros?

(Escrito por Protactínio)

Etiquetas: ,

 
[0] Editado por Protactínio a las 10:15:00 | Todos los comentarios 115 comentarios // Año IV
21 marzo 2008
Viernes

La melancolía es un error inevitable
y cuando ataca,
disfrazada, por ejemplo, de tarde lluviosa,
sólo te queda
una remota posibilidad de victoria:
es la música.
Ni el sol ni los antiguos veranos amarillos
pueden conjurar
la árida cornada que desgarra tu vientre
de cartón piedra,
como el caballo que sólo dormido montaste
o la muñeca
que cerraba sus ojos en el escaparate.
Lejanos ambos:
propiedades ajenas a tus manos vacías
que sólo pueden
apretar ahora la viscosa melodía
que esta tarde
absurda, tampoco te ha salvado de la quema.


(Escrito por El Richal)


Etiquetas:

 
[0] Editado por Protactínio a las 9:37:00 | Todos los comentarios 152 comentarios // Año IV
20 marzo 2008
Los traicionados

La hoguera fascina y llena de luz un amplio círculo sobre la arena, pero también es una manta de calidez para disfrutar de la noche sin quedarse helado. En plan aventurero, tenemos una cafetera como las del Salvaje Oeste metida en las brasas, y nos pasamos la petaca de raki y los dulces de pistacho y miel, dejándonos ahumar cual tasajos con la fogata. La Djinn se ríe con picardía y patea las ascuas con los pies descalzos para dejar trazos de chispas en la oscuridad.

-Mi café con cardamomo molido, por favor. Y palito de canela. Lo tomaré junto al escritorio bajo la ventana.

-Caprichosa…

-Es mi naturaleza. Los espíritus somos así.

-Al contrario que los seres carnales, que necesitan cosas materiales y hasta groseras, tienen una historia detrás, esperan tener otra por delante y no pueden sobrevivir en el desierto a base de rocío y polvo de mica.

-Ya, es una pena. Si así fuera el problema de los campos de refugiados palestinos tendría más posibilidades de solución. De momento, la dura realidad mantiene a los mas de cuatro millones y medio millones de almas en pena con carnet de apátrida galileo asistidos a trancas y barrancas por la UNRWA (United Nations Relief and Works Agency for Palestine Refugees in the Near East), en vez de poder recolocarlos en mitad del desierto para que pastoreen remolinos de polvo de espejismo en espejismo. O quizás podríamos dejarlos corretear por las llanuras de Arrakis, bien colocados de Especie…

-Hablemos de los palestinos de los campos de refugiados. Desde luego, los que allí fueron a dar con sus huesos en la Nakbá (el Desastre, el Exodo) no eran precisamente los mas adinerados ni educados, ni los que pudieron meterse de rondón en casas de familiares por todo el mundo y empezar de nuevo, y los pocos ahorros que tenían se los comió el exilio (éste sí, de verdad). Repartidos por varios países de alrededor, son un problema envuelto en una disputa y rodeados de una intifada. Los campamentos son miserables, levantados como una solución temporal no se sabe si esperando que en breve tiempo los palestinos se asentaran en sus nuevos destinos o que se desvanecieran en la nada para descanso del resto del mundo. (Mal)viven de la caridad internacional y no tienen posibilidad de hacer otra cosa. Son la espinita del alma musulmana; los paisanos de los barrios deprimidos del Cairo, los campesinos sirios, los obreros manuales de Argelia, los parados marroquíes… se identifican con los refugiados, a los cuales ni siquiera se les ha dado una maceta que puedan llamar tierra propia, con su falta de futuro, su condición de marionetas de los que mandan y para los cuales valen menos que la cabras que se aguantan a duras penas sobre las patas.


-Los refugiados en Jordania: con sus más y sus menos, tienen plena nacionalidad jordana y muchos han prosperado. Las malas lenguas aseguran que en realidad lo que hizo Hussein fue conseguir una buena masa crítica de ciudadanos a precio de saldo, pero ese juicio es injusto y estúpido. También es cierto que el grupo era de tamaño moderado. En Siria e Iraq no tienen la nacionalidad del lugar pero sí derechos y servicios equiparables a los ciudadanos. En Líbano, donde está el mayor número de exiliados, están fatal, sin derecho a trabajar ni a tener propiedades, y encima cayeron como un meterorito en una cristalería. Vamos, que no les recibieron precisamente con flores y bombones. En Gaza: mientras estuvieron bajo autoridad egipcia, paternalismo sin propinas, y desde luego bastante atornillados. Muchas restricciones a viajar a Egipto, vigilancia policial… En los Países productores de petróleo fueron absorbidos como mano de obra barata y abundante, bastante restringidos en sus derechos, pero aun así habían prosperado lo bastante para formar una pequeña burguesía que apoyaba económicamente a la OLP y sus herederos. Lo malo es que al producirse la guerra del Golfo los echaron sin contemplaciones (¡ah, estos tiernos y compasivos países del Golfo Pérsico, qué solidarios!) y han engrosado la bolsa de los parias de la tierra distribuidos por los campos.

-Sí, la Internacional de la Pobreza, solidarizándose con los parias, aprovecha para reclamar una explicación convincente de porqué sus correligionarios de más poder adquisitivo (véase jeques petroleros) no dedican mayores inversiones a mejorar el nivel de vida de los campos, las pipas de los halcones gerifaltes para sus cuentas corrientes. Son cuestiones que escuecen a los que mandan, no es fácil de compaginar con la supuesta solidaridad de la Umma, y si los que mandan no cumplen con eso tampoco podrán reclamar luego que el resto de no les correspondan como desean (es decir, obediencia ciega y sumisión jacarandosa).

(-En cambio, la Internacional del Papanatismo se solidariza poniéndose una kuffiya que ni sabe lo que significa, ni que se impuso por la fuerza en las zonas controladas por los grupos militarizados para crear imagen de fuerza, se disfrazan de víctimas y se comparan con los palestinos para autodenominarse “martirizados” y qué tiempos aquellos, miquelarena, en que los progres del mundo iban a los Kibbutz a jugar a la modernidad.)

-Ja. Pero los refugiados no son todos precisamente angelitos de la caridad. Donde han puesto sus campos han organizado auténticas zambras. En Jordania pretendieron montar su propio país, incluyendo una muy lucrativa versión modernizada de Alí Babá y los 40 ladrones. Ya sabemos cómo acabó aquello. En Líbano, arrearon contra el delicado equilibrio entre comunidades y hala, guerra recidivante, todos contra todos. De sus filas se nutre Hezbollá…

-Dilo, dilo, que sé que te gusta la frase… la Mano Izquierda de la Oscuridad siria…

-Y si no hubiera sido por la pifia de los franceses que no pararon hasta echar de Damasco a Faysal ibn Husayn (recolocado en Iraq por los ingleses que le debían grandes y serios favores)…

-Claro, la solución i-de-al hubiera sido que los palestinos se hubieran organizado como “sirios del sur” o parte de la Gran Siria… puede que en las reuniones del id âl-Fitr de la familia Assad sigan diseñando el proyecto a largo plazo…

-Que mala leche tenéis. Al fin y al cabo los palestinos tienen derecho a vivir donde han vivido siempre, y para qué van a andar vagando en plan holandés errante por las arena del desierto si tenían sus casas y sus huertos y sus ciudades y sus comercios…

-Suyos no, en aparcería de sus propietarios reales, los simpáticos otomanos que tanto han cuidados de las necesidades de sus inquilinos. Cobraron por las tierras palestinas, cobraron por las tierras que se compraron para los palestinos en otros países y con ese dinerito se dedicaron a pasar los sofocos menopaúsicos de la decadencia del Imperio.

-De los turcos, mala gente, no te fíes ni en su casa ni en la tuya.

-Coño, Ahmed, que eres sirio, caray con la solidaridad árabe.

-Pues por eso lo digo, porque los conozco. El verdadero y más puro mundo árabe, el centro de creación, cultura y refinamiento, tolerancia y amor por la vida, está en la zona de Siria y Jordania. Los turcos sólo han aportado fanatismo, corrupción, imperialismo, colonialismo disfrazado… nada, nada, quebraderos de cabeza y mala fama para el resto del mundo árabe.

-Aún diría yo más: el sistema de propiedad de los medios de producción puede considerarse, en un sentido amplio, precursor del comunista, puesto que las tierras y los talleres pertenecían a funcionarios de la corte o al propio Estado (el mayor propietario con largueza), el cual cobraba unas tasas a sus empleados, que para defender sus derechos se organizaban en gremios que le aportaban no sólo respaldo jurídico sino incluso un marco social.

-¿Se os ha despertado el ancestro armenio-maltés-cretense-griego? Cuidado con los arcabuces que los carga el diablo.

-Qué va, si nosotros sólo somos pacíficos lectores de los libros de historia. Lo que pasa es que tenemos el irritante vicio de la memoria a largo plazo. Mirad, se tiende a asimilar a los palestinos con los beduinos seminómadas y ganaderos, que lo mismo les da estar aquí que allá. Los había, claro, pero también artesanos y agricultores, comerciantes, estudiosos… lo bastante evolucionados socialmente para ser capaces de emocionarse con las arengas nacionalistas que los ingleses y franceses les soltaban en las escuelas, y partirse la cara por ellos contra los otomanos. Y para terminarla de arreglar, entre unos y otros les timan escandalosamente, les instalan en casa a los judíos que Europa no supo defender ni aceptar, y les dejan hacer de todo con la mala conciencia del que sabe que se ha portado mal y ahora ha perdido la autoridad moral. Empezando por los americanos, que mucho presumir de especiales relaciones con los judíos, pero a los refugiados del nazismo se las hicieron pasar putísimas, qué asco de moralina de quita y pon… Ni hicieron nada con las fosas de Katín, ni con los crímenes nazis, ni con la expulsión de los finlandeses de la península de Kola…

-Pues anda que el resto de dirigentes árabes… reclaman humanidad y justicia para los campos de refugiados palestinos… y se olvidan de cómo han tratado ellos a otros refugiados como el ataque a los armenios de Alepo en 1919.

-Que narices, si ni siquiera con los suyos han sabido mostrar un mínimo de altruismo y grandeza de miras. Pero es que ni la propia élite palestina ha sabido tener compasión por los suyos. La nulidad e hipocresía de los líderes nacionalistas -algunos de los cuales de hecho habían vendido tierras a los sionistas a muy buen precio- y la crisis económica de la clases medias y bajas creó una trinchera entre los de Arriba y los de Abajo (-La eterna maldición del mundo árabe, la fronteras de clases). Para más complejidad, no creamos que la independencia palestina era en sus comienzos claramente un movimiento “popular”. En algunos casos, sus dirigentes solo querían, como los grandes propietarios de tierras que clamaban ser descendientes del Profeta (shada), “libertad para gobernar sus propios estados y a sus paisanos de la manera a la cual estaban acostumbrados, o sea, hacer lo que les diera la gana en pan autócrata”. Vasallaje medieval, clientelismo y subordinación a las familias/tribus que mandan a modo de los gansters de Chicago (y no digo como las gens romanas porque los latinos no solían llevar subfusiles de asalto bajo las togas ni cazarse a tiros entre clanes rivales en los pasillos de los hospitales).

-Sí, vaya panorama: cuando anuncian que tantos o cuantos palestinos han muerto en embocadas o en enfrentamientos abiertos con los israelíes, se guardan muy mucho de distinguir si eran realmente “civiles” o grupos armados al servicio de las diversas familias y grupos mafiosetes, y desde luego no dicen ni pío de sus ataques entre ellos, que no se andan con delicadezas y al que pillan en medio lo dejan como un colador.

-Por no tener, los palestinos no tienen ni opciones… ni pasado. Sin estudios históricos ni documentales, los trabajos en la historia de los Palestinos no tienen calidad ni en los campos antiguos ni modernos, no hay estudiosos preparados ni archivos nacionales ni documentación ni registros ni bibliografía ni material auxiliar ni textos básicos (aun menos en árabe). La historia del conflicto y hasta las mismas fuentes documentales son una de las más polarizadas y politizadas de los trabajos históricos. El campo está dominado por los partisanos -israelíes, palestinos y sus respectivos hinchas (muchos de los cuales son aficionados sin preparación)- que han usado sus titulillos universitarios y sus oficios de reporteros Tribuletes para galvanizar a los suyos, conseguir apoyos en el resto del mundo y como armas arrojadizas en el conflicto, vendidas en pública almoneda como los aviones o los tanques. Unos y otros están poseídos por fortísimas consideraciones emocionales e ideológicas de antipatía/simpatía, incapacitados para la menor objetividad. Su audiencia en realidad no pide ni sutileza, ni calidad, ni honestidad científica: un chorrete de dogmatismo, mucha sensiblería, cuarto y mitad de medias verdades, y ya es bastante.

-En gran parte, consecuencia de que la élite nacionalista falló en proporcionar coordinación y liderazgo a las revueltas y protestas, abandonando virtualmente el Movimiento tras el impulso inicial de 1937. No es solo la seriedad lo que salió por la ventana en aquella época: parece como si las cabezas pensantes que deberían haber surgido se hubieran volatilizado, dejando solos a los menos deseables a cargo del chiringuito.

-Ja, ni los prohombres religiosos se libran de la humana miseria de la soberbia. El año 1948, en el cual se firma una declaración de independencia de Palestina, Gaza era territorio de Egipto, y grandes zonas de Palestina estaban bajo soberanía iraquí. Ninguno de esos países estaba por la labor de dejar a los palestinos organizarse. En medio de un desmadre entre los propios palestinos (alentada por los que pretendían quedárselos como mansas ovejitas), el muftí de Jerusalén se había autoelegido “jefe del tingladillo”. Aunque estaba en duelo mortal con los hasemitas, y sus amistades peligrosas con los nazis durante la II GM le hacían odioso para los ingleses, se empeñó en ir de abanderado y exigiendo a gritos (en ese estilo árabe de bronca y exageración que tanto incomoda a los occidentales) cuanto se le pasó por la cabeza, empezando por la Luna de Valencia envuelta en seda. Mira que le dijeron que mejor se quedaba en un plano un poco más discreto para no estorbar y dejar a otros más sutiles y sin “ficha” negociar los temas… Pues nada, a berrear y creerse elegidos para la gloria (faltaría mas, para eso era Muftí… no estaba acostumbrado a que se discutieran sus decretos…). Cuando el Gobierno General de Palestina, con su abochornado aprendiz de Cisneros republicano bajado de la gloria a palos, se remangó las sayas y buscó refugio en el Cairo, la Liga Arabe les hizo una fenomenal pedorreta, quedando esa oportunidad desperdiciada por la debilidad, mezquindad e ineptitud de los “líderes” palestinos, que mas bien semejaron barraganas y pescateras tirándose unas a otras del moño.

-En esta última fase de la Revuelta Arabe, además de los aspectos antibritánicos y antisionistas de los jaleos, las protestas habían evolucionado un fuerte carácter anti-terratenientes y anti-“aristocrático”. Los paisanos empezaron a pensar que estaban matándose no por ellos mismos sino por los mismos señoritos gatopardos de siempre, que al fin y al cabo habían vendido tierras a los mismos sionistas que luego pretendían expulsar. Esas ventas les habían dejado sin trabajo, inflacionado el mercado (sobre todo el de las propiedades), y en muchos casos literalmente expulsado de sus hogares y trabajos, puesto que la política sionista incluía la contratación exclusiva de trabajadores judíos (-normal, no se que esperaban…)(-pues la medida de la estupidez política británica es que se apostó por que en pocos años los judíos revenderían a los árabes las propiedades y se volverían a Europa a ser masacrados cuando tocara. Alucinante pero real…). Por eso los agricultores (inmensa mayoría de trabajadores) se unieron a la revuelta sólo cuando les afectó directamente y en sus propios términos de conveniencia (tras la cosecha y como guerrilla o bandidos, que era a los que estaban acostumbrados). A estos campesinos traicionados por sus propias élites (que o negociaban con sus “enemigos” y competidores sin importarles un carajo si se hundía el mundo a su alrededor), estafados por sus “heroicos dirigentes” (que no dudaron en dejar con el culo al aire o matar a aquellos pocos que intentaban ser decentes en su gestión), mangoneados y arrastrados por los que quedaron al mando (pistoleros, jefes de bandidos, exaltados, Savonarolas levatinos, mediocres, arribistas…), no han tenido más elección que la corrupción aceptada de los laicos al-Fatah y la república puritana de Hamás. O la baraja de partidillos, facciones y movimientos más ocupados en matarse entre ellos que defender a los que afirman defender. Como el bicharraco de Abu Nidal, fundador del Consejo Revolucionario Fatah, partidario de la posición del gobierno iraquí, absolutamente opuesto a cualquier salida negociada pacífica. Sus objetivos eran preferentemente árabes palestinos o vecinos, y a ser posibles de la OLP, de la cual había salido dando un portazo (y la cual le había condenado a muerte en rebeldía, tal para cual). Sus atentados contra europeos o americanos eran “daños colaterales”, y en muchos casos sus militantes (que nunca pasaron de unos centenares) se contrataron como asesinos para Iraq y Libia, interesados en apiolar a los palestinos que estaban negociando con Israel. Sus mejores oficinas de reclutamiento y estructuras estaban en los campos libaneses de refugiados. Al final, ni siquiera los iraquíes le soportaban, y se lo cargaron en 2002 en fenomenal balacera en su propio país.

-Que se lo digan a Mahmud Abbas el presidente de Al-Fatah, que ha pasado más tiempo templando gaitas entre árabes (palestinos o no) que negociando en secreto y al descubierto con Israel (y con peores resultados). No digamos metiendo en vereda a sus compañeritos de partido, que dan vergüenza ajena…Mucho hablar en nombre de estos y de los otros y lo cierto es que sólo tras la Conferencia de Paz de Madrid en 1991 se estableció un grupo de trabajo multilateral para ocuparse de ellos, resolver sus problemas de cada día e ir haciendo brecha para una resolución. Porque como siempre los que mandaban han ido por su lado y los mandados intentaban no despeñarse. Una de las cuestiones que constituyen parte del ethos colectivo de los palestinos, quizás el mas importante, es el derecho al retorno (Haqq al-Awda), la vuelta a casa. Ni siquiera se aspira (en su gran mayoría) a volver a los territorios del actual Estado de Israel: la idea de “casa” simboliza el poder dejar de estar “provisional”, invitado a regañadientes en país ajeno. Es un caso de justicia kármica: los palestinos están repitiendo en su historia la del pueblo judío, Exodo y Diáspora. El año que viene, en Jerusalén, Inshallah. No quieren la destrucción del Estado de Israel (aunque algunos afirmen lo contrario), ni la aniquilación de los judíos, sólo volver a un sitio que puedan llamar “suyo”.

-Esto, sin embargo, no disminuye el miedo de Israel y su frontal oposición al retorno, sobre todo basándose en que una vez dentro sería como meter el enemigo en la cocina, un suicidio colectivo como estado y colectividad. Quizás tengan razón, quizás no haya manera de cerrar las trincheras después de tanta sangre sin que se abran y dejen ver la carroña de unos y otros.

-Pesimistas… intentad tener un poco de fe, venga, hay que ver el lado bueno de la vida…

(continuará… y lo que le queda aún…)

(Escrito por Mandarin Goose)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Protactínio a las 10:01:00 | Todos los comentarios 100 comentarios // Año IV
19 marzo 2008
La anaciclosis española
La anaciclosis es un término griego que se conoce, básicamente, gracias a la obra de Polibio, historiador griego en la época en la que Roma ya ejercía su dominio más allá de la península itálica. La anaciclosis implica una tesis sobre los ciclos políticos, basado en la decadencia imparable de todo sistema. En la República de Platón ya podemos encontrar ideas del mismo estilo, y autores más cercanos a nosotros, como Rousseau, fueron influidos por esta concepción de la dinámica política. En el libro VI de su obra Historia universal, Polibio considera que la esfera política se desarrolla de forma análoga a un proceso biológico, cuya dinámica podría consistir en cuatro fases progresivas: origen, crecimiento, culminación y declive o desaparición.

Según esta concepción, todo régimen político tiende, por naturaleza, a degenerar. Esta ley implica a cualquier tipo de régimen, por bueno que sea: de la realeza surge la tiranía, de la aristocracia la oligarquía, mientras que la democracia degeneraría en demagogia populista. La única manera de controlar en cierta forma este proceso (la dinámica decadente nunca puede detenerse completamente), según Polibio, consistiría en organizar un régimen de tipo mixto, que permita una cierta armonía en la estructura política. En cierta forma, se trataría de llevar a cabo una efectiva separación de poderes.

Las cosas reales, los entes, por su propia naturaleza contingente, están sometidas al cambio, y por eso mismo decaen. Como escribe Polibio en el contexto de los entes políticos, “las constituciones perecen por dos procesos, uno inherente y otro ajeno a ellas (...). El inherente es un proceso regular”, sometido a la citada lógica de las cuatro fases de la anaciclosis.

Todo punto álgido genera una dinámica que se le opone. Por ejemplo: llegar a alcanzar un nivel de vida confortable provoca que afloren defectos tales como la pereza, la desidia, la soberbia, el despilfarro, etc. Y a la inversa, hundirse ya implica que se articule aquello que lo contradice y lleva a su contrario: valentía, sacrificio, constancia, etc.

Después de las elecciones españolas del 9-M podemos decir que hay dos partidos de ámbito nacional que han iniciado ciclos políticos de signo y orientación muy distinta. Uno de ellos es UPyD, partido de nacimiento reciente, que de la nada ha pasado a obtener 300.000 votos con sólo seis meses de vida. La dinámica de este partido, a medio plazo, parece claramente ascendente, y, si aprende de los errores de Ciutadans, el momento de su declive queda todavía muy lejos. En estos momentos se encontraría en plena fase dos (la de crecimiento) de la anaciclosis de Polibio.

Por el contrario, quien se encuentra inmerso en un ciclo claramente negativo es Izquierda Unida, que en estas elecciones se ha situado al borde de la desaparición. IU ha pasado, en poco más de 10 años, de tener 21 escaños (y más de dos millones y medio de votos) en las elecciones de 1996, cuando era dirigido por Julio Anguita, a quedarse con los 2 tristes escaños actuales. Nada menos que ¡19 escaños! (¡y 1’7 millones de votos!) se han perdido por el camino, siendo el PSOE el principal beneficiado de este desangramiento progresivo de los comunistas. Resulta curiosísima la lógica de este derrumbe. Creo que las causas, entre otras, podrían ser dos. La primera nos dice que IU ha sucumbido al trabajo que en su contra ha llevado a cabo el PSOE y sus satélites mediáticos desde 1996. Recordemos el trato tremendamente negativo que daban a Anguita medios de comunicación como, por ejemplo, El País, que contrasta con la mayor amabilidad con la que ha sido tratada la figura de Gaspar Llamazares. Observar el sorprendente y rápido tránsito de personas que estaban en las filas de IU cuando éste era un partido fuerte y con influencia, como es el caso de Diego López Garrido, da algo que pensar. Recordemos que López Garrido, feroz opositor de Anguita, cambió de bando uniéndose al PSOE (junto a personas como Cristina Almeida), donde ha prosperado rápidamente hasta el punto de ser recompensado con la portavocía de este partido en el Congreso.

La otra causa relacionada con el declive de IU podría tener que ver con cierto acomodo de sus dirigentes a un rol de comparsa (de llamada ‘voz crítica’) del PSOE. Esto ya se evidenció en las elecciones del año 2004, cuyo resultado fue negativo para IU (pasó de 8 diputados a 5). La pérdida de escaños se consideró algo secundario; lo principal y más importante era que el ‘infame’ PP había dejado de gobernar. Ese odio al PP es lo que, aunque de forma indirecta, está acabando totalmente con IU. Con Anguita en la dirección, IU, que hacía oposición frente al PSOE gobernante de Felipe González, se convirtió en una fuerza política poderosa e influyente. Pero ahora, con Llamazares, cuando la labor opositora se ha llevado a cabo no contra el gobierno de Zapatero sino contra la oposición de Rajoy, se ha desmoronado hasta casi la desaparición. Es como si, en cierta forma, IU hubiera trabajado más para el PSOE que para sí mismo. El odio que siente por el PP ha podido más que sus legítimos intereses como partido político independiente.

Ahora Llamazares ha anunciado que se va (como coordinador general). Pero no del todo (mantendrá su escaño toda la legislatura). Todavía tiene que acabar el trabajo que inició en el año 2000. Lo que ahora me pregunto es: ¿seguirá después el mismo camino de López Garrido? ¿Será homenajeado, tal y como se merece, como el mejor político con el que ha contado el PSOE en esta última década?

(Escrito por Horrach)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Bartleby a las 9:00:00 | Todos los comentarios 212 comentarios // Año IV
18 marzo 2008
(Pequeños) Momentos estelares de la Humanidad

Stefan Zweig escribió un famoso tratado ("Momentos estelares de la humanidad") en que recopiló todas las épocas de la Historia, a través de ciertos instantes decisivos: la conquista de Bizancio por los turcos, la composición de La Marsellesa, el descubrimiento de El Dorado, etc. Como dijo su autor "cada uno de estos momentos estelares marca un rumbo durante décadas y siglos".

Con mucha más modestia, en “El primer trago de cerveza”, sugestivo (y probablemente cursi) catálogo de placeres cuotidianos, Philippe Delerm nos hablaba del gozo de conducir de noche, de ver el Tour de Francia por la tele, o, por supuesto, del primer trago de cerveza.

En un plano puramente artístico, siempre he tenido debilidad por ciertos momentos que, integrados en una obra (libro, película, canción…), se distinguen con singularidad de la misma proporcionando un placer o emoción suplementario. No es necesario que la obra de la que forman parte sea excepcional (aunque, casi siempre, estos momentos se insertan en auténticas obras maestras), lo relevante es el instante preciso y el placer distinguido que produce.

No entraré en ciertas disciplinas que, en mi opinión, producen emociones menos “instantáneas” que las que pueden producir el cine y la música. Me resulta menos complicado hablar de ciertos momentos musicales o cinematográficos, que de, por ejemplo, un detalle de un cuadro o determinado pasaje literario. Otros opinarán lo contrario.

Bien, sin ser los momentos que los críticos considerarán capitales (paso de, qué sé yo, el monólogo de Marlon Brando en “Julio César”), sí constituyen ejemplos paradigmáticos de pequeños instantes que se elevan por encima de la obra, a veces para mejorarla y en el mejor de los casos para darle sentido.

Casi todas las películas de Billy Wilder tienen momentos resplandecientes. Para elegir uno: el espejo roto de Shirley.

Hitchcock también es pródigo en secuencias inolvidables (Cary Grant bajando la escalera con un vaso de leche; el asesinato en la ducha…). Me quedo con alguna de sus muertes.

John Ford tampoco se queda corto. En “El hombre tranquilo” tenemos la pelea por antonomasia. Y en “El hombre que mató a Libery Valance”, el mejor flash-back.

En “Amarcord”, de Fellini, la escena más famosa es la de la estanquera, pero mí me gusta más esta comida familiar y la onírica aparición del Rex.

Las dos secuencias en las que Turturro suplica clemencia (con diferente resultado) son cimas en la obra de los Coen. Estamos hablando de “Muerte entre las flores”. Aquí pongo la primera.

En “Historias de la radio”, lo de Pichirri, mal que me pese, aún me emociona.

Y no nos olvidaremos de Almodóvar

Y, en música, qué decir del momento en que entra la guitarra de Gilmour, en el minuto 2’08’’.

El inicio de "Space oddity" en realidad es lo mejor que ha hecho Bowie: de 0'00'' al 1'2''.

La rotundidad de la distorsión: a los 57 segundos. Son Radiohead.

“Well nevermind, we are ugly but we have de music” le dijo Janis Joplin a Cohen en el en el Hotel Chelsea (minuto 2'27'').

Los Planetas o cómo una frase te eleva el ánimo. Cuatro millones de rayas (minuto 3'22’’).

Los ejemplos son casi infinitos.

(Escrito por Desierto Polaco)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Tsevanrabtan a las 8:30:00 | Todos los comentarios 165 comentarios // Año IV
17 marzo 2008
Ayer

x En el Puerto de Burriana, una pizzería decente frente al mar, lejos. Junto a nosotros dos jubilados franceses. Él una imponente mata de pelo blanco rizado, sin asomos de ese amarillo tan desagradable que toman algunas cabelleras ajadas. Gafas ella, con cabello gris que cae grácil y simétrico a uno y otro lado de la cara. Beben vino con fruición y no dejan de hablar a grandes gritos, alegres y animosos. Es raro, me dice A con despreocupación, confiada en la discreción marginal del valenciano, los franceses no suelen hablar tan alto. Comen y celebran con gran escándalo cada uno de los bocados. Acaban y llaman al cocinero, ya notablemente bebidos. En un español farragoso pero inteligible le felicitan efusivamente hasta que se retira con grandes reverencias. Piden los cafés y las copas al joven camarero, que recibe obsequioso su entusiasmo. Les pregunta, y ellos contestan sin prisa, indiferentes a los comensales de las mesas de alrededor, que les miran con simpatía tímida e indisimulada. Están en Valencia, donde les quedan cuatro días de hotel. Han salido de excursión con el coche y han acabado en Burriana por casualidad. Pero les ha gustado el restaurante, y volverán. Si abren el restaurante volverán cada día hasta que regresen a Francia. Piden una tarjeta para hacer las reservas. No es necesario, pero es mejor, les dice el muchacho con cordialidad atenta de abuela rural y valenciana.

- ¿Han oído hablar de la mascletá? - les pregunta con fuerte acento local.

No, no, le contestan acercando sus cabezas a la mesa para mostrar interés. Les dice la hora, y que no han de irse a casa sin "oír" una. Pagan y se levantan. La mujer tropieza con una silla, y todas las mesas se vuelven hacia ella con expectación divertida. Iba a escribir con ternura, pero la sensación de felicidad despreocupada y vital que transmite la pareja no permite sentir ternura hacia ellos. Todos les miran con una sonrisa contenida, y A y yo no podemos evitar la carcajada. Salen a la calle, él primero. Ella camina lenta y desgarbada hacia el coche, que está al otro lado de la carretera. Él le sigue a algunos metros, hasta que se da la vuelta bruscamente y se acerca de nuevo al restaurante.

- ¡La porte! ¡La porte!

Salimos a la calle, unos minutos después. Ellos todavía están en el coche. La mujer levanta la cámara para fotografiar el restaurante. Yo cojo a A del brazo para posar, pero se escapa y ella se da la vuelta sin comprender mi movimiento.

x En un pueblo de Castellón, por la tarde, un pub. Un argentino engolado tras la barra. Camisa ceñida a cuadros, barbita arreglada y el acento porteño bien evidente, reforzado. Buscamos un billar, y dice que no sabe. Pregunta a las mujeres de la punta de la barra. Fuman sin perder detalle de sus movimientos, tratando de fingir indiferencia. Nos contestan con interés, esforzándose por hablar. Casi compiten, intentando agradar al muchacho. Unos metros más adelante, calle arriba, en el billar. Dos mesas de viejos jugando a las cartas, bajo una gran pantalla con fútbol de primera división. Sentados en taburetes algunos hombres reparten su atención entre las briscas y la tele. Entramos, subimos al altillo. El billar está libre. Es más grande de lo habitual y la partida tiene un precio original: un euro y medio, y sólo admite monedas de cincuenta céntimos. No recuerdo quién gana, aunque sí que está muy reñida. En poco tiempo los dos hemos mejorado mucho.

(Estas notas están escritas en medio de la lectura de El alba la tarde o la noche, de Yasmina Reza, que tan bien reseñó Arcadi Espada).

(Escrito por Happel)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Bartleby a las 8:30:00 | Todos los comentarios 151 comentarios // Año IV