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25 noviembre 2009
El secreto de Kafka
Sábado 14.11

Desayuno con Vila Matas que nos cuenta lo que está leyendo y lo que disfruta con el Finnegans Wake. Hay que ser muy valiente o muy idiota para ir contando lo que está leyendo si uno no es Harold Bloom, ni Paquito Rico. En fin, cosas de preferiría no hacerlo.

Atardecer tristón de otoño, sopla la tramuntana y no tengo acceso a internet. Al apartamento de veraneo han ido a parar los restos de bibliotecas propias y ajenas. De ciencia ficción soviética (un ex tío comunista del CSIC que anda ahora en Greenpeace), libros feministas serios (Simone y su segundo sexo) y menos serios o directamente chungos (Lidia Falcón) que debieron pertenecer a otra pariente sección del 68. Entre esos libros doy con uno de Claude Mauriac, "La aliteratura contemporánea". Es un libro muy francés y muy absurdo que defiende las vanguardias del momento, esto es; la literatura ininteligible ("la aliteratura evita degradarse en literatura"). En la nómina de aliteratos incluye a Beckett, a Serraute, Barthes, Artaud, Robbe-Grillet etc. Al final el relato de Mauriac no es tan oscuro y uno se entera, por ejemplo, que Kafka pesaba cincuenta y cinco kilos desnudo. A Mauriac de Kafka le interesa su secreto, el vicio que ocultaba y que sobrevuela sus diarios. Por las pistas que da Mauriac uno piensa primero que a Kafka le iba el sado, luego que le iban los chicos. Mauriac se inclina por pensar que lo de Kafka era incapacidad de amar o mejor; de "cumplir" amando. En el ir y venir sobre el secreto de Kafka se incluye un extracto de los Diarios de Kierkegaard que está muy bien traído:
Después de mi muerte no se encontrará en mis papeles (éste es mi único consuelo) ni una sola aclaración sobre lo que de verdad ha llenado mi vida, no se encontrará en mis profundidades que explicaría todo lo que a menudo, aunque para otros fuera una bagatela, era para mí un acontecimiento de enorme importancia, y que yo a mi vez considero trivial en cuanto suprimo la nota secreta que constituye la clave.
Tras Kafka iba Artaud y ahí me quede tras leer que "aunque la búsqueda de lo formal a lo Joyce sea rara en él, por no decir que nula, la poesía llega con él a lo intrasmisible". Casi nada, mejor dejarlo para otra vida.


Domingo 15.11


Desayuno con "Este culebrón es puro Kafka" (El País 15.11.09). En un resaltado se nos dice que "El profesor Cermak asegura que los papeles secretos desvelarán nuevos detalles de la vida erótica de Kafka". Y luego, ni palabra del secreto de Kafka en las dos páginas.


(Escrito por Chef)

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