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28 febrero 2007
ligera gracia
Ahora presento un vídeo con una dedicatoria particular, que ruego me excusen con esa suave elegancia con la que se ventila cualquier inconveniencia en este blog tan discreto. Este vídeo, con afecto y en honor de procopio, todo un personaje del universo arcádico.




Con humor, incluso se puede mirar a las pestilentes entrañas del terrorismo, ese lugar que, con extraño gozo y un delirante afán electoral, frecuentan nuestros gobernantes más conspicuos.


>



Un valenciano de recuerdo imborrable. Juntos un facha y un rojo, dos grandes hombres -que diría Víctor-, helos:



Y, para terminar con esta videorragia que levemente nos acomete, un recuerdo del pasado, aquellas maravillosas elecciones.



(Escrito por Melò Cucurbitaciet)

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[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:24:00 | Todos los comentarios 529 comentarios // Año IV
27 febrero 2007
Es por tu bien
Este gordito tan aparentemente simpático, puede verse pronto privado de la custodia de su madre, a la que seguramente adora, porque el gobierno de Su Majestad Británica ha decidido que es preferible un huérfano delgado que un obeso feliz. Eso asegura La Vanguardia en su edición de ayer. Hay que ver cómo es este socialdemócrata gobierno del Reino Unido. Hace unas semanas, dos hermanos ya mayores eran privados –manu militari– de la compañía de su perro que pasó a recibir los administrativos cuidados de las autoridades del ramo. El motivo: de nuevo la gordura del animal. Sus amos lo estaban envenenando, al parecer, a base de pan inglés (bonito oxímoron), Yorkshire pudding y fish&chips. Y, claro, el animalito sufría de diabetes, insuficiencia respiratoria, elevado colesterol y todos los etcéteras que a ustedes se les puedan ocurrir. Él parecía tan ufano como sus dueños, a los que acompañaba fielmente. Pero, amigo, la salud es lo primero.

Debe de ser que los gobiernos europeos, quizá más si son de izquierda (sic), propenden irresistiblemente al cuidado paternal de sus súbditos, incluidos perros y semovientes. ¡Qué bonito y qué amoroso! Lecciones nos da en España la archifamosa ministra Salgado. Archifamosa, claro, por sus ocurrencias que no por sus actos de gobierno, escasos estos por mor de la falta de competencias reales. La campaña del tabaco, procedente en su inicio justo de los mismos que, hace años, nos impelían a fumar compulsivamente a base de Bogart y el vaquero de Marlboro, es una prueba arquetípica, patognomónica, de lo que nuestras bien amadas autoridades cuidan de nosotros.

No deja de tener su gracia que en un sistema de gobierno como el occidental, donde cada vez estamos más desprotegidos ante violencias de todo tipo, reconversiones industriales, deslocalizaciones de empresas, impuestos abusivos y clases políticas cuya idea de la democracia se reduce a la capacidad de votar cada cuatro años, los gobiernos se preocupen, sobre todo, por nuestra salud. Interesante. Prohíben fumar. Prohíben beber. Obligan al uso del cinturón de seguridad. Prescriben la congelación del pescado. Persiguen a los gordos (perros incluidos). Defenestran a los deportistas que osan ponerse en manos de los médicos. Al menos, deberían tener la honradez de explicarnos que nuestra salud les importa un carajo; que se la suda que muramos de obesidad, cáncer de pulmón o ataque fulminante de anisakis. Que lo único que cuenta es la cuenta de resultados hospitalaria, y cuesta más un enfermo que un –según sus irrefutables parámetros– sano. Que no son paternalistas, sino economistas. Y que, eso sí, es más sencillo ocuparse de nuestros vicios que de nuestras virtudes; de nuestras vías respiratorias que de nuestras ilusiones; de sus propios miedos que de nuestros temores reales. Al fin y al cabo, los problemas diarios de los ciudadanos no se resuelven con estúpidas e incumplibles legislaciones, ruedas de prensa y fotografías en primera página. Pero ellos, a falta de otros logros, nos aseguran, ¡ah!, que todo es por nuestro bien.

(Escrito por Protactínio)


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[0] Editado por Protactínio a las 8:27:00 | Todos los comentarios 241 comentarios // Año IV
25 febrero 2007
BLUE BRAIN: el qbit de la moral digital
(Dedicado a Mandarin Goose, que me dio el empujón.)

Este enero de 2007 se dió a conocer en la conferencia del Foro Económico Mundial de Davos los primeros resultados del proyecto Blue Brain, que recrea informáticamente el funcionamiento del cerebro.

Desde junio de 2006, tras el acuerdo firmado en Suiza entre el Instituto Mente-Cerebro e IBM, nace el proyecto BLUE BRAIN cuya puesta en escena pública se dió en la Conferencia sobre Neurociencia en abril del mismo año, durante la Conferencia del Centenario de Ramón y Cajal en Barcelona.

El Instituto Mente-Cerebro(Brain Mind Institute, BMI), creado en 2002 dentro de la facultad de Ciencias de la Vida de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), es un instituto de Neurociencias basado en una red de laboratorios vinculados, usando tecnologías avanzadas y colaborando con empresas privadas y hospitales. Con más de 200 investigadores en 18 laboratorios investiga en las distintas áreas de las Neurociencias (molecular, celular, comportamiento, conocimiento, computacional…)

Al final del 2006, IFPL e IBM anunciaron el éxito del primer objetivo: la prueba misma de la posibilidad del modelo software, que reconstruía informáticamente neuronas individuales. Basado en masivos datos experimentales, el software coloca neuronas “digitales” conectadas como las biológicas, más de 30 millones de sinapsis en precisas localizaciones 3D, apretando un botón.

La primera fase del proyecto hace una réplica informática de una columna del neocórtex, reponsable de las funciones cognitivas (como el lenguaje, aprendizaje, memoria y pensamiento complejo). En el córtex cerebral, billones de neuronas están organizadas en unidades básicas: volúmenes cilíndricos de 0,5 mm ancho por 2 mm de alto, con unas 10.000 neuronas conectadas de manera intrincada pero consistente. Estos “microcircuitos” se repiten millones de veces en el cerebro. Su réplica software es el paso imprescindible para simular el cerebro y la relación entre los niveles genéticos, moleculares y cognitivos del cerebro humano.

La simulación consta de 8.192 procesadores (casi uno por neurona) que reproducen la compleja actividad eléctrica de las neuronas cuando un estímulo es aplicado. Hoy el tiempo de cálculo es 1:2, es decir, por cada segundo de actividad biológica necesitamos 2 segundos de computación (se está intentando llegar a tiempo real). Para semejante capacidad de cálculo utilizan el IBM Blue Gene, uno de los supercomputadores más potentes del mundo, con una potencia de 22,8 teraflops (22,8 trillones de operaciones en coma flotante por segundo).

Los científicos esperan finalmente llegar a construir un modelo adecuado del cerebro humano completo que permita estudiar como los malfuncionamientos de determinados circuitos cerebrales pueden ser la causa de desórdenes pisquátricos como la esquizofrenia, la depresión o el autismo.


(de la prensa)

La prótesis retinal Argus ha sido desarrollada por la firma biotecnológica californiana Second Sight Medical Products, fundada hace nueve años con fuertes subvenciones federales. Consiste en una minúscula cámara de vídeo acoplada a las gafas que descompone las imágenes en una rejilla de 16 (4x4) píxeles, como si sólo tuviera esa resolución. La razón es que, por el momento, la técnica sólo permite implantar ese número de electrodos en las terminaciones nerviosas de la retina.

(…)

El ensayo clínico sigue en marcha en el Doheny, pero los científicos ya han comprobado que los seis pacientes de retinitis pigmentosa enrolados en él, todos ciegos previamente, son ahora capaces de detectar la luz, identificar varios objetos en su entorno "e incluso percibir su movimiento".



Puede localizar supervivientes de terremotos y efectuar misiones de espionaje.

Ingenieros japoneses han creado la primera cucaracha cyborg de la historia. Han sustitutido sus antenas por una mochila micro-robótica, dotada de mini cámaras u otros artilugios de captación de información, que dota a estos insectos de posibilidades insospechadas, desde localizar supervivientes entre las ruinas de un terremoto, hasta misiones de espionaje industrial o militar. Sus movimientos son seguidos y controlados a distancia, pero la tecnología aún no está perfeccionada: registra fallos ocasionales y no permite misiones de larga duración.”

(no dejen de sorprenderse por el aspecto kitsch de la cucaracha)


A partir del avance del conocimiento humano reflejado en las muestras anteriores, vemos cómo la integración directa informática con el sistema nervioso es ya una realidad y orienta en “tempo contemporáneo” a la especie humana hacia su siguiente fase evolutiva, en este caso no dirigida por el lento paso evolutivo del tiempo sino por el avance exponencial científico y tecnológico. Esta aceleración simultánea en múltiples direcciones generará múltiples errores y algunos aciertos. Las cribas serán mucho más rápidas que con el tiempo evolutivo biológico y plantean varios escenarios:

  • Cyborgs: humanos con funciones avanzadas por implantes tecnológicos
  • Bioingeniería: mejora de la salud, manipulación genética, clonación

La filosofía desde Platón y Sócrates está dando vueltas sobre los mismos temas (con escasa fortuna) y basados en escaso conocimiento natural y mucho conocimiento mágico.

La discusión debería basarse en el infinito temporal que tenemos delante más que en el pequeño lapso que tenemos detrás. Y aquí falla el conocimiento científico de los llamados intelectuales y filósofos mayoritarios, que se han apropiado de la definición y discusión cultural porque conocen a todos los literatos y poetas, pero no saben nada de cuántica, relatividad o computación, por poner ejemplos al caso de los ejemplos citados aquí.

Si llegamos en corto plazo a generar una emulación computerizada del cerebro, ¿podremos producir una emulación computerizada de la mente? ¿La ciencia nos demostrará que la mente es sólo el funcionamiento del cerebro?… Sabemos que el cerebro, a diferencia de un sistema informático, es plástico, varía con el tiempo, cambia su “cableado” y por tanto su capacidad es órdenes de magnitud superiores a nuestro conocimiento actual, pero la situación hoy ya parecería magia, no a un hombre primitivo, sino quizás a uno de hace sólo 20 años. ¿Acabaremos haciendo un back-up de nuestra mente a un dispositivo, en 100 años? ¿en 50? ¿nos podremos reducir a un cristal de memoria y a unas cenizas con nuestro ADN? Y, ¿qué diferencia habría entre mi “yo” y mi “emulación”?

Conjeturas y teorías de Martin Rees (Profesor de Cosmología y Astrofísica en Cambridge), John Wheeler (profesor emérito de Princeton), Freeman Dyson (profesor de física del Institute for Advanced Study, Princeton), John Barrow (profesor de Matemáticas en Cambridge), y Ray Kurzweil (12 doctorados honoris-causa, premio Lemelson-MIT entre muchos otros) son completamente desconocidas por la mayoría.

¿Qué implicaciones morales generan estos avances en nuestro conocimiento y capacidades? Sin dioses-muleta para decirnos qué hacer o qué no, tendremos que basar nuestra moral en el nuevo conocimiento científico, que no forma parte del curriculum de nuestras élites. La sociedad usa la tecnología pero desconfía de la ciencia y es más facil manipular a las masas con magias variadas que con el rigor científico.

(Escrito por Bose-Einstein)



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[0] Editado por Protactínio a las 10:18:00 | Todos los comentarios 133 comentarios // Año IV
24 febrero 2007
Las dos caras de la tonicia
Para leer las portadas, haga clic y la voluntad


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(Los reparte El Richal )
 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:31:00 | Todos los comentarios 108 comentarios // Año IV
23 febrero 2007
Carros de fuego



Harold Abrahams y Eric Lidell habían nacido para correr. Según los exegetas cada uno corría por un dios diferente. Abrahams era judío y Lidell cristiano. A estas alturas y con el título colocado, hay que ser muy torpe para no deducir que son los protagonistas de la película homónima, que cuenta las peripecias de estos atletas en la Olimpiada de París de 1924 (la última celebrada en la ciudad de la luz). Es muy difícil ponerse en la piel de un corredor, de un carro de fuego ¿Qué motiva a un hombre soportar el dolor en sus músculos por los kilómetros recorridos? ¿Qué recompensa viene después? Abrahams comenzó la profesionalización del atletismo (aunque una lesión le impidió consolidarla en su persona), se buscó un entrenador personal para mejorar su técnica, y ejerció de abogado. Lidell, murió sin libertad, comido por un tumor cerebral en China durante la II Guerra Mundial ¿Valió la pena tanto sufrimiento? Seguramente para ellos sí. De las mismas Olimpiadas surgió otra leyenda, precursor del atletismo moderno Paavo Nurmi, finlandés. Nurmi tuvo una relación de amor odio con el olimpismo. Fue el primero en competir no contra hombres sino contra el cronómetro. A él le debemos todos los corredores del mundo que no nos retiremos en la primera carrera al quedar en el puesto 2.000. No luchamos contra el adversario, sino contra nosotros mismos, el puesto es lo de menos. La lista de los carros de fuego se ha hecho enorme, Emil Zatopek, Alberto Juantorena, Pietro Menea, Sebastián Coe, Carlos Lopes, y no puedo olvidarme de Abel Antón. Ahora que levante la mano los que con la musiquilla que les he colocado no les entren ganas de ponerse unas bambas (versión catalana) o unas playeras (versión madrileña) y salir a la pista.



Cuando esto se publique, estaré en mi día de descanso previo a una carrera. Allí me encontraré con decenas de personas que han estado comiéndose la carretera, que han estirado sus músculos, que han tenido frío, calor y dolor. Personas a las que el sudor se les ha helado en la frente o que se han tragado mosquitos despistados y sorprendidos por el espontáneo cazador. Muchos han roto su carne, tienen inflamados sus tendones y alguno se habrá levantado con fiebre. No somos ni Lidell ni Abrahams. No corremos por un dios. Ni por dinero. Ni por un premio ¿Por qué lo hacemos? ¿Por la libertad de la zancada? ¿Por sentirnos vivos? ¿Por escuchar el latido acelerado de nuestros corazones? Una razón muy fuerte debe haber en el hombre que no se conforma en descansar ante mullidos sillones, sino en hacer frente a la gravedad, a la verticalidad de la espalda y a la supuesta normalidad. Allí todos somos caballeros, nadie zancadillea a nadie y la izquierda se cede con gusto. Correr y ser hombre es una misma cosa. Incluso los que reniegan de la atracción de la carrera, son tentados por un fugaz “trote cochinero” y por la bicicleta, que en sus diferentes versiones muestra la vocación de centauro que llevamos dentro.


Mañana lo mismo no acabo o muero en el intento. Es igual, estaré puntual a la cita en la salida. Aunque en el fondo, y si no dejamos que a la razón le entre sueño, uno piensa lo mismo que el protagonistas del siguiente clip.


(Escrito por Cateto de Pacifistán)

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[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:35:00 | Todos los comentarios 269 comentarios // Año IV
22 febrero 2007
No comment

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lacónico & verse

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[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:39:00 | Todos los comentarios 0 comentarios // Año IV
21 febrero 2007
Indefinario
El caso de la madre-miss y las discriminaciones.

Guapa a carta cabal. Buena como un membrillo. Ángela elige un camino inteligente. No pide la corona sino retirar para el futuro una cláusula. Con el aval de la corona. El Gobierno, bajo la capa de Robin Hood, envida y la adelanta.

Estudiar la discriminación en el contexto de un concurso donde se elige ---discriminación--- entre un conjunto ---segunda discriminación--- es interesante. Trasladarlo a normas, más. Por ejemplo, si se organiza el concurso Miss-coja Cantabria, nada extrañará que la primera cláusula exiga: se escogerá de entre las cojas. Pero habrá lío si se organiza Miss Cantabria y se exige: se escogerá de entre las cojas. Y cámbiese coja por lo que sea.

De otra dicen que dice hoy en El País: 'Miss significa señorita y por tanto el título deberían llevarlo mujeres sin hijos'. El título dice. De esa ficción soñadora parte el problema.



Ejercicio. Una gran zanja divide estas dos proposiciones. Primera: 'ha sido condenado por escribir un artículo en un periódico'. Segunda: 'ha sido desposeída de su título por ser madre'. Búsquese.



Duda razonable: sobre la transposición de los verbos equivocarse y mentir ¿es consecuencia de una equivocación o de una mentira? Pero, sobre todo, ¿qué causa?



Las asociaciones de consumidores avanzan. Defensores a ultranza del consumidor, aconsejadores de su existencia y sus hábitos, monjes nuevos... se van pareciendo a ese hampa que circula por los colegios expediendo salvoconductos a imberbes. Su última hazaña tiene sintagama propio: redondeo. Era publicidad engañosa: nos obligan a comprar al detalle, con el mismo resultado conocido hace unos cuarenta y cinco siglos. Ahora piden investigaciones, sanciones, eyaculaciones, soluciones...

Ignoro el recorrido legal de la medida.
Por dónde va, cuántas recusaciones soporta. Me intranquiliza que no pueda dirigirme a la compañía para comprarle un minuto ---o una hora--- de su tiempo.

Líbrm l Sr (c prdn) d ms amgs, k de ms emgos m lbraré yo.




En el 1991 se construye un túnel de unos cincuenta kilómetros de longitud. Se horada desde ambos extremos. Los grandes taladradores se encuentran en el momento previsto en el lugar previsto. Esta cita la contemplan unos centímetros de incredulidad. En el 2007 se construye un túnel de ciento cuarenta y siete metros. Horadado por un solo lado. Se separa dos metros. Préstese atención a la parte final de la noticia. Esa que avisa de la navegación automática, la modernidad, el láser, y la corrección. Y que, en caso necesario, se advierte. Dos metros en ciento cuarenta y siete. Siete kilómetros en cincuenta.




Empiezo a llegar al trabajo con claridad. A estas horas y en esta posición orbital el Sol empieza a crecer temprano. Dentro de poco, no más de un mes, nos harán madrugar para volver a buscar las tinieblas del orto.





L'heure de la nostalgie (petit hommage a Les Luthiers) del nickjournal trae hoy los positivos. Y los negativos. Esos que orlaban las clasificaciones de las ligas de fútbol, destituían a los entrenadores y enriquecían las discusiones de patio de colegio.

Los positivos desaparecieron de los media un día. El mismo día en que se decidió que una victoria tomara tres puntos. Como por arte de birlibirloque, la federación dejó de poner los positivos y, los media, obedientemente, también. Un caso más de escritura al dictado; los media como una mera trasposición de la oficialidad: ni los calculan ahora, ni los dejaron de calcular antes.

Pero, qué coño son los positivos. Esa pregunta la lanzó JB Toshack jarto de que los periodistas le preguntaran por ellos. Tiene gracia porque los positivos es al fútbol lo que el par al golf, deporte muy conocido por el galés.

Los positivos tratan de reflejar los comportamientos mejores y peores que la media. Y qué es la media: se tomó como ganar todos los partidos en casa y perder todos los partidos fuera de casa. Esta media es al fútbol lo que el par al golf.

Al final de la competición los equipos ordenados de mayor a menor por puntuación también resultan ordenados de mayor a menor por esta media (igual que en el golf). Pero antes de ese final, el positivo informa, como en el golf. Imagínese que tras la penúltima jornada de liga dos equipos están empatados a puntos. Supóngase que uno tiene tres positivos más que el otro. Entonces, ya sabríamos que ese equipo con más positivos juega en casa la última jornada y que el otro lo hace fuera.

Así que, en pleno siglo vigésimo primero, nostalgia, coja su equipo favorito, hágase con una hoja de cálculo y ponga toda la tabla de números de la liga. Coja la columna de puntuación y réstele tres veces el número de partidos jugados en casa... tendrá su lista de positivos (y negativos). Los primeros y los últimos:



EquipoPuntosPartidos en casaPositivos
FC BARCELONA
4611+13
SEVILLA FC
4611+13
VALENCIA FC
4211+9
REAL MADRID CF
4211+9
C ATLÉTICO DE MADRID
3912+3
REAL ZARAGOZA
3812+2
..........
REAL BETIS B
2612-10
LEVANTE UD
2612-10
REAL CD MALLORCA2612-10
ATHLETIC CLUB
2511-8
REAL C CELTA DE VIGO
2511-8
REAL SOCIEDAD F
1412-22
C GIMNÀSTIC DE TARRAGONA
1311-20





correspondencias / poytq

En modo alguno contacté con Sidirep




correspondencias / poytq

Han abierto una investigación contra el gremio de pasteleros por abuso de poder y dominación ilícita. Se han confabulado para vender roscones de reyes en piezas enteras. Además, engorda.


(Escrito por qtyop)

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[0] Editado por Tsevanrabtan a las 9:00:00 | Todos los comentarios 447 comentarios // Año IV
20 febrero 2007
Mujer astronauta
Casi tres horas, desde la una hasta cerca de las cuatro de la madrugada, estuvo esperando el equipaje. Al salir por fin del aeropuerto de Orlando sintió con alivio el aire frío sobre su rostro. Estaba muy cansada, después de la semana maravillosa que había pasado en Houston. Tenía que aclarar sus ideas, pero ahora lo que necesitaba era llegar pronto a casa.

(Lisa Nowak ante el tribunal)
Cuando descendió del bus en la parada del aparcamiento en que tenía su coche, alguien bajó con ella, aunque tomó la dirección opuesta. Pero al cruzar la calle, Colleen Shipman, 30 años, capitán de las Fuerzas Aéreas, se dio cuenta de que esa persona había vuelto sobre sus pasos y parecía seguirla desde lejos. Avivó el andar, sin atreverse a mirar atrás. Ya junto a su coche sintió miedo. ¡Estaba todo tan oscuro! Abrió la puerta y cuando iba a entrar vio una sombra que se acercaba a ella. Cerró con fuerza, arrancó el coche, y la sombra se desplazó ágilmente hacia la ventanilla derecha, que empezó a golpear a la vez que se quitaba una capucha. Era una mujer, con una espesa melena negra. Colleen detuvo el coche, la mujer le gritaba que no podía oírla, que abriera una rendija del cristal. Como era una buena persona lo hizo, y escuchó que le decía algo acerca de que no encontraba a su novio, que si podía llevarla hasta la entrada del parking. Colleen dudó, había algo sospechoso en todo aquello. Antes de que pudiera reaccionar, la extraña mujer levantó la mano derecha, se oyó el chiflido de un spray y Colleen notó un dolor agudísimo en los ojos. Pensó que la habían regado con ácido. Aceleró hacia atrás hasta que topó con otro de los coches. Entreabrió los ojos y comprobó que podía ver algo. Mal que bien fue capaz de conducir hasta el control de entrada, donde estaba el vigilante nocturno. Y le gritó que no la dejara, pero que pidiera ayuda.

Dos patrulleros de la policía de Orlando acuden inmediatamente a la llamada. Uno atiende a Colleen en la entrada del parking. El otro rastrea los alrededores y ve alguien sospechoso en una parada de autobús, arrojando algo a un contenedor de basura. Es una mujer, parece muy agitada, habla con incoherencia. Esposada, el agente la lleva hasta la entrada del parking, donde Colleen la reconoce como la persona que la acaba de atacar. Conducida a los calabozos de la oficina de policía, se la identifica como Lisa Nowak, 43 años, casada y con tres hijos, capitán de la Marina y astronauta de la NASA, que había formado parte de la tripulación de la última lanzadera espacial en julio del 2006.

Con Lisa Nowak entre rejas y el escándalo empezando a calentar todos los circuitos de comunicación, la policía de Orlando reconstruye los hechos. En la bolsa que tiró a la basura, Lisa tenía un conjunto de objetos difícil de justificar: una pistola de balines y aire comprimido casi igual que las de balas, un spray de pimienta para defensa personal, el que usó contra los ojos de Colleen, un mazo de acero inoxidable, un cuchillo de monte, además de la peluca negra y una trenca con amplia capucha. En el coche aparecen detalles de la planificación de un viaje desde Houston, y una bolsa de basura con dos pañales de adulto usados, que Lisa reconoce ser suyos. La astronauta declara que mantiene una relación sentimental con el comandante de la Marina William Oefelein, 42 años, divorciado y con dos hijos, también astronauta. Y que tras descubrir, entrando furtivamente en el PC de Oefelein con ocasión de estar en su casa, que éste parecía estar manteniendo también una relación con Colleen Shipman, decidió seguir a ésta hasta Orlando y obligarla a que le explicara la naturaleza de dicha relación, es decir, hasta donde habían llegado las cosas. Que en ningún momento fue su intención hacer daño al capitán Shipman, sino solo forzarla a hablar.

La policía de Orlando la pone ante el juez bajo el cargo de intento de asesinato. La NASA se moviliza enseguida. El cuerpo de astronautas lo forman noventa y tres personas, una élite dentro de las fuerzas armadas y de la industria del espacio. Dos astronautas distinguidos vuelan inmediatamente a Orlando, en sendos jets T-38 Talon. Visitan a Lisa en la cárcel y pagan la fianza que permite liberarla y devolverla a su casa de Houston, en espera del juicio. Una cosa está clara: pase lo que pase, la NASA, y más en particular los astronautas, no abandonarán nunca a Lisa.

(Nowak y Oefelein)

La reacción de la sociedad americana ante estos hechos está a tono con su gran dinamismo científico, tecnológico y económico. Se hace dos preguntas: por qué ha sucedido esto y para qué sirve.

En cuanto al por qué, los medios lo analizan con entusiasmo, siguiendo las dos metodologías posibles, inductiva y deductiva.

El método inductivo lo aplica, por ejemplo, Dennis Overbye en el New York Times del 13 de Febrero. Afirma que la gente de las élites científicas no es un dechado de razón y lógica, sino más bien lo contrario, ya que han tenido que echarle muchas agallas, voluntad y cabezonería a sus vidas para llegar hasta donde lo han hecho. Y hace un repaso de la vida sentimental de grandes eminencias científicas, que no deja de resultar divertido. Así, Erwin Schrodinger, uno de los padres fundadores de la mecánica cuántica, vivió durante años en un harén formado por su esposa y su secretaria, de la que incluso tuvo una hija. Einstein engañó a su mujer Mileva con su prima Elsa durante años, y cuando finalmente se separó de la primera cansándose con la segunda, simultaneó a ésta como amante con su secretaria, con el consentimiento de Elsa, por supuesto, que no podía ahora negar a otra lo que a ella se le consintió. Maria Curie, a la que siempre consideré un dechado de espiritualidad científica, resulta que engañó durante años a su marido Pierre con un alumno de éste, Paul Langevin, quien terminó siendo un ilustre científico que, una vez muerto Pierre y casado Paul, compartió con Marie un apartamento secreto junto a la Sorbona, donde tenían sus citas amorosas, una historia que hizo pública la mujer de Langevin en la prensa, para mayor fruición de los parisinos. La inducción que se desprende de todo esto es: visto lo visto, ¿de qué asombrarse por un asuntillo sin importancia como el de la astronauta Lisa Nowak?

El método deductivo se muestra en multitud de artículos donde se recaba la opinión de psiquiatras o psicólogos, ejemplo de los cuales podría ser el de John Schwartz en el New York Times del 9 de Febrero. Muchos expertos opinan que la vida de los astronautas está sometida a enormes tensiones, no solo por la arriesgada naturaleza de sus misiones, sino por el hecho de tener que simultanear su vida familiar con largos períodos de entrenamiento en reclusión. Todo esto, sin duda, bastante más penoso para una madre de familia, con tres hijos, un dieciochoañero y dos gemelas de cinco años, como es el caso de Lisa Nowak.

Otro artículo interesante de índole deductiva es el de David Buss, un profesor de psicología en la Universidad de Texas, publicado en Los Angeles Times el 14 de febrero. Son los celos, los malditos celos, dice Buss, los que justifican la actitud de Lisa. Y entra en una descripción apasionante de este viejo tema visto desde la ciencia moderna. Una de sus citas me ha llamado poderosamente la atención. Dice que en un estudio hecho sobre cinco mil personas de seis culturas diferentes, 84% de las mujeres y 91% de los hombres admiten haber fantaseado al menos una vez en su vida con el asesinato de alguien, rivales sexuales en la inmensa mayoría de los casos, a los que imaginaban matándolos con métodos tan crueles como truculentos. Pero el profesor Buss opina que los celos, aunque puedan conducir a algunos excesos, son en general necesarios para los humanos. En la mayoría de los casos, lo que los celos provocan es una reacción positiva que lo mueve a uno hacia la reconquista del amor del amado, y una respuesta igualmente positiva de éste, todo lo cual no hace sino potenciar el mutuo deseo y encender el ardor sexual, y esto no es que sea bueno, sino buenísimo.

En cuanto al para qué sirve, es decir, la utilidad que puede sacarse de este episodio de Lisa Nowak, la sociedad americana, siempre pragmática, se pone en marcha enseguida. El beneficio más inmediato es para la prensa del corazón, y el semanario People se dedica con entusiasmo a entrevistar a la familia de Lisa, a la ex-suegra de Oefenlein, en fin, a todo el que se le ponga por delante siquiera con briznas de información sobre el tema. Granada América, una importante productora de televisión, dice haber obtenido ya los derechos para hacer una película sobre el caso. Y en Ebay se subastan multitud de cosas relacionadas con Lisa Williams, no en balde el fetichismo es tan objeto de nuestro subconsciente sexual como los celos. Una de ellas es un lote de pañales para adultos fabricados por la NASA, que según la pensión Wilson, de Ocean Springs, Missisipi, se dejó Lisa Nowak cuando pasó allí una noche con nombre supuesto, en la parada que hizo durante su viaje en automóvil entre Houston y Orlando, precisamente a mitad de los casi mil quinientos kilómetros de carretera. Los pañales están sin usar (lo que quizá los desvalorice, no sé, estas cosas del fetichismo…) y cada uno de ellos se subasta a un precio de partida de dos mil dólares.

En cualquier caso, está claro que después del incidente que estamos comentando, Lisa Nowak no se quedará en la miseria. Surgirá pronto alguna editorial que la animará a escribir sus memorias y, si se decide, el libro tiene muchas posibilidades de ser un best-seller que llegue a hacerla muy rica.

Mundo loco. ¿O no? Yo, qué quieren que les diga, me resisto a juzgar a Lisa Nowak, o a analizarla siguiendo un método inductivo o deductivo. Lo que he querido escribir aquí no es sino un acta apresurada de unos hechos que me parecen interesantes, entre otras razones para interiorizármelos. Luego les he aplicado, a ratos y durante varios días, un método contemplativo. He intentado sentirme Lisa Nowak, como si estuviera jugando a las muñecas dentro de mi casa interior, dentro de mi dentro. Y he llegado, pobre de mí, a un final, que no conclusión, inevitable. Me cae bien Lisa Nowak, me gusta, comprendo lo que ha hecho. La veo conduciendo veloz por la Interstate 10, camino de Orlando, con su pañal puesto, pero no para evitar el detenerse a orinar, sino porque los astronautas se ponen un pañal igual precisamente en la etapa de despegue hacia el espacio, hasta que alcanzan la órbita, y eso es precisamente lo que ella está haciendo allí. Percibo lo mal que lo estará pasando ahora al verse separada de sus hijos, que se han ido fuera de Houston con su padre. También capto la paz interior que de alguna manera estará sintiendo, después de haber reventado, ¡por fin!, ese forúnculo psicológico que la atormentaba. Y cómo tiene que seguir estando orgullosa de ser una astronauta, y agradecer el cariño que sus compañeros, por encima de cualquier otra consideración, le estén dando. En definitiva, la siento vivir, y comparto tanto sus preocupaciones como sus esperanzas.

Estaré con Lisa hasta el final de todo esto. Como muchísima más gente. Y si algunos no lo creen así, que hagan una encuesta o se lo pregunten al People. Quizá nuestra postura no sea razonable, ¿qué le vamos a hacer?

(Escrito por Olo)

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[0] Editado por Bartleby a las 7:59:00 | Todos los comentarios 325 comentarios // Año IV
19 febrero 2007
Que te voy a enseñar un corazón
...imposible la caricia desde el pasado siglo sin Porter ni el ronroneo de Sinatra. Incluso el tartufo irlandés suena aceptablemente. Puro neoplatonismo: la transformación de los amantes y la cárcel de amor.



Y si no, pregunten a mi amor, mi gran amor, Emma Thompson. Chéspir escribió para el recitado isleño. Apártense los aparatosos histriones de Fuenteovejuna en realísimos y apolillados corrales de la áspera y teatrera capital.



Y más amor, adrede. Umbral y un servidor las preferimos rojas: "Ana Belén sonríe entre tanto horror, con su sonrisa de ojos y boca, con su sonrisa plena y buena en ese óvalo inverosímil de rostro virginal, donde parece que Murillo ha puesto la línea y Goya la malicia".



Si ELLA lo dice, yo me lo creo. Esos labios como vulva, escribió Montalbán.



El primer gran amor llegó a ritmo de gramola. Me dejaba, pálido y ojeroso, la paga en la máquina, la salud en la soledad sonora de la buhardilla y el corazón en el abismo de lo imposible...



(Escrito por Leve recaída)

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18 febrero 2007
Cambalache

"...y herida por un sable sin remaches

ves llorar la Biblia junto a un calefón."

Me voy a aprovechar de la posibilidad de respuesta inmediata que otorga internet. Tal vez alguien recuerde quién fue el que dijo algo así: "las verdaderas biografías son las que registran los sucesivos fracasos de la vida".Tal cual, amigos. Por supuesto, me refiero a los que tengan la suficiente edad. Comparemos nuestras ilusiones juveniles con el mediocre presente que sobrellevamos. No hemos llegado a cumplir nuestras más anheladas metas. Pero al mismo tiempo recuerdo esa maldición gitana: ¡Que se cumplan todos tus deseos!

¡Ay! ¡Qué sería de nosotros si cual Faustos redivivos se nos hubieran materializado las utopías! Porque yo anhelaba el socialismo. ¿Ustedes no? El socialismo sí, tal como el que ya disfrutaban los cubanos en ese entonces. ¿Cuánto tardará el socialismo en triunfar en la Argentina?, nos preguntábamos. ¿Quince, veinte años? No creíamos que tardara más. Es cierto que se requerirían sacrificios. Estábamos dispuestos a brindarlos. Pienso ahora en muchos de mis queridos amigos de aquellos tiempos: Gabriela, el Trucha, Eduardo, Alejandro, la Treboluda, Ricardo... Y tengo que dejar de escribir por un momento.

Porque todos ellos desaparecieron.

Pero en especial no puedo olvidar a Gabriela, al Trucha, a Alejandro. Estuvimos en tantas ocasiones juntos, en mi casa, en la playa, en asambleas estudiantiles, en manifestaciones... Cuando me dijeron que el Trucha y Alejandro desaparecieron me quedé paralizado. Después nos enteramos que ellos se habían citado en una esquina. Y en esa esquina se encontraron con los mensajeros de la muerte. Nunca más se supo de ellos. Mucho después, un amigo en común que estaba de visita en mi casa me dijo que habían visto al Trucha hacía poco en un ómnibus pero que no había querido tener conversación alguna. Y lo peor: que había sobrevivido a costa de entregar compañeros. El efecto que me causaron esas palabras me obligó a salir de la habitación donde nos encontrábamos para poder estar a solas, con la cabeza apoyada en la pared. ¿Estaba vivo el Trucha? ¿Sobrevivió por haber sido un delator? No, ni una cosa ni la otra. Era, seguramente, alguien parecido a él a quien habían visto. Hace poco estuve con un hermano del Trucha y me mostró la fotografía que tiene en su escritorio. Nunca más supieron de él.

Miles de muertos. Listas de nombres entre los cuales encontramos el de un conocido, hasta de alguien querido. ¿Ha valido la pena? ¿Se puede rescatar algo? Porque murieron de uno y otro bando. Los millones de muertos de la Revolución Rusa, ¿valieron la pena, me pregunto, al ver que Rusia está ahora en manos de los exfuncionarios chequistas que se han transformado en los nuevos ricos del capitalismo salvaje liderado por Putin? ¿Valió la pena la tragedia de la Guerra Civil Española? Si la Segunda República no hubiera caído, ¿qué? ¿Habría derivado a esta áurea mediocridad que es el gobierno de Rodríguez Zapatero?

Por entonces sabíamos de un apotegma que decía: "A los veinte años revolucionario, a los cuarenta, chancho burgués." En mi caso me he demorado en chanchificarme. Ya hacía rato que había cumplido los cuarenta cuando terminé de caer de la palmera cubana. Necesité estar en Cuba un mes y medio sondeando en mis sueños perdidos para hacer la definitiva catarsis. Y tristemente digo que no, que no han valido la pena. Confieso que, por ejemplo, me había condolido de la suerte de las hijas del zar Nicolás, asesinadas en los sótanos de la revolución rusa. Pero, ¡la revolución es la revolución! Y todos sabíamos que la violencia ha sido siempre la partera de la historia. ¿Qué quedó de positivo de esa revolución y que pueda contabilizarse en favor de la humanidad cuando pesan en contra los millones y millones de hambreados, fusilados y desaparecidos? Murieron treinta millones de chinos de hambre cuando Mao se largó a la aventura de "El Gran Salto Adelante", que pretendía industrializar China a costa de abandonar los cultivos. ¿Valió la pena? Ahora vemos que los nuevos millonarios chinos se enriquecen a costa de la disciplinada clase obrera comunista a la que pueden explotar sin vacaciones, aguinaldos, descanso semanal ni límite horario. ¡Hasta los obreros de Taiwán están mejor que los de China, pese a que Taiwán deriva de un gobierno presuntamente fascista!

En mi post anterior recordé que Marx dijo que en la historia las tragedias se repiten pero como comedias. Aquí en Argentina nos hemos enterado después de haber sido electo que nuestro actual presidente, Néstor Kirchner, había formado parte de las huestes montoneras, que estuvo presente cuando Perón los echó de la Plaza de Mayo y que finalmente tuvo que escapar de Buenos Aires para esconderse en su provincia natal, en la Patagonia. Kirchner tiene el apoyo total de la CGT, en manos del peronismo. Esta semana también hemos sabido que el actual Secretario General de la CGT, el compañero Hugo Moyano, formaba parte por aquel entonces de la Juventud Sindical Peronista, enemiga a muerte de los montoneros. Moyano fue amigo de los integrantes de Concentración Nacional Universitaria, un grupo fascista que atacó a tiros una asamblea estudiantil, matando a una chica, Silvia Filler. Pero, ¿cómo?, ¿no había profundas diferencias ideológicas entre montoneros y sindicalistas? Los montoneros bregaban por la patria socialista. Los sindicatos por la patria peronista. El enfrentamiento ya había provocado muchos muertos hasta llegar al choque decisivo: la masacre de Ezeiza. Vean en esta filmación cómo subían al escenario a los oponentes después de capturarlos. Las matanzas mutuas siguieron así durante tres años más. Finalmente, cuando los militares del "Proceso" dieron un golpe de estado muchos recibieron la noticia con alivio, creyendo que terminaba así la anarquía. Terminó la anarquía, sí, pero se impuso la paz de los cementerios, esos cementerios que vieron notoriamente ampliado el númerode sus pacíficos habitantes.

Treinta años han pasado. Hace pocos días hubo un nuevo gran acto popular con el motivo del traslado del cuerpo del Gral. Perón a la Quinta de San Vicente. En esta ocasión se volvieron a enfrentar a tiros los sindicalistas de Hugo Moyano, los camioneros, con los sindicalistas de la construcción. Extrañamente no hubo ningún muerto pese a que están fotografiados matones de ambos bandos que se disparaban a mansalva entre sí.

Pero tal como dijo un dirigente peronista, Cafiero: ¿Hubo algún muerto? No ha pasado nada. Tal cual. Tómelo a risa, señá Rita, será mejor. Lo que fue tragedia se ha repetido, pero en comedia. En el caso que en esta última comedia "solamente" se disputaban la manija del acto. Quién exhibía más capacidad de "movilización" podía luego reclamar mayor cuota de poder ante quien correspondiera. ¿Fue distinto cuando en Ezeiza disputaban entre sí "la patria socialista" y "la patria peronista"? ¿Había contradicciones ideológicas, proyectos sociales distintos?

Perdonen pero me he vuelto escéptico. Al ver que Kirchner y Moyano son ahora culo y camisa me doy cuenta que 35 años atrás no los separaba la ideología sino que competían para ver quién agarraba por el mango la sartén donde freir a la mayoría de los argentinos. Horacio Verbitsky, un tipo de izquierdas que simpatiza con los montoneros cándidamente se refiere a los objetivos que los montoneros buscaban en Ezeiza: "FAR y Montoneros creían que la concentración de Ezeiza desequilibraría ante los ojos de Perón la pugna que los enfrentaba con la rama política tradicional y los sindicatos. Cuando el ex-presidente observara la capacidad de movilización de la Juventud Peronista y las formaciones especiales, que habían forzado al régimen castrense a conceder elecciones, se pronunciaría en su favor y le haría un lugar a su lado en la conducción."

Está claro. Se trataba de la lucha por un sector de poder. Ahora que algunos montoneros han conquistado el poder vemos la maravilla que pretendían imponer en su momento: El que fue militante montonero, el ahora presidente Kirchner, no ha rendido cuenta aún de los 525 millones de dólares que recibió como gobernador de la provincia de Santa Cruz y que depositó a su nombre personal y el de su esposa en ignotos bancos del Caribe y Suiza. Por su parte Hugo Moyano, el ex integrante de la Juventud Sindical Peronista, enfrentada a los Montoneros, cuenta con el apoyo del presidente en sus intentos de sumar huestes a sus filas, el sindicato de camioneros. Así fue como reclamó con éxito, con los consabidos piquetes y boycots contra las empresas que resistían, para que los que transportan mercadería de los supermercados pasen a formar parte de su sindicato y no del sindicato de empleados de comercio del que formaban parte antes.

¿Dónde quedó el socialismo de Kirchner, el anticomunismo de Moyano? Ambos han engordado su patrimonio. Moyano, el dirigente sindical, hace poco estaba negociando en Mar del Plata la compra de un inmueble que era de propiedad de un amigo de aquel entonces. Justamente del asesino de la estudiante de izquierda Silvia Filler. Bueno, no. El asesino de esa estudiante fue a su vez luego asesinado por los montoneros. El negocio se hacía con los hermanos de ese amigo muerto. Pese a esos cadáveres exquisitos que se interponen entre ellos nada ha obstaculizado la actual alianza entre el ex seguidor de los montoneros, Kirchner, y el exenemigo de esa agrupación, Moyano. Es como entre Rodríguez Zapatero y Otegui. Usan calzado impermeable para no contaminarse con la sangre derramada, esa que de la que se decía que no será "jamás negociada".¡Qué ilusos los que creían que había grandes ideas que los separaban! No, amigo, los negocios, el poder son los que unen y separan a los comerciantes.

(Escrito por Hércor)

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17 febrero 2007
La Cabaña de Gloucester (I)
Aceptando, y pidiendo permiso en esta ocasión, el magnífico post del otro día sobre las cabañas filosofales, voy a dedicar esta ocasión a hablar de mi orteguiana circunstancia en esto de la metafísica.

Con 16 años, cursando el antiguo Tercero de BUP (no tan antiguo para algunos), vino a España un hermano de mi padre, antiguo misionero jesuita en Chiapas (fue él quien me bautizó improvisando el segundo nombre de pila), quien abandonó la sotana para casarse con una indígena chiapeña y economista, con el deseo de visitar a sus numerosos hermanos (eran entonces catorce, creo recordar). A la sazón trabajaba como profesor del departamento de Teología en la pequeña Universidad de Colima (ahora no sé muy bien a qué se dedica), y en cuanto pudo se acercó hasta mí a entregarme algo que traía desde Méjico. “Ten, sobrino, que no me fío de tu padre”.

Aquel inesperado regalo era la copia de su última conferencia titulada La metafísica de la vida. Un trabajo de unas cuarenta páginas sobre la vida y obra de un filósofo francés, don Enrique Bergson, al cual, en las propias palabras de mi augusto tío, “le debo mucho”.

Aquel fue mi primer encuentro con la metafísica pura y dura (si exceptuamos la enseñanza del Catecismo católico, metafísica pura y dura, justo reconocerlo), y de dichos polvos estos lodos. Esa cita novicia con el pensamiento abstracto marcó el curso de lo que me quedará de vida. Desde entonces, le cogí afición a esto del teorizar mal que bien. Tras esa primera lectura, mi tío me hizo llegar una traducción de La evolución creadora, la magna obra bergsoniana, y ya nada fue lo mismo. Por vez primera me di cuenta de que había personas en el mundo que se dedicaban a cosas ciertamente apasionantes. Aquella biografía, la de un niño prodigio judeofrancés que, interesado por el mundo de la filosofía en su juventud, abandona su prometedora carrera como físico para dedicarse a la reflexión pura y dura, y que acaba muerto en medio del abandono y la pobreza más absolutos en el París nazi de Vichy, dio un vuelco a mi apacible y despreocupado devenir.

Desde entonces, debo reconocerlo, a monsieur Bergson le tengo un cariño enorme. Sigo pensando que Francia, y en general todo Occidente, le deben una disculpa. Fue muy seguido en vida, la gente se pegaba por asistir a sus lecciones magistrales, pero a su muerte no dejó ni escuela ni seguidores. Sus teorías sobre la evolución de la vida, sobre el nous aristotélico, sobre la experiencia mística, sobre la moral abierta y cerrada y su diferencia con la ética, esa suerte de existencialismo jovial y alegre que profesó este Premio Nobel de Literatura (1927) las he ido rumiando en la más absoluta de las soledades. Y mantengo que aquel primer encuentro fue decisivo (y para bien) en mi humilde biografía. Pronto, enseguida, espoleado por el atractivo de sus libros, me atreví con la filosofía a cara de perro. Ortega, Kierkegaard, Unamuno (uno de mis preferidos), el inevitable Nietzsche (¿qué adolescente interesado en las cosas del pensar no ha leído a Nietzsche sin sentir una admiración rendida?) y por supuesto don Carlos Marx constituyeron el cuerpo de mis primeras lecturas filosóficas entre los dieciséis y los diecisiete años. Pero siempre pasados por el tamiz del gran pensador francés (y de una educación nacional-católica, por supuesto). Mi tío, que de tonto no tenía un pelo, sabía perfectamente lo que hacía. “Te ahorré todas tus posibles veleidades totalitarias” (¿qué opinión tendría de mi familia mi querido y desconocido tío?).

De ahí a profesar la misma fe de mis mayores medió un pequeño paso. En esa difícil etapa, en la que uno descubre su propia individualidad, tener a mano la ayuda inestimable de algunos de los más grandes pensadores de nuestra historia conocida es algo que debiera ser obligatorio. De Bergson a Menéndez Pelayo, podría resumirse el camino emprendido por aquellos años. El último año de la carrera, todo lo que pude leer de don Marcelino y de otro genial autor, Gustavo Bueno, ayudó a consolidar un conjunto de ideas que se cimentaron un buen día en que aquel extraño hermano de mi padre, de largas barbas y extraño acento, se acordó de su sobrino y le regaló un pequeño trabajo suyo a medio camino entre la teología y la física. Y ahí sigo, pensando que don Enrique Bergson tenía, en lo fundamental, mucha razón. Por muchos darvinistas que me pongan por delante cual cantos de sirena, los creyentes podemos seguir agarrándonos a esa suerte de esprit de finesse pascaliano que tuvo a bien dejarnos un judío enamorado de nuestros Juan de la Cruz y Teresa de Ávila (el mismo caso de los otros notables conversos contemporáneos suyos como Stein, Chesterton o Weil, y que sería digno de todo estudio).

Maritain, el gran neoescolástico francés del XX, dijo de Bergson que le había aportado mucha luz y muy pocas sombras (aquel era de los que no faltaban nunca a sus abarrotadas clases). Y eso lo decía un hombre, santo y seña de la ortodoxia vaticana, de otro que acabó formando parte del Índice de Autores Prohibidos. No quiso Bergson bautizarse al final de sus días porque en el París de 1940 sus hermanos de sangre estaban siendo perseguidos por una asquerosa ideología. Un gesto de infinita grandeza. Rechazó la ayuda de sus amigos, “correré la suerte de los míos”. Un ejemplo de dignidad y de entereza frente a la vida, de los que andamos tan faltos en estos días. Hay autores más relevantes en este comienzo del XXI, los hay con mejor prensa, con moradas mejor acabadas. Ahí están los ejemplos de Heidegger, de Wittgenstein, de Habermas, de Adorno, de Popper o de Gramsci, pensadores que han tenido una posteridad más fecunda, pero éstas son unas cuantas palabras dedicadas al reconocimiento del primer hombre que me enseñó a reflexionar sobre el mundo que nos rodea y ese otro mundo que no se ve a la primera. Esa alegría que transmitía este huesudo y alopécico judío errante aun no se ha apagado en su humilde lector. Decía Unamuno que la misión principal de su vida y por la que quería ser recordado era incitar al pensamiento entre sus lectores. Al menos conmigo, don Enrique Bergson lo consiguió. Puede que el siglo XXI nos haga a todos aun más escépticos y duros de corazón, tal vez, pero lo que no conseguirán todas las nuevas generaciones de hombres cargados de soberbia y autosuficiencia será que me olvide de mi primer maestro.

Hay cabañas más suntuosas. ¿Quién es Bergson en nuestros días? Las hay más prometedoras, más prácticas, “de mejor tono”, pero todas por completo alejadas de cualquier idea de trascendencia. Maritain (hay que ver lo mucho que está saliendo en este post) decía que el único sostén válido para la Declaración Universal de los Derechos del Hombre era el de Dios, qué curioso, pero que la humanidad temía reconocerlo. Y Bergson clamaba contra aquellos que querían equiparar al hombre con una hormiga. La civilización del hormiguero llamaba al comunitarismo marxista. Para nosotros el suelo, para ellos el subsuelo. Dos caras de una misma moneda. Lo que son las cosas. En épocas donde hablamos de abuelos, gracias a la obra de un judío heterodoxo (bendita condición esta), coincidí al avanzar un poco tras la línea que se trazaba con la fe y las razones de los dos míos, compañeros de boina y tercio.

(Escrito por Edgardo de Gloucester)

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16 febrero 2007
Abuelos
Aunque nadie lo diría oyéndole hablar de él, Zapatero no es el único ser sobre la tierra que tiene abuelo. Desde la noche de los tiempos -bueno, ya era de día-. De Caín y Abel en adelante, la entera humanidad ha sido y es nieta de.

Yo no soy una excepción. Mi abuelo no fue picador, allá en la mina; ni militar republicano testador de pensamientos cívico-políticos. Pero no crean.
Él, a su manera sencilla, sin grandes alharacas, con discreción, también aportó su granito de arena a esta vida. Y, si llegado el momento, no tuvo grandes riquezas que transmitir a sus descendientes (no hubo pozos petrolíferos, ni collares de coral, perlas y cristal), el abuelo R. me dejó algo para mí miles de veces más lujoso que la más lujosa joya y más rico que todo el petróleo de Maracaibo: el amor a la lectura.

(Digo amor y no exagero, pues es la palabra que mejo
r define lo que siento por mis libros, un cariño infinitamente mayor al que siento por muchas personas; auténtica devoción.)

Mi abuelo (que creía mejor enseñar a pescar a un hombre que darle un pez), años antes de hacerme heredera universal de su extensa biblioteca, se encargó de que aprendiera a leer. Me enseñó a aprender y aprehender, aunque no recuerdo cómo. Sólo conservo vagas imágenes de esa época en la que una pequeñaja de cuatro
años se sentaba en las rodillas de su abuelo... Le veo con un papel y un lápiz... Poco más. Sé, y porque me lo contaron ya de mayor, que al concluir el que fue mi primer día de colegio, salió una sorprendida monja a decirle a mi madre: "pero... ¡si esta niña sabe leer y escribir!". Y eso que hablo del año la tana. Según está la educación en España, muchos niños de esa época hoy saldrían en el Libro Guinness.

Me estoy desviando del tema y yo he venido aquí a hablar de mi abuelo.

El abuelo R. era, pues, lo que se llama un lector compulsivo. Nadie puede acusarle de selectivo viendo los títulos de sus libros. Esa biblioteca que con el tiempo he aumentado pero nunca corregido -eso, jamás-, contiene una anárquica variedad de géneros y estilos; de autores clásicos y modernos, consagrados y desconocidos. Textos mejores y menos mejores que presumo de haber leído en su totalidad, pues los que realmente amamos la lectura "devoramos" casi cualquier cosa, convencidos de que tanto de lo bueno como de lo menos bueno se aprende y, además, de que nadie puede apreciar de verdad la belleza si no conoce la fealdad. Con el tiempo y la lectura fui descubriendo que el tesoro escondía otro dentro de cada tomo: R., hombre circunspecto y poco dado a la conversación, me legó sus pensamientos en forma de subrayados y comentarios en los márgenes de sus páginas, dejando constancia por escrito de su particular manera de ver el mundo y sus habitantes: con un, hasta ese momento desconocido para mí, gran sentido del humor y -éste requetesabido por todos sus allegados-, sano escepticismo.

El abnegado profesor de mi más tierna infancia, mi Ana Sullivan particular, mi abuelo y canguro (aunque en esa época no existiera tal denominación para los sufridos abuelos cuida-niños) solía llevarme a menudo, casi a diario, al Jardín Botánico. Allí, entre flores y plantas exóticas; allí, en ese lugar húmedo y silencioso que se encuentra en medio del seco y ruidoso centro de Madrid, mientras yo correteaba entre estatuas, fuentes y árboles, él se sentaba en un banco a leer el Ya. Uno de esos días, el abuelo R., anónimo gran hombre, alcanzó esa inmortalidad que por lo general está reservada a unos pocos elegidos. No se supo hasta unos días después y fue él mismo, ¡cómo no!, quien lo descubrió al abrir el diario: una fotografía, en blanco y negro como correspondía a la época, mostraba a un señor sentado en un banco de un parque, ensimismado en la lectura del periódico.


Ese señor era mi abuelo, leyendo sentado en aquel banco, en el Jardín Botánico.


(Escrito por Selma)

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[0] Editado por Bartleby a las 9:06:00 | Todos los comentarios 317 comentarios // Año IV
15 febrero 2007
Sin comerlarios
lacónico & verse

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[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 10:45:00 | Todos los comentarios // Año IV
14 febrero 2007
El amor en tres artes
Borrada a petición de su autor

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[0] Editado por Bartleby a las 8:56:00 | Todos los comentarios 396 comentarios // Año IV
13 febrero 2007
Otros yos dentro de mí
¡Cuidado que jugáis con fuego!, nos advierten los agoreros de turno. ¡No pretendáis enmendar la plana a la naturaleza, que luego pasa lo que pasa! Sí, claro: que le picotean el hígado al valiente de turno mientras los demás se calientan las posaderas en el chamizo. Que ninguno se planteó devolver la brasa a los dioses para rescatar a Prometeo del peñote, anda ya, con lo a gustito que se está lamentándose y tostándose las cejas en la hoguera. Si le han caído 30.000 añitos pues mira, que aproveche para relajarse.

La versión moderna de aquellos protogriegos son los ecologistas de mentes embarulladas, que confunden churros (de los del chocolate) y merinos (de lana virgen corredora). Sin empacho hablan de los males bíblicos que descargarán sobre nuestra cabeza (oh, ah) si nos desviamos de la vía natural. Con ese gesto de predicador advirtiendo del riesgo de herejía contra la sagrada Naturaleza, esa mezcla explosiva de términos científicos mal digeridos y santurronería laica color verde geranio… y esa capacidad de aprovecharse sin empacho de las ventajas que traen los nuevos dioses tramposos.

La inminente caza de brujas que ya se empieza a apuntar, tiene incluso imaginería clásica. Se habla de especies creadas en laboratorios que sustituirán a los animalitos esos que salen en las películas de Disney y los reportajes del National Geographic. En vez de echarnos la siesta con los leones del Serengueti, saldrán imágenes de las quimeras correteando por los prados hasta ayer bucólicos con sus vacas blancas y lilas (digo negras), y las pesadillas encarnadas se posarán en los semáforos para pasmo, salto y espanto del personal, mientras los científicos se pasearán con togas inmaculadas por sus laboratorios fulminando los frascos en las poyatas con fogonazos de mecheros Bunsen, ebrios de poder divino.

Lo repetiremos una vez más: la Naturaleza ha experimentado con muchas más cosas de las que nos imaginamos, y cual relojero ciego ha ensamblado piezas con pinzas tan minúsculas como un virus o un bacteriófago. Las Quimeras se producen de forma natural en todas las especies incluida la humana. Algunas son francamente hermosas, porqué no decirlo; los ejemplos son casi una burla a los programas de retoque fotográfico.

Ni la vaca blanca y lila (digo negra) se salva de su porcentaje de quimerismo. Si son gemelos y de diferente sexo, la hembra, influida por las hormonas de las células sembradas por su mellizo, acaba entre infantil y machorra, ay martina martina, que no haremos carrera con la ternera. Pero si es una ternera con doble vocación, dos por uno. Y menos mal que el ganado vacuno no se complica la vida con problemas de personalidad, porque en la especie humana también hay quimeras. Que por lo demás viven tan campantes si los cigotos eran del mismo sexo (hasta que media una prueba de paternidad y ahí se monta la de Troya salvo que al genetista se le encienda la bombilla…) ¿Que no lo son? Pues venga Hermafrodito a repartir gustos a los que les ha tocado la lotería. Dos mellizos, un solo cuerpo, y cada uno con sus gracias alícuotas. Un poco descompensadas, que según circulen los andrógenos se acabará el diseño, pero nadie es perfecto.

Pero no acaba así la zarzuela genética. Andan mezclando en las placas de Petri cigotos a ver quién acierta con la combinación ganadora, que no es precisamente salir de artista invitado en las series espaciales. La carrera se corre en un campeonato concreto: las aplicaciones médicas y técnicas en general. Por ahora tenemos plantas variadas (es que, desde los jardines colgantes, la la tecnología de los injertos tiene mucha tradición) , ratones parcheados de roedora curiosidad y alguna ovicabra que más que especie ganadera es un borrador que bala (y suelta cagarrutas), pero lo mejor vendrá cuando se puedan mezclar genes humanos, bien entre sí (para convertir a un paciente defectivo genéticamente en una quimera con células que sí produzcan las proteínas en cuestión) bien con genes animales. Nadie va a poner pegas en experimentar, clonar o zangolotear de mil maneras un embrión de oveja, en criar cerditos o trastearle (una vez más) los fenotipos a la sufrida Drosophila. Lo que no se podría hacer en humanos es posible realizarlo en animales. Y a estas alturas no vamos a ponernos extremistas y reclamar la sacralidad de los genes humanos, que no son propiedad de una especie concreta (y menos de la nuestra). Lo complicado es conseguir mezclas viables, que no es tan fácil, y muchas de éllas no pasan de ser un grumito viscoso en un caldo de cultivo. Lo que por otra parte tampoco está mal si estás investigando según qué cosas. En vez de andar pateando granjas experimentales a las cuatro de la mañana o visitando animalarios, le das los buenos días a tus cultivos con la taza de café en la mano: hola mi dulce cultivo tisular de páncreas de conejo humanoide, cómo estamos hoy de ánimo para fabricar insulina…

(Escrito por Mandarin Goose)

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