<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/7974984536099633988?origin\x3dhttp://nickjournalarcadiano.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
20 mayo 2010
Pulse aquí y escuche
(ya está todo dado a entender. Si, no obstante, tenía ganas de leer hoy una buena entrada, puede volver a la de ayer y leer a Horrach)


De mejicanos









Y cierta pedantesca frigidez francesa

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:00:00 | Todos los comentarios 155 comentarios // Año IV
15 abril 2010
Dos canciones, un poquito de Camba y algo sobre la identidad
Entregado a la voz de un cantante me dispuse a acercarla a los lectores del Nickjournal. Erróneamente, dí por hecho que no podría encontrarse en las páginas de internet, así que me lancé a hacerlo yo de una manera un tanto rebuscada, como descubriría más tarde.

Bien, les dejo dos vídeos, o mejor, dos canciones ilustradas como, eso puedo jurarlo, jamás han visto.





En este blog somos muy de Camba, como dice Espada. Y así hemos disfrutado con las entradas que de un modo u otro nos han acercado partes de su obra, o con la lectura del hermoso artículo biográfico que pudimos leer hace poco al Príncipe de las Letras de Pontevedra, versión artística. Mi modesta contribución son dos frases entresacadas de la serie de artículos publicados en 'Páginas escogidas' en Austral: 'La superstición es un lujo del espíritu' y 'Las hadas de los hombres son otras, y no se contentan con los tesoros fantásticos de los gnomos'.

*

Forma parte del impulso de dominar a los demás el deseo de conocerlos mejor, como vemos a diario. Mas en esa tarea olvidamos con frecuencia que un mismo hombre es una multitud de personas diferentes y que lo más que llegamos a atrapar son rasgos con los que, quizás por nosotros mismos, vamos a caracterizarlos o identificarlos.

Vuelvo a encontrar la idea de la multitud de personas diferentes y contradictorias en uno mismo, de muchos yoes, en la lectura del 'nuevo libro' de Alan Sokal, o en las recensiones a libros sobre Unamuno. De éste último se recuerda, no con mucha precisión a la hora de contar los yoes, el prólogo unido a las Tres novelas ejemplares, con su cita de la obra de Oliver Wendell Homes, autor más popular actualmente por su hijo Jr (de idéntico nombre). Allí expondrá de manera castiza y rotunda mucho de lo que hay dentro de un hombre:

'Y es que todo hombre humano lleva dentro de sí las siete virtudes y sus siete opuestos vicios capitales: es orgulloso y humilde, glotón y sobrio, rijoso y casto, envidioso y caritativo, avaro y liberal, perezoso y diligente, iracundo y sufrido. Y saca de sí mismo lo mismo al tirano que al esclavo, al criminal que al santo, a Caín que a Abel.'

En esa multiplicidad tengo para mí que nos reconocemos los hombres, al menos cuando hemos alcanzado la suficiente madurez para distingirnos de lo que son los héroes del tbo. Y reconocerlo debería hacernos más tolerantes con los otros.

Especialmente me gusta como lo expresa Montaigne, aunque algunos en su día observaron gran atractivo cuando lo leyeron en Vargas Llosa.

No sólo me agitan los vientos de los acontecimiento según su inclinación, sino que además me agito y me turbo yo mismo por la inestabilidad de mi naturaleza; y quien se observe atentamente apenas si se verá dos veces en el mismo estado. Préstole a mi alma ya un semblante, ya otro, según la coloque. Si hablo de mí de distinta manera, es porque me veo de distinta manea. Todas las contradicciones se dan en mí alguna vez y de alguna forma. Vergonzoso, insolente; casto, lujurioso; charlatán, taciturno; duro, delicado; ingenioso, atontado; iracundo, bondadoso; mentiroso, sincero; sabio, ignorante; y liberal, y avaro y pródigo; todo ello véolo en mí a veces, según qué giro tome. Y cualquiera que se estudie bien atentamente hallará en sí mismo, e incluso en su propio entendimiento, igual volubilidad y discordancia. Nada puedo decir de mí, de forma total, entera y sólida, sin confusión ni mezcla, ni en una palabra. Distingo es el término más universal de mi lógica.

De la inconstacia de nuestros actos. Libro II, Capítulo I.
Ensayos, de Montaigne

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:00:00 | Todos los comentarios 57 comentarios // Año IV
18 marzo 2010
suplicio
Quién sabe si el amigo Teognis y el colega Cirno hastiados y huyendo de los miserables que encontraban entre los griegos acabaron abrazando a los miserables que luego descubrirían entre los medos. Quizás abandonaron definitivamente su ciudad y acabaron, qué se yo, varios siglos más allá, en un blog de eunucos persas en los dominios de Artajerjes, de natural innoble y perverso. En esas épocas en las que la ira de los tiranos ocasionaba el infortunio y desgracia de los castigados. No sé si a estas ejecuciones se le daba ya por aquel entonces el nombre de justicia, pero lo cierto es que pasados los siglos la ira sigue levantando una suerte de 'sed de justicia' insaciable dominada por la pasión del odio. La cosa es que esta pasión por la justicia estaba a flor de piel en la corte persa. Parisatis, mamá de Artajerjes, guarda cierta justificada tirria al eunuco del rey Masabates. Antes de poder hacer lo que quisiera con el triste eunuco, Parisatis se las ingenió para jugárselo a los dados a Artajerjes, juego en el que la mami era extremadamente buena, y ganarlo de una buena tirada. En cuanto lo hubo ganado, dispuso ella que sus verdugos lo desollaran vivo, lo crucificaran en tres tablas y colgasen su piel aparte. Claro que Artajerjes se gastaba otros suplicios más horrendos, como es el caso del suplicio de las artesas, que consiste en lo siguiente, según la receta de la época rescatada por Plutarco:

Se toman dos artesas de tal forma que casen la una con la otra y se introduce tumbado al que se desea castigar; entonces se trae la otra y se coloca de tal manera que la cabeza, las manos y los pies queden fuera y el resto del cuerpo quede cubierto; le dan de comer al condenado y, si no quiere, se le obliga aguijoneándole los ojos. Una vez que ha comido, vierten sobre su boca para que lo beba una mezcla de leche y miel y luego lo derraman sobre su cara: siempre teniendo sus ojos mirando hacia el sol, toda su cara queda cubierta por una multitud de moscas que se le acercan. El hombre hace dentro de la artesa sus necesidades, como pasa en el caso de hombres que han comido y bebido, y las lombrices y gusanos proliferan atraídos por la corrupción y la podredumbre de sus excrementos, de tal forma que al introducirse en el cuerpo del condenado, lo destruyen.


Por lo que cuentan de un tal Mitrídates, parece que dentro de la artesa se pueden vivir unos diecisiete días. Y es que, por lo que traslucen los relatos de la época, la muerte se veía como una manera bastante simple de despachar a un hombre, no se consideraba justa recompensa ¡Ah, la vara de la justicia ¿qué demonios mide?! A Artasiras, otro desgraciado súbdito de la época, 'le sobrevino esa acostumbrada desgracia que acarrea la necedad'', vamos, que enfadó mucho al rey. Receta: diez días de tortura, después se le sacan los ojos y se le vierte bronce fundido por los oídos hasta que muera. Suplicios y torturas quizás se hayan refinado a través d
e los tiempos, aunque algunos de ellos se mantengan, gracias a dios, en su simplicidad originaria. No sé si el de la artesa, por ejemplo, dio pie al suplicio o tortura del agua que le aplicaron a la marquesa de la ilustración, y debió chillar como una fiera, antes de que la ejecutaran. La señora marquesa de Brinvillier-La-Motte que se había puesto ciega de envenenar personas, por cosa reglamentario, hubo de pasar por esta tortura que consistía en hacer beber agua en una postura tal que así, lo que debe de hacer mucho daño.

Estas cosas tan salvajes unidas a la justicia deben venir del odio y de la ira ¿de dónde si no? Claro que antaño a quien robaba un perro le cortaban las orejas y le marcaban con un hierro candente. ¿es que querían tanto a los animales?. En todas estos castigos se muestra también la arbitrariedad, el capricho del hombre para con el castigo elegido. Y esta arbitrariedad perdura aún, como apuntaba Ferlosio ¿por qué diez, veinte, treinta o cincuenta?¿es que las penas tiene alguna relación con el crimen? Aquí me temo que quizás nos dejamos empujar por la inercia de la tradición, que como decía Mosterín el otro día 'no justifica nada'.

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:00:00 | Todos los comentarios 511 comentarios // Año IV
18 febrero 2010
Naufragio
Libro uno



La aventura de 'Factual' ha terminado como el rezo de nefasta prédica, el Rosario de la Aurora: es un hecho. Habrá que estimar entonces que, después de tantos años de éxitos ininterrumpidos, la estrella de Arcadi empieza a apagarse, su fama declina. Su reinado en internet ya es cosa del pasado, sobrevalorado pasado. Todavía resuenan el eco vocinglero de la algarabía que montaron Los Fundadores solemnes, con sus conciencias removidas por sus ¡50 leuros! defraudados ¡casi hasta consiguen que se los devuelvan! Qué broma. Hoy queda la amargura de las desilusionadas notas que han ido desperdigando aquellos periodistas que de repente se convirtieron en en noticia y, gracias a Dios, también queda la mala leche de De Paco.


Ahora, en nuestra humilde sábana, la cosa es comprobar si a esta casa también le arrastrará la marea, si nosotros también nos hundiremos con este Arcadi celebradamente fracasado por tantos enemigos. Y uno no se extraña de que sus enemigos, que los tiene notorios, conocidos, y hartos, se complazcan, pero se sorprende de la multitud que se aúpa a los lomos de la derrota, esa burra. Montano ya ha corrido a despedirse: ya no le burbujea. Se acerca la triste hora.

Curiosamente, aunque no se ha hablado todavía, este blog estuvo a punto de pasar a formar parte de Factual. Ya estaba casi casi en sus manos. Unos días más y... ¡a saber quién diablos iba a admnistrar esta casa! Por ahora seguimos. Yo me alegro de seguir leyéndoles, la verdad. Aunque hablemos poco o vayamos a hacer del laconismo un estilo, como aquellos.


Libro dos

Ahora voy a copia una nota que leo en un artículo que firma Alvaro Delgado-Gal. Antes pongo una ilustración:


"Es también reveladora la historia de "L'origine du monde", el lienzo de Coubert en que se ve, ocupando el primer plano, la vagina de una mujer perniabierta -Coubert tomó su motivo, probablemente, de una fotografía, y la cabeza de la mujer aparece cortada por el borde superior de la tela-.
Conviene contar la historia desde el principio. Coubert hizo compatible el didactismo social con obras de encargo de carácter erótico o pornográfico. Kalil-Bey, el embajador turco en París, le había echado el ojo a "Venus y Psique", una pintura de Coubert con resonancias lésbicas que ha desaparecido sin dejar rastro. Se le adelantó otro cliente, y en compensación nuestro hombre ejecutó para el embajador 'Le sommmeil". El lienzo de grandes dimensiones, figura a una rubia y a una morena que duermen en una cama, abrazadas y desnudas. "L'origine" fue un extra. Kalil-Bey lo colgó en su cuarto de baño, pero tuvo que venderlo para saldar unas deudas de juego. El lienzo va dando tumbos y en 1913 acaba, de nuevo, en un cuarto de baño: el del barón húngaro Ferenc Hatvany. El barón montó un dispositivo especial: el cuadro de Coubert quedaba disimulado bajo otro cuadro, un paisaje con motivo invernal. Las tropas soviéticas invaden Budapest en la Segunda Guerra y saquean el banco donde está depositado el Coubert. Después de ser restituido a su dueño, "L'origine' pasa a manos, finalmente... de Jacques Lacan, quien repite la maniobra del barón: tapa el Coubert con una pintura semiabstracta de André Masson, y lo cuelga en su estudio. Muere Lacan y hereda "L'origine" su esposa Silvia, ex de oro erotómano de nota: George Bataille. En 1995 se queda con el cuadro el Estado francés, en concepto de pago de impuestos."L'origine" forma parte, en estos momentos, de los fondos del museo d'Orsay. Lo que comienza como un tejemaneje entre cochinos de manual, remata en un homenaje a la haute culture, con mediación del fisco.'

(la última frase ¿qué novela les recuerda?)

Intérpete Melò Cucurbitaciet
Guayominí de puán
Desierto Polaco ?

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:00:00 | Todos los comentarios 218 comentarios // Año IV
21 enero 2010
FACTUAL


Como Mercutio, sostengo que a mí también me gusta el invento que acaba de echar a rodar Arcadi Espada. Convengo en que muchos titulares sorprenden (o chirrían), en que hay líneas de información que no van conmigo, en que algunas de sus plumas no me interesan lo más mínimo... pero son posibles objeciones que pueden alcanzar a casi todas las publicaciones, sea quien sea el lector.

Lejos del estilo pomposo de moralista sintáctico, sin pesadas erudiciones, sin abanicar el ego con aires de aristocracia femenina, que dijo Ortega, Ramón Arcusa publica en Factual unas prometedoras crónicas bajo el título de Rewind. Digo lo de prometedoras porque, yo diría que se trata de un juramento solemnísimo, las inició sosteniendo ante todos los españoles que 'algún día os contaré lo de Frank Sinatra cuando me pidió que le volviera a cantar de nuevo mi canción'. Mientras espero pacientemente que cumpla como el hombre honesto que es, me he sorprendido encantado disfrutando de su narración de la modesta historia del 'Dúo Dinámico'. Yo no había nacido (esto lo digo con evidente satisfacción, por supuesto), y sus grandes éxitos profesionales son para mí como ecos del nodo o, si acaso parece una exageración, un lejano telón de fondo en mis andanzas por esta perra y breve vida que momentáneamente comparto con ustedes. Sin embargo, la historia de Rewind, auténtica y sencilla, la encuentro llena de hermosura, y me atrapa en sus detalles, en la bonhomía que transpira su autor y desde luego con el brillo de tantas rutilantes estrellas de la época que van apareciendo con singular facilidad, como si la vida fuera un ir y venir topándose con seres singualres a cada rato.



El Club Hondo, Xavier Gugat y Abbe Lane y tantos nombres. ¡Xavier Cugat! Ese sí que fue un catalán honorable. Quizás el único.

Bien, la cosa es que he vuelto a esta casa a hacer leves y breves entradas., no como otros. Me han pedido escribir regularmente, no como otros, y yo he prometido esforzarme en hacerlo algo mejor, parecido a los otros. Ya veremos si le dedico algo de tiempo a alienarme con la otredad y acabo escribiendo con decencia, como un poeta.

Melò Cucurbitaciet es fundador de periódicos electrónicos

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:00:00 | Todos los comentarios 407 comentarios // Año IV
26 marzo 2008
Lletraferits
Capítulo II
Ya en...


Sórdida. Culto a la violencia con mucho sexo. Roma, un auténtico vicio televisivo.
No fue de mi gusto lo que pude ver. Uno que se ha acostumbrado a acercarse a ella a través de aquellos libros que Montaigne alababa, las Vidas paralelas de Plutarco, ve esta Roma tan real -según dicen sus autores- y siente cierta repugnancia. Es inevitable la fascinación, se trata de un producto televisivo de increíble calidad en la recreación de ciudades, ropas, utensilios y costumbres, y muy premiado. Los sucesos históricos se van, más o menos, siguiendo bastante simplificados y con notable falta de rigor en aras a la dramatización de la historia de dos violentos criminales (uno es el del vídeo) que vienen a ser los héroes del relato. Los hechos históricos quedan como un telón de fondo al que se presta atención caprichosamente, en los huecos que deja el resto del entramado humano. Mi estimado Cicerón, representado por un actor de aire mezquino, quedaba como un pícaro granuja, y encima, por lo que veo a la hora de elaborar esta entrada, su asesino iba a ser uno de los protagonistas. En lo que pude ver, oh casualidad, salió de boca de M. Antonio el nombre del auténtico desertor del arado, Cincinato, cuando en una inverosímil y amigable conversación con los asesinos de César les decía que deseaba retirarse a cuidar de sus tierras, como Cincinato. Cleopatra, floja, por supuesto que me quedo con la de Joseph L. Mankiewicz, aunque Vivien Leigh...

Imposible desconocer la vida de excesos de muchos de los legendarios romanos ni, aunque no fuera con la penetración de Tácito, tampoco es un detalle que nos hurtara Plutarco. Sin duda Plutarco es un moralista, como también Montaige (aunque hay negacionistas de este extremo), y por tanto tiene interés en mostrarnos los defectos que observa, sin que ello obligue a caer en la mojigatería. A Plutarco lo seguiría, para gran parte de su obra teatral, Shakespeare haciendo buenas aquellas ideas sobre el plagio expresadas por Fielding según las cuales todo lo que tiene de malo copiar a los contemporáneos lo tiene de bueno cuando se trata de los clásicos. Posiblemente el lector no se entere, el autor no se molesta ni te demandan sus deudos, y, en caso de que al fin se sepa, otorga galardón de vasta cultura y de buen gusto al rescate de clásicos relegados.

Mi intención, apreciados lectores, es hacer comparecer ante ustedes a dos temibles y exitosos militares romanos a los que, no obstante, seguramente debamos bastante del conocimiento
que tenemos de las viejas joyas de las letras y el pensamiento. Dos caracteres ciertamente diferentes, tan opuestos como tantos de los que nos convocamos sobre un libro o sobre esta sábana nickjournalina, y sin embargo interesados en los libros. Sus nombres: Sila y Lúculo.

Sila, su historia es crueldad y matanzas. El azul grisáceo de sus ojos era 'duro y violento' e inspiraba miedo, dice Plutarco. En una de esas guerras civiles que vivió Roma, entre muchas otras matanzas, tras reunir al Senado, comenzó a hablar justo en el momento que sus sicarios empezaron a dar muerte a seis mil prisioneros que había juntado en el circo de Roma, "como no podía ser de otro modo, los gritos que se produjeron en un espacio tan reducido con tal masacre provocaron que el espanto arrebatara a los senadores. El siguió hablando sin turbación, con el semblante sereno y les exhortó a prestar atención a sus palabras, sin atender a lo que pasaba fuera, pues no se trataba más que de un castigo que había ordenado dar a unos malhechores". Sila desde joven tenía fama de divertido y propicio a la burla; le gustaba rodearse de la SGAE de entonces, mimos, bufones, cómicos, bailarines, y dar largos banquetes bien provistos de vino. Un tipo bastante dado al amorío y de lágrima fácil, amó durante toda su vida a un actor de entonces, Metrobio, que gustaba de ir vestido de mujer, también tuvo varias mujeres, entre ellas un prostituta que lo enriqueció haciéndole su heredero.
Durante una estancia en el Pireo se apropió de la biblioteca de un bibliófilo del lugar, Apelicón de Teos, en la que se encontraban la mayoría de las obras de Aristóteles y su biblioteca personal, y se la llevó a Roma.

A Lúculo, a parte de sus grandes gestas militares que le enriquecieron enormemente, también se le conoce el gusto por la bebida, los banquetes, las francachelas y la frivolidad. Se le consideró prudente, educado y de buena voluntad, y se criticó que se decidiera a retirarse de la vida pública y dedicarse a gastar sin tasa su brillante fortuna. Palacios, banquetes, jardines, obras de arte, opulencia. Considerado el gourmet por excelencia (es éste el Lúculo de la obra de Julio Camba), también gastó soberbiamente en biblioteca, la suya situada en una finca en Túsculo, cuya fama perduraría hasta Isidoro de Sevilla. De su biblioteca subrayan el uso que le dio: a todos estaba abierta, los paseos en torno a ella y los lugares de estudio recibían sin impedimento a los visitantes griegos y romanos. Su casa era como un hogar para estudiosos, donde se acogía a poetas y filósofos, una 'especie de refugio de las Musas'.

(Escrito por Melò Cucurbitaciet)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:32:00 | Todos los comentarios 420 comentarios // Año IV
25 febrero 2008
Lletraferits
Capítulo I

Sospecho conocer el arcano secreto de la escritura de Goslum. Es probado que se ha dedicado, con precisión de parapsicólogo, al análisis del nacimiento del humor en el lenguaje escrito a fuerza de desmenuzar chanzas y poner la gracia bajo el microscopio, pero, principal y singularmente, su secreto es una característica de una fuerza fabulosa: el autor ha conocido la lengua catalana.


Fui iniciado en estos misterios del humor leyendo el artículo El ironista catalán, escrito en el 2007 por Ucelay-da Cal (que es un Enric) para Revista de Libros y, que al hilo de una recensión que acometía sobre un libro de Pla, colaba de matute la afirmación indiscutible de ciertas peculiaridades ‘catalanas’ y ‘ampurdanesas’ apreciables de las letras del terruño; signos inapelables que le llevaba a husmear concetos sublimes, como el ‘humor catalán’, el ‘articulista catalán’, el ‘punto de vista catalán’, el “malicioso estilo catalán
de conversación”, el ‘catalán profesional’, el ‘espíritu burlón del catalán’… a más a más.

Y con esta sucesión de tipismos no es extraño que nos saliera el hombre con la socorrida comparación catalana, o ‘momento arcadi’ al hablar de la escritura de Pla: “siempre con el genio de la lengua, que se vuelve, cual cola de escorpión y pica, una y otra vez”. Quiá! el movimiento escorpionista catalán llamando a las
puertas de nuestro querido ironista. Porque, señores, este genio de la lengua no es otro que el genio propio que habita dentro del idioma catalán (¡y el derecho al genio propio!). Y el ‘genio de la lengua catalana’ que el autor destapa es una suerte de cualidades generadas por las propias palabras, descubrimiento que debería llenar de gozo a todos sus hilarantes usuarios. Y es que vivir en Cataluña debe ser un no parar de reír, a la vista de las afirmaciones del Ucelay, pues el la lengua catalana portadora de una propensión extraordinaria al sarcasmo -“el gusto por la befa irónica surge de cada símil o metáfora”- y ello merced a que “la lengua goza de una aguda precisión descriptiva, que la predispone a redondear cualquier tipo de narración, sea creativa o analítica: comparen, si no, la diferencia entre ser ‘leído’ y ser lletraferit." Bueno, el desbarre alcanza otras cotas magníficas, pero hasta aquí quería llegar.

Pla, el mejor discípulo moderno de Montaigne, según Felix de Azúa, seguramente no habría pasado por alto el ejemplo de Ucelay, pues es lógico suponer que habría leído el párrafo de los Ensayos que les voy a transcribir a continuación. Tengo que avisar que este párrafo se encuentra, en alguna oscura traducción, en el capítulo XXIV, libro I, con el título, adrede, Del pedantismo, mientras que en la edición de Cátedra B. Aúrea habrá que buscarlo en el capítulo XXV que lleva el título de Del Magisterio.
A saber capítulo y título en la nueva edición de Acantilado y cómo diablos ha quedado el texto. Aventuremos que incluso es posible una solución transaccional, a la vista de este ejemplar de la primera edición de 1580. Pero, a lo que vamos, que el texto guardará algún parecido con éste:

«El sencillo habitante del Perigord llama con mucha gracia lettreferits a esos sabios de pacotilla, algo así como si dijerais lettre-ferus, es decir, aquellos a los que las letras han dado un martillazo. En verdad que a menudo parece que han perdido hasta el sentido común. Pues al campesino y el zapatero los vemos seguir sencilla e ingenuamente su camino, hablando de lo que conocen; aquéllos por querer elevarse y armarse de ese saber que sobrenada en la superficie de su cerebro, enrédanse embrollándose sin cesar. Se les escapan hermosas palabras, mas que las ordene otro. Conocen bien a Galeno, mas no al enfermo. Os llenan la cabeza de leyes, cuando no han entendido el meollo de la cuestión. Saben la teoría de todo; buscad al que la ponga en práctica.»

Y uno con estas cosas al fin descubre el Mediterráneo, que ya estaba todo dicho y advertido, para variar.

Por cierto, la edición de Acantilado –todo a un clic de google, por supuesto- con “el magnífico prólogo de Antoine Compagnon” (les sonará Compagnon, sí, el amigo de los Nuños) que dice Quiñonero, se basa en un texto que, como nos cuentan aquí (pág. 33), y ya se venía observando desde el siglo XVIII, no reproducía con exactitud la obra de Montaigne. Sorprendentemente, parece que en los últimos diez años los editores han cambiado la opinión sostenida desde hace unos siglillos, cuando se sospechaba que debía ser la última corrección de la obra realizada por Montaigne, con sus tachaduras y acotaciones manuscritas al margen, el texto de referencia. Según nos explicaba Otilia López el problema con este texto, llamado Ejemplar de Burdeos, es insoluble. Al parecer está incompleto en algunos fragmentos y se han perdido frases y palabras. Lo que no obsta a que en Internet encontremos trabajos espectaculares, como el proyecto emprendido por la Universidad de Chicago, donde se examinan varias de sus ediciones junto con las correcciones del autor, trabajos que nos auguran un ansia infinita de ediciones definitivas para los próximos milenios. Y eso sin meternos en la salsa de las traducciones, claro.


(Escrito por Melò Cucurbitaciet)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Bartleby a las 8:05:00 | Todos los comentarios 1220 comentarios // Año IV
04 septiembre 2007
El autor ha eliminado esta entrada


Si la entrada se hubiese quedado en el texto del título, hubiera parecido un desplante inmerecido. Además ese es el mensaje propio de los post abortados, fenecidos por mor de la perfección de la raza, la más de las veces, y no voy exactamente por ahí. No será sorprendente comunicarles que ciertamente no tengo nada que decir, y que prefiero callarme. El silencio es suavemente atractivo y se deja querer, como saben muchos de nuestros lectores que pocas o ninguna vez intervienen en nuestra loca y delirante reunión pero siguen ahí, leyendo. Guardar silencio es, por lo demás, una especie de lujo asiático del que disfrutar, lejano e inalcanzable para algunas gentes, quizás como nuestro querido Arcadi o cualquier otro miembro conspicuo de quienes manejan opiniones y noticias o, más humildemente, como aquellos que encadenaron su suerte a un blog.


Quiero evitar, no obstante, quebrar la cortesía que les debo (según la tradicional usanza de la Loggia) y, como me ha faltado el tiempo para buscarles un digno sustituto, dejarles algo de entremés.



Darfur





Bagdad




"Pero la naturaleza no es sentimental; no nos acaricia ni nos mima. Hemos de darnos cuenta de que el mundo es áspero y desabrido y de que no le importa que una mujer o un hombre se ahoguen; se tragará vuestro barco como una mota de polvo. El frío, sin acepción de personas, os hará estremecer, entumecerá vuestros pies, hará que un hombre se hiele como una manzana. Las enfermedades, los elementos, la fortuna, la gravedad, el relámpago no respetan a nadie. El camino de la providencia es algo rudo. El hábito de la serpiente y de la araña, el salto del tigre y otros sangrientos animales al acecho, el crujido de los huesos de la presa que la anaconda atrapa forman parte del sistema, y nuestros hábitos son semejantes. Acabáis de cenar y, por escrupulosamente oculto que esté el matadero a una adeucada distancia en millas, hay complicidad, razas extravagantes, una raza que vive a expensas de otra. El planeta está sometido a los impactos de los cometas, a perturbaciones de otros planetas, a terremotos y a erupciones volcánicas, a alteraciones del clima, a la precesión de los equinoccios.Los rios se secan al talar el bosque. El mar cambia de lecho. Los pueblos y los condados se inundan. En Lisboa, un terremoto mató a los hombres como si fueran moscas. En Nápoles, hace tres años, diez mil personas quedaron aplastadas en unos minutos. El escorbuto en el mar, la espada del clima al oeste de África, en la Cayena, en Panamá, en Nueva Orleans, elimina hombres como en una masacre. Nuestras praderas occidentales se agitan con la fiebre y el paludismo. El cólera y la viruela se han mostrado tan mortales en algunas tribus como la escarcha con los grillos, que, tras haber llenado el verano con su sonido, callan cuando la temperatura desciende en una noche. Sin descubrir lo que no nos concierne, ni contar todas las especies de parásitos, ni tantear los parásitos intestinales, los infusorios o las oscuridades de la alternancias en la generación, las formas del tiburón, el "labrus", la mandíbula del lobo de mar formada por apretados dientes, las armas de la orca y otros guerreros ocultos en el mar son señales de ferocidad en el seno de la naturaleza. No lo neguemos. El camino de la providencia es salvaje, áspero e inescrutable hasta el final, y no nos sirve de nada disimular sus procedimientos oscuros y confusos ni vestir a ese benefactor terrible con la camisa limpia y el blanco alzacuello del estudiante de teología."

La conducta de la vida.
Ralph Waldo Emerson


.


"con un poco más de simplicidad hubiéramos pasado", recuerda puntual chema pascual



(Escrito por Melò Cucurbitaciet)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:07:00 | Todos los comentarios 1018 comentarios // Año IV
03 agosto 2007
A la sombra
-
-
-
-
Inquietante y sugerente, sombra. Proyección oscura que lanza un cuerpo en el espacio, imagen oscura, espectro o aparición vaga. Y mácula, suerte o fortuna, clandestinidad y desconocimiento público. Y la cárcel, que es adonde me lleva este caminito de sabios que es la sombra, fresca y oscura.


Leo, en un artículo muy recomendable de Revista de Libros, de la aversión que sentimos hacia estas materias penitanciarias, como hacia todo lo que sugiera ideas ofensivas o desagradables, al parecer efecto de la civilización según Stuart Mill, y de cómo la cuestión carcelaria desaparece de la esfera pública ante unos ciudadanos indiferentes para quienes lo que ocurre tras los muros de las prisiones les trae sin cuidado. A su vez lo expertos, quizás atribuyendo al resto de los ciudadanos una ferocidad constatable, se refieren a la opinión pública como el “público indeseado” con quien es preferible actuar a sus espaldas para abordar los programas de mejoras, programas absolutamente impopulares sobre los que tambiñen pesa lo que llama la less elegibility, lo que podría entenderse como que en la lista del reparto presupuestario siempre estarán en la cola. Del interesantísimo artículo “Ayer, hoy ¿mañana?: la cárcel y sus crisis” de Iñigo Ortiz de Urbina Gimeno sobresale un dato abrumador. ¿Creen ustedes que en los últimos años, pongamos desde 1990, hemos avanzado en esta sociedad hacia altos grados de bienestar, justicia y riqueza? Si consultamos con una visita a su web las estadísticas del INE y la propia página del Ministerio de Interior, el resultado es impresionante. Casi hemos duplicado el número de presos. De 33. 035 en 1990 a 65. 539 en mayo de 2007. Sospecho que la construcción de cárceles no ha crecido al mismo ritmo. No obstante, la web del Ministerio nos sirve un claro ejemplo de la bobería que ahoga a nuestros gobernantes con su enternecedora descripción de las setenta y siete cárceles españolas, mapa penitenciario moderno y funcional, tócate los cojones. No sé qué crecimiento es más espectacular, si éste o el de los cocaicómanos. En fin, da igual, todo lo tendremos que pagar.

Reseñarles que en este panorama umbrío donde algunas almas de cántaro abogan por suprimir los presidios para siempre y otros premodernos lo solucionan con una cuerda, se ven algunas luces, curiosamente, todavía rondando el skyline de la ciudad de Nueva York y sus famoso éxitos con la estrategia policial tolerancia cero. Sorprendentemente, mientras se desarrolló esta actividad policial aumentando el número de casos y arrestos, el sistema penitenciario neoyorkino crecía por debajo de los demás Estados federados. Al parecer puestos a gastar dinero en presos, mejor gastar en que haya menos.


Decíamos ayer... al menos en los Campos de Fresa, que está por escribir un estudio sobre la relación de la poesía con “la marea pestilente del ocultismo” y Al59 nos presentaba unas letras de Rubén Darío. Debió de tratarse de una amistosísima convergencia astral, pues, ayer mismo, mientras intentaba repescar una cita de Eugenio D’Ors en Helvetia y los lobos sobre la turbación que le causaba el asunto de las cárceles, de su insoluble confusión ante la crueldad y ante la injusticia de que la suerte del criminal resulte mejor que la del desheredado, cayó en mis redes una coda – que este catalán título lleva el artículo- que no puedo menos que transcribir, pues, con una de esas fantásticas anécdotas de D’Ors, creo que nos alumbra acerca del destino de los peculiares caminos del gusto por la magia y lo oculto.

« CODA (domingo 26 de mayo de 1946) Hay otra historia sobre Rubén Darío que no quise contarla esta tarde en el Instituto Fernández de Oviedo; porque allí sólo evocaba recuerdos de presencia personal. Y es la que me contó en su día nuestra admirable Pilar Serueda, y ahora repetiré, por lo que trae de confirmación a mis tesis sobre la constante y definitoria vocación de énfasis, que al poeta animó, y salvó, con su vida, a su obra del naufragio en las aguas turbias de la bohemia.

Y se refiere al tiempo de estadía en Mallorca; donde los quebrantos de su combatida salud le pusieron más de una vez en trance temeroso de muerte. En algunos de los cuales cuidó de procurarse espirituales auxilios. Pero entonces él no pedía como cada quisque al “cura”, ni siquiera, en términos más escogidos, al “sacerdote”. Sino que, entre bascas y con voz implorantemente angustiada, decía:

- ¡Que me traigan un teólogo!...

Un teólogo, y no menos, se necesitaba para él. […]»




Sombría goslumsiana:

“¡Luz, más luz!” – Dicho popular catalán.



(Escrito por Melò Cucurbitaciet)


Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:41:00 | Todos los comentarios 407 comentarios // Año IV
28 mayo 2007
"Me abstengo"


Leo que Montaigne llevaba una medallita con este lema grabado en griego, y que provenía de la filosofía pirrónica*. Era bastante aficionado a las frases y máximas antiguas, como bien se ve en sus escritos, y, a lo mahometano, tenía varias escritas en las estancias de su biblioteca. Este primer intelectual de la Francia de su tiempo se recogió en su casa dedicándose a escribir los famosos ensayos mientras su país sufría grandes matanzas y guerras religiosas (¡oxímoron?) entre católicos y hugonotes. Escribía para amigos y familiares, según dejó escrito, con la intención de mostrarse como era, aunque con un pudor antiguo y elegante matizara que tampoco es que fuera a pintarse desnudo y por entero sino hasta allí donde se lo permitía el respeto público. No hace falta señalar que hoy en día hasta los más nobles insisten en que miremos por lo más recóndito y obscuro. Lamentémoslo.
.




Lo de escribir a las generaciones venideras, le parecía cosa curiosa a Marco Aurelio, otro gran escritor de sí mismo. "No quieren hablar bien de los hombres de su tiempo y que viven a su lado, y, en cambio, tienen en gran estima ser elogiados por las generaciones venideras, a quienes nunca vieron ni verán", decía este hombre sensato y escéptico.

"La mayor parte de las cosas que el vulgo admira se refieren a las más generales, a las constituidas por una especie de ser o naturaleza: piedras, madera, higueras, vides, olivos. Las personas un poco más comedidas tienden a admirar los seres animados, como los rebaños de vacas, ovejas, o sencillamente, la propiedad de esclavos. Y las personas todavía más agraciadas, las cosas realizadas por el espíritu racional, mas no el universal, sino aquél en tanto que es hábil en las artes o ingenioso de otra manera [o simplemente capaz de adquirir multitud de esclavos]. Pero el que honra el alma racional universal y social no vuelve su mirada a ninguna de las restantes cosas, y ante todo, procura conservar su alma en disposición y movimiento acorde con la razón y el bien común, y colabora con su semejante para alcanzar ese objetivo". Meditaciones


.


* pirrónico: actualmente el término ha sido rescatado por el alambicado profesor Sánchez-Cuenca, en sus publicaciones en un blog (debate callejero) donde tienen la desvergüenza de censurar a Horrach, para ridiculizar a gentes de Basta Ya o a asiduos del blog de Santiago González, como es el caso, por ejemplo, de Fernando Peregrín. A tal fin dota a pirrónico, a través de sesudos y largos párrafos esbozados con un mérito e ingenio solo comparable a las refinadísimas artes del chocolatier Petit Paco, de extraños y pestíferos significados con los que pretende aturdir a las desfavorecidas víctimas de sus explosiones de hilaridad bíblica.


(Escrito por Melò Cucurbitaciet)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 7:27:00 | Todos los comentarios 234 comentarios // Año IV
02 abril 2007
Esa visión del mundo
"Con sus errores y aciertos, sus prejuicios, filias y fobias, el diario se somete cada mañana en los quioscos al veredicto de los lectores. Ellos, en último término, son los que decidirán si vale la pena seguir comprando esa visión del mundo. Y ahí, en nuestros lectores, está la base de nuestra independencia."- Defensor del Lector, El País 1 de abril de 2007

(Y entre sus lectores los hay incluso muy críticos: "De la versión de los ideólogos pro-gubernamentales, los lectores de este diario ya tienen abundante noticia" - Savater. Ya me dijo Bremaneur que se publicaría, aunque le neguév tres veces, es la época)

Ya es verano en la playa de Qingdao, al norte de China

.

"Cuando las palabras ya no constituyen un lugar de acuerdo adoptan el sentido y la función agresiva de las piedras"
"Sobre la ruina de las palabras cualquier legalidad puede fundarse"
Arcadi Espada

guerra, s. Producto derivado de las artes de la paz. La situación política más peligrosa es un período de buenas relaciones internacionales. El estudiante de historia que no ha aprendido a esperar lo inesperado puede alardear con todo merecimiento de ser innaccesible a la ilustración. "En tiempos de paz preparaté para la guerra", tiene un sentido más profundo que el que se suele pensar; no sólo significa que todo lo mundano tiene un final -que el cambio es la única ley eterna e inmutable-, sino también que la tierra de la paz está profusamente sembrada con las semillas de la guerra y resulta especialmente propicia para su germinación y crecimiento. Fue precisamente en el momento en que Kubla Khan había decretado la llegada del "majestuoso palacio de los placeres", es decir, cuando había paz y se celebraban copiosos festines en Xanadú, cuando él:

oyó en la lejanía
voces ancestrales que profetizaban la guerra

No es de extrañar que Coleridge, que fue uno de los grandes poetas y también uno de los hombres más sabios de la historia, nos legara esta parábola: tengamos un poco menos "las manos tendidas sobre el mar" y un poco más de la desconfianza elemental en la que se basa la seguridad de las naciones. A la guerra le gusta llegar como un ladrón por la noche, y las declaraciones de amistad eterna proporcionan la oscuridad."

Ambrose Bierce

.

"A veces perdemos el derecho a quejarnos a fuerza de soportarlo todo" Tristram Shandy L. Sterne

Prisión en Styria (Austria), cuna de Arnold Schwarzenegger




.

El jueves pasado en el Nickweek - esa meritoria publicación que nos sigue a la zaga- el conocido señor Calaza volvió a citar a Gödel. Casualmente, como tuve ocasión de transmitirle en el Nickweek, me topé con una noticia que hablaba de la primera obra de un joven escritor, precisamente una biografía de Gödel. Mirando por el google para asegurarme de los datos que iba a transmitir, encontré el blog del autor, Javier Fresán. Ni corto ni perezoso, gracias a blogger, le invité a participar en nuestro blog, pidiéndole una reseña de su libro. Pensé que quizás interesaría al respetable y renovaría los flujos sanguíneos de este lugar. Hoy he recibico su amable contestación desde algún lugar de la India: el propio autor nos presentará aquí su libro a mediados de abril.

Eso sí, ahora tengo la difícil y ridícula misión de explicarle porque firmo los mensajes con un extraño nick.


(Escrito por Melò Cucurbitaciet)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:23:00 | Todos los comentarios 415 comentarios // Año IV
28 febrero 2007
ligera gracia
Ahora presento un vídeo con una dedicatoria particular, que ruego me excusen con esa suave elegancia con la que se ventila cualquier inconveniencia en este blog tan discreto. Este vídeo, con afecto y en honor de procopio, todo un personaje del universo arcádico.




Con humor, incluso se puede mirar a las pestilentes entrañas del terrorismo, ese lugar que, con extraño gozo y un delirante afán electoral, frecuentan nuestros gobernantes más conspicuos.


>



Un valenciano de recuerdo imborrable. Juntos un facha y un rojo, dos grandes hombres -que diría Víctor-, helos:



Y, para terminar con esta videorragia que levemente nos acomete, un recuerdo del pasado, aquellas maravillosas elecciones.



(Escrito por Melò Cucurbitaciet)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:24:00 | Todos los comentarios 529 comentarios // Año IV
04 febrero 2007
No tengo nada que decir, pero me toca

Así que, generoso y paciente lector, puede ir si le place directo a la galera, que ya habrá empezado la función. Por mi parte, para ver si daba con un asunto que tratar me puse a ojear libros.

Los Diarios de Arcadi, en dos volúmenes. Desde luego, en esos años ya tan lejanos el hombre parecía más tímido, o por lo menos más breve.

Hace tres años, en el blog “más leído y participativo de España”, un día como hoy el señor Espada le daba caña a un chamán (Agamben). A los comentarios, por el chamán, intervenía el nick Justo Serna, facundo. Llegando al final de su moroso comentario, Serna acometía la nota humorística, que aprovechaba para soltarnos a un Eduardo Zaplana, “ahíto de mentiras” que habitaba en “el infierno tan temido”. No voy a decir nada sobre Serna que ya se encargó él por propia mano, al señalarnos en sus famosas críticas que Arcadi, cuando reproducía sus textos descontextualizados, daba “una imagen de su comentarista poco menos que estulta, necia.” ¡Quiaaaaá!

Echo el ojo a otro libro, de los que amarillean. Tom Wolfe “Los años del desmadre”. Para éste no es que no hayan pasado los años, es que se volverá a escribir de aquí a veinte años, pues tengo para mí que nos devoran las mismas fiebres que en los años setenta. En un capítulo que llama “la guía de América para universitarios/as inteligentes” en una parte dedicada a Soljenitsin, “Reprobación del mensajero”:

«La gira de Soljenitsin por Estados Unidos en 1975 fue como una imponente profesión funeral que nadie quería ver . La Casa Blanca no quiso saber nada de él. The New Yor Times procuró silenciar sus dos discursos principales, y sólo la presión moral de un colaborador aislado de The Times, Hilton Kramer hizo que se le concediera un espacio más o menos apreciable.[...]

Y el mundo literario decidió ignorarle completamente. El pesado ataúd invisible que Soljenitsin arrastraba tras él no contenía sólo las almas de los zeks que murieron en el Archipiélago. No, el muy condenado también había metido dentro una de las últimas visiones inefables: el intelectual como Socialista de Acero Inoxidable, esplendoroso frente al descarnado esqueleto del capitalismo en su fase última, brutal, fascista. Había un esqueleto metido dentro, sí, y espantable más allá de toda descripción, pero lo había creado el socialismo.»

.
"- Cariño, mira ¡tenemos una relación!"


En el prólogo de “Tristram Shandy”, Laurence Sterne escribe al muy honorable Mr. Pitt:

«Nunca hubo humilde mortal que se sintiera con menos ánimos en trance de escribir su dedicatoria que yo en este momento. La redacto desde un apartado lugar del reino en una retirada casa con el tejado de bálago, donde vivo en constante vigilia, luchando denodadamente contra mis achaques y otros infortunios de la vida, firmemente convencido de que cada vez que alguien sonríe –y, mucho más, cuando ríe- contribuye en algo a ese fragmento de la vida que disfrutamos cada uno de nosotros.[...]»

Adelante, pues, con las sonrisas, y, por si alguno todavía no conocía éste sitio, invitados quedan a visitar humoradas, de un amabilísimo Enrique Gallud Jardiel con el que di gracias a los orificios del Viejo Casale.


(Escrito por Melò Cucurbitaciet gracias a las ilustraciones de Lacónico)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 7:55:00 | Todos los comentarios 284 comentarios // Año IV
14 enero 2007
Bajo tu hermosa mirada
Entre los años 1946 y 1947 el poeta y crítico W.H. Auden impartió un curso sobre Shakespeare que organizaba la New School for Social Research, en el Greenwich Village de Nueva York. Con gran afluencia de público, se leyeron todas las obras dramáticas de Shakespeare en orden cronológico, y, en conferencias semanales, Auden se ocupó de todo su teatro, a excepción de dos obras y sus sonetos. “Si por algún azar debiéramos quemar todas las obras de Shakespeare excepto una-y afortunadamente no es el caso- yo salvaría Antonio y Cleopatra.” Entre otras muchas sutiles cuestiones muy interesantes para el efímero lector, Auden señalaba que la obra evocaba el esplendor del mundo; el mundo es de veras glorioso... pero también sórdido.
“el error de Antonio y Cleopatra es general, ordinario, común a todos nosotros y a todas las épocas; es la mundanidad, el amor al placer, al éxito, al arte y a nosotros mismos, y, a la inversa, el miedo al aburrimiento, al fracaso, al ridículo, a equivocarse de bando, a morir.”
“en Antonio y Cleopatra, todos se niegan a sufrir; y como ha escrito Kafka: “te puedes mantener retirado del sufrimiento del mundo, se te da libertad para hacerlo y se corresponde con tú naturaleza, pero quizá ese retiro es el único sufrimiento que podrías llegar a evitar"




Causa causarum, miserere mei!

Dicen que estas fueron las últimas palabras de Cicerón. Lo que exclamó antes de que le cortaran la cabeza, mientras alargaba el cuello para recibir la espada ofreciéndose al verdugo. Plutarco cuenta que Cicerón marchaba en su litera “por las calles sombreadas por árboles hacia al mar”, escabulléndose de sus asesinos, pero lo pillaron gracias al chivatazo de un tal Filólogo. Uno de los sicarios, siguiendo órdenes de Marco Antonio, le cortó la cabeza y las manos con las que había escrito sus Filípicas. Se las llevaron a M. Antonio que, celebrando comicios en el Foro, hizo poner las manos y la cabeza de Cicerón sobre la barandilla de su tribuna, para espectáculo de los romanos.

Mira que es antiguo el mundo y, pese a ello, la libre expresión de las opiniones sigue estando muy mal vista y sus deudos continúan expuestos a la ferocidad más salvaje.

De ahí que produzca una rendida admiración conocer a quienes hablan alto y claro ante el poder y las pistolas.

Siendo domingo por la mañana, tras el biberón, B. habría colgado a Juaristi.

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:30:00 | Todos los comentarios 191 comentarios // Año IV