<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d7974984536099633988\x26blogName\x3dNickjournal\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://nickjournalarcadiano.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_ES\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://nickjournalarcadiano.blogspot.com/\x26vt\x3d2379119722696080509', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
31 mayo 2007
sin créticos
. . . . . . .

lacónico & verse

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 10:00:00 | Todos los comentarios // Año IV
30 mayo 2007
The war of the wor(l)ds
30 de octubre de 1938. A las ocho y cuarto, comienza Mercury Theatre on the Air, famoso show radiofónico en el que la Compañía dramática fundada por Orson Welles y John Houseman adapta obras de teatro y literatura para su emisión radiofónica. Drácula, Julio César y Sherlock Holmes, entre otras muchas, son emitidas en este programa.

Esa noche, un locutor indicó que empezaba el programa y cedió la palabra a Orson Welles, quien empezó sin más a recitar las primeras líneas de la novela La guerra de los mundos, de H.G. Wells:

“Nadie hubiera creído, en los últimos años del siglo XIX, que a nuestro mundo lo observaban minuciosamente inteligencias mayores que las del hombre, aunque mortales como él; que, mientras los hombres se ocupaban de sus diversos asuntos, alguien los vigilaba y los estudiaba, quizá tan detalladamente como un hombre con un microscopio podría vigilar a las pequeñas criaturas que medran y proliferan en una gota de agua. Con infinita complacencia, los hombres fueron de un lado a otro por el planeta ocupándose de sus pequeños asuntos, seguros de su dominio sobre la materia. Tal vez los microbios que vemos al microscopio hacen lo mismo. Nadie pensó que los mundos más antiguos del espacio pudieran ser fuente de peligro para la humanidad. Sólo pensamos en ellos para desechar la idea de que pudieran albergar vida. Es extraño recordar los hábitos mentales de aquellos días. Cuando mucho, los hombres se imaginaban que en Marte vivían otros hombres, quizá inferiores a ellos y dispuestos a recibir emisarios terrestres. Pero a través de las enormes distancias espaciales, unas mentes que son a las nuestras como las nuestras a las de las bestias, unos intelectos vastos, fríos y crueles, miraban a la Tierra con envidia, y, lenta pero inexorablemente, fraguaron planes contra nosotros. Entonces, a principios del siglo XX, se produjo la gran revelación”....

Pero lo que en ese primer momento parecía una simple lectura de la novela, se convirtió en un programa musical interrumpido por supuestos Avances Informativos sobre unos astrónomos que acababan de ver unas extrañas explosiones en Marte. Un presunto reportero entrevistaba a uno de los astrónomos, quien decía no encontrar explicación a lo que estaba pasando. Más adelante, se informaba sobre la caída de un meteorito en Nueva Jersey. Al rato, el meteorito resultaba ser un objeto cilíndrico descomunal. Decenas de personas habían acudido al lugar para verlo cuando, de repente, el objeto se abrió y comenzaron a salir de él unas horripilantes criaturas. Podían oírse los gritos aterrorizados de la gente y cómo el reportero vociferaba, espantado por lo que veía... La atmósfera era de un realismo total. Los que no oyeron el principio del programa pensaron que un ejército marciano estaba invadiendo el mundo.

Miles de oyentes horrorizados corrieron a esconderse de la invasión. Otros colapsaron las líneas telefónicas, incluyendo la centralita de The New York Times que recibió 875 llamadas. La más curiosa fue la de un práctico ciudadano de Ohio que quería saber a qué hora exacta se produciría el fin del mundo. Las autoridades, enfurecidas por lo ocurrido, enviaron a la policía a la emisora, incautándose de todo el material empleado en la obra. Todo menos una copia del guión que pudo esconder el coguionista Howard Koch y fue comprada por Spielberg cincuenta años después.

“Una ola de histeria masiva sacudió a miles de personas que escuchaban anoche la radio entre las 8.15 y las 9.30 cuando una dramatización de la fantasía de H.G. Wells “La guerra de los mundos” llevó a miles de ellos a creer que un conflicto interplanetario había comenzado con una invasión marciana que había propagado muerte y destrucción en Nueva Jersey y Nueva York”.

Así comenzaba la noticia que el diario neoyorkino publicó al día siguiente. La adaptación representada por Orson Welles revolucionó la historia de la radio, mostrando hasta qué punto podía llegar el poder de persuasión de los medios de comunicación de masas y su enorme influencia entre el público. Sobre todo entre el más crédulo, visto que The Mercury Theatre in the air formaba parte de la parrilla habitual y ésta no era la primera novela que se emitía.

Años más tarde, en 1949, Radio Quito emitió una versión local basada en el mismo programa de Welles pero con peores consecuencias, ya que el primer sentimiento de pánico se convirtió en rabia al saber que se trataba de un engaño. Una muchedumbre enfurecida incendió la emisora y el periódico “El Comercio”. Veinte personas murieron en los altercados.

La última “ocurrencia” inspirada en la famosa dramatización (la última reconocida como tal) fue televisada a finales del año pasado. La televisión pública de Valonia RTBF provocó la alarma en Bélgica al emitir un falso reportaje, en la hora punta de los informativos, que aseguraba que el Parlamento de Flandes acababa de votar la independencia de la región. Se interrumpió la emisión para ofrecer esta noticia de última hora, ofreciendo en directo diferentes reacciones en el propio Parlamento flamenco, el valón, el Palacio Real -de donde habría huido Alberto II para refugiase en el extranjero- o el Atomium, donde supuestamente se habían refugiado los ministros del Gobierno de Bruselas. Entre las conexiones figuraba una con el Parlamento Europeo en que se retransmitían imágenes de la celebración de la noticia por parte de supuestos independentistas catalanes, y se entrevistaba a políticos y personajes conocidos, que se habían prestado a participar en el simulacro.

Y es que estamos en el siglo XXI. Los nacionalistas han sustituido en el imaginario colectivo a los alienígenas. Medios de comunicación y políticos de toda índole se embarcan en una especie de batalla de las palabras, cada cual con la pretensión de favorecer sus propios intereses, de ganar las guerras de sus mundos.

Finalicemos esta entrada con un toque de poesía y leamos a Paul Éluard, quien ya sabía que, en efecto, hay otros mundos... pero están en éste.

(Escrito por Selma)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Bartleby a las 9:07:00 | Todos los comentarios 618 comentarios // Año IV
29 mayo 2007
Carta sobre los ciegos para uso de los que ven
De ilusión democrática también vive el elector, denuncia Rousseau, quien no se deja impresionar por las libertades que tanto enorgullecen a los ingleses y dice, en El Contrato Social, que la democracia representativa proporcionaba una libertad meramente ilusoria: “los ingleses se creen libres. Están terriblemente engañados. Son libres cuando eligen a los miembros del Parlamento; en cuanto éstos han sido elegidos, el electorado se esclaviza; no es nada”. El ilustrado antagonista del futuro sentido político y destino totalitario que tendría el Libertad, ¿para qué? pone de manifiesto el contraste de difícil solución social entre libertad y esclavitud, y ese binomio corre paralelo al juicio entre realidad y ficción. Que no queda en empate estéril, como pudiera parecer con su retorno al estado de naturaleza, sino que recoge de ésta la capacidad impulsora de la acción que tiene la pasión y el modelo de relaciones sociales que produce. Hume acredita con más sosiego que Rousseau la fuerza motriz de la pasión y deja a la razón como mera directora de esa orquesta emocional a concierto ya empezado.

Si una noche de invierno, dos viajeros: El cerrajero de la causalidad y diplomático de la inducción, David Hume, atraviesa el Canal de la Mancha una noche gélida de enero de 1766, en compañía de un perseguido político y religioso en apuros, Rousseau, al que había ofrecido paradójico refugio en la muy tolerante y para él dudosamente libre Inglaterra.

Atrás queda la nada representativa y muy absoluta monarquía francesa, que elimina toda sospecha de poder considerar la libertad política como ficción reprobable al encerrar a Diderot en la prisión de Vincennes en virtud de una orden real sin juicio previo, dictada por haber escrito su Carta sobre los ciegos para uso de los que ven, que contenía opiniones vistas como impías y ateas por los censores. Dice el amigo, contradictor y –finalmente- enemigo de Rousseau: “Este ciego juzga muy bien las simetrías. La simetría, que tal vez es un asunto de pura convención entre nosotros, lo es, en muchos aspectos, entre un ciego y los que ven. A fuerza de estudiar, mediante el tacto, la disposición que exigimos entre las partes que componen un todo para calificarlo de hermoso, un ciego consigue hacer una justa aplicación de este término. Pero cuando dice esto es hermoso, él no juzga, simplemente aplica el juicio de los que ven: ¿y qué otra cosa hacen las tres cuartas partes de las personas que deciden sobre una obra de teatro, tras haberla visto u oído, o sobre un libro, tras haberlo leído? La belleza para un ciego no es más que una palabra, cuando está separada de la utilidad; y con un órgano de menos, ¡cuántas cosas cuya utilidad se les escapa! (...) El único bien que les compensa de esa pérdida es tener ideas de lo bello, en verdad, menos amplias, pero más netas que los clarividentes filósofos que las han tratado con detenimiento”.

Esa simetría de la que habla Diderot marca el nuevo orden que inaugura la Ilustración; se muestra en el neoclásico del XVIII, en una organización social regida por la aristocracia y el despotismo ilustrado como cánones de la excelencia. Pero también -y esto es lo que nos la hace familiar- en la aparición de una burguesía que comparte salones y cambia los modos de vida y el uso e influencia de los libros, antes bajo el patrocinio eclesial o aristocrático y ahora publicados por suscripción mesocrática. Hábitos y modelos que surgen entonces y se admiran hoy desde la muy correcta clandestinidad y debida nostalgia, pero que siguen rigiendo nuestras vidas privadas aunque no las virtudes públicas. Las ideas de racionalismo, crítica y libertad confluirán en la catarsis fratricida por la fraternidad y el furor igualitario de la Revolución francesa pero ya habrán dejado como legado las formas de vida y de pensar que fundan la modernidad.

El ilustrado desplaza al dogma para dar paso al asalto entre razón y experiencia. El juicio propio -medido por la independencia, fundamento y libertad de criterio- y la utilidad de lo experimentado son condiciones previas para que la representación, sea política o artística, sea real, no ilusoria (ajena, prestada, esclava). Hoy, la participación en procesos colectivos, como unas elecciones o la vida interna de un partido político, se someten a la liturgia propia de los museos o las exposiciones populares de arte contemporáneo: se identifica al autor de la obra o del discurso para saber qué debemos entender, sentir y contar después. La respuesta de Rousseau a este espíritu gregario administrado por el clero la da en La profesión de fe del vicario saboyano (cuarta parte del
Emilio): "¿Qué función debe desempeñar el clero en la educación de los niños? Ninguna en absoluto". Pero sí los niños en la denuncia del clérigo.

La actualidad de la Ilustración es la vigencia de la doble batalla entre razón y pasión, experiencia y dogma -político o religioso-, moderada a veces por los ciudadanos con pragmatismo y humor: a las hogueras que también alumbran el Siglo de las Luces es arrojado por el senado de Berna el
Emilio, siguiendo los pasos de Sobre el espíritu, de Helvetius, y de La doncella, de Voltaire. El agente de la justicia encargado de recaudar los ejemplares impresos se presentó con los brazos vacíos ante el ayuntamiento de Berna e informó a los concejales: “Señorías, tras haber realizado todas las búsquedas posibles, sólo hemos podido hallar en la ciudad algún que otro espíritu y ninguna doncella”.

Pero el destino de tan ilustres ilustrados no siempre es el altar de la razón sino el mercado. En 1796 el jesuita Juan Bautista Colomés publica la sátira Les philosophes à l’encan, en la que vende a un mercader chino a los más significativos de ellos: Voltaire, Rousseau, Diderot, D’Alembert y Helvetius. Negociación divina con venganza clerical llevada a cabo mediante un diálogo entre Mercurio y Venus en el que se comprueba la primacía de la utilidad, tan cara a los filósofos de la época:

Chino: ¿Qué? ¿Habéis inventado una laca?

Voltaire: No lo digo por vanagloriarme pero ved todas las obras que he hecho en mi país. Tienen tal esplendor que nadie es capaz de deslucirlas. Esta laca disimula bien cualquier cosa, incluso la basura más repugnante. Todo adquiere belleza con su brillo (…) Sé además, Señor, que el mayor mérito de un comerciante como vos, es poder disfrazar la verdad a propósito, e incluso mentir rotundamente cuando lo exige la razón del interés. Y bien, yo mismo, cuando lo he creído ventajoso para el bien de la humanidad, me he propuesto disimularla sin el menor escrúpulo. Alejemos de nosotros esta tímida debilidad que sólo sabe decir insípidas verdades que todos conocen y que molestan siempre a quienes tienen la paciencia de escucharlas.

Chino: Pienso como vos. (…) Pero, decidme, ¿cómo reaccionáis cuando se descubren vuestras mentiras? La verdad resplandece ocasionalmente incluso a través de los artificios con los que se adorna.

Voltaire: Hace falta valor, se necesita osadía. He sostenido con audacia la mentira reconocida, utilizando otras mentiras aún más descaradas. Creedme: los hombres se cansan finalmente de ir tras nosotros para atraparnos. Es un fastidio para ellos entrometerse en nuestros líos para quitarnos nuestras armas. A fuerza de mentir llegará un día en que os creerán a pié juntillas o, asustados de vuestro valor, acabarán por estar de acuerdo con vos.

Chino: ¡Qué hombre tan valiente! ¿Cuánto, Mercurio, me pedís por este filósofo?”

Referencias:
  • “El perro de Rousseau”, D. Edmonds y J. Eidinow, Ed. Península.
  • “Los filósofos en almoneda”, J. B. Colomés S.J., Univ. Alicante.
Retratos de Rousseau, con su kaftan de armenio (que usaba por una afección del tracto urinario, además de por extravagancia) y de David Hume, por su amigo común Allan Ramsay.

(Escrito por Bartleby)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Bartleby a las 9:01:00 | Todos los comentarios 341 comentarios // Año IV
28 mayo 2007
"Me abstengo"


Leo que Montaigne llevaba una medallita con este lema grabado en griego, y que provenía de la filosofía pirrónica*. Era bastante aficionado a las frases y máximas antiguas, como bien se ve en sus escritos, y, a lo mahometano, tenía varias escritas en las estancias de su biblioteca. Este primer intelectual de la Francia de su tiempo se recogió en su casa dedicándose a escribir los famosos ensayos mientras su país sufría grandes matanzas y guerras religiosas (¡oxímoron?) entre católicos y hugonotes. Escribía para amigos y familiares, según dejó escrito, con la intención de mostrarse como era, aunque con un pudor antiguo y elegante matizara que tampoco es que fuera a pintarse desnudo y por entero sino hasta allí donde se lo permitía el respeto público. No hace falta señalar que hoy en día hasta los más nobles insisten en que miremos por lo más recóndito y obscuro. Lamentémoslo.
.




Lo de escribir a las generaciones venideras, le parecía cosa curiosa a Marco Aurelio, otro gran escritor de sí mismo. "No quieren hablar bien de los hombres de su tiempo y que viven a su lado, y, en cambio, tienen en gran estima ser elogiados por las generaciones venideras, a quienes nunca vieron ni verán", decía este hombre sensato y escéptico.

"La mayor parte de las cosas que el vulgo admira se refieren a las más generales, a las constituidas por una especie de ser o naturaleza: piedras, madera, higueras, vides, olivos. Las personas un poco más comedidas tienden a admirar los seres animados, como los rebaños de vacas, ovejas, o sencillamente, la propiedad de esclavos. Y las personas todavía más agraciadas, las cosas realizadas por el espíritu racional, mas no el universal, sino aquél en tanto que es hábil en las artes o ingenioso de otra manera [o simplemente capaz de adquirir multitud de esclavos]. Pero el que honra el alma racional universal y social no vuelve su mirada a ninguna de las restantes cosas, y ante todo, procura conservar su alma en disposición y movimiento acorde con la razón y el bien común, y colabora con su semejante para alcanzar ese objetivo". Meditaciones


.


* pirrónico: actualmente el término ha sido rescatado por el alambicado profesor Sánchez-Cuenca, en sus publicaciones en un blog (debate callejero) donde tienen la desvergüenza de censurar a Horrach, para ridiculizar a gentes de Basta Ya o a asiduos del blog de Santiago González, como es el caso, por ejemplo, de Fernando Peregrín. A tal fin dota a pirrónico, a través de sesudos y largos párrafos esbozados con un mérito e ingenio solo comparable a las refinadísimas artes del chocolatier Petit Paco, de extraños y pestíferos significados con los que pretende aturdir a las desfavorecidas víctimas de sus explosiones de hilaridad bíblica.


(Escrito por Melò Cucurbitaciet)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 7:27:00 | Todos los comentarios 234 comentarios // Año IV
27 mayo 2007
El día del voto
A uno le gustaría, claro está, votar hoy en clave exclusivamente local y regional. Y pensar en lo que han hecho unos y proponen hacer otros. Alegrarme, qué se yo, por la Autopista de los Viñedos, por la marcha de nuestra Universidad o por las ideas y proyectos del Ayuntamiento en lo tocante a las rutas del vino. Y votar en consecuencia. Pero es difícil sustraerse a todo lo demás: a las secretas (¡qué risa!) y famosas conversaciones, a la presencia electoral de ANV, al señor ése de las hemorroides que tan chulo se pasea por San Sebastián y que va a volver a casa mucho antes de Navidad… De modo que sólo me queda entender estas elecciones bajo una perspectiva nacional, cosa que –desde luego–, no es nueva ni original, aunque me disguste; es más, me malicio que así son entendidas desde hace mucho tiempo por muchísima gente. Porque, quizá, en la mente de muchos electores pese más el más allá que el más acá, lo eterno, que al final no existe, que lo cotidiano, que sí. A fuerza de trascender, acabamos perdiéndonos en la mar de las teóricas ideologías (sin saber muy bien, además, qué coño son éstas) y, para cómoda satisfacción de nuestros políticos, olvidando o posponiendo sine die los problemas reales, pequeños, diarios, inmediatos. Paradójica situación que, a la postre, se traduce en que, tácitamente, acabamos exigiendo a nuestros representantes no que hagan, sino que parezca que hacen. Porque, como son de los nuestros, aunque no hagan nada, lo harán bien.

Es ésta una interesante particularidad de nuestro sistema político, diría incluso de nuestra sociología política, impuesta quizá por la hispana tradición creyente y sectaria, alejada desgraciadamente de lo racional. Hay quien afirma no votar al PP porque no es un partido laico. No deja de tener su gracia: la bien llamada por Arcadi Espada izquierda cuántica española puede autodenominarse laica, pero no deja de ser, y en mi opinión más aún que la derecha liberal, gnóstica, profundamente creyente. La historia mágica de nuestra democracia parece querer que el voto, particularmente el voto de la autodenominada izquierda, se convierta en un acto místico, en una comunión de todos los santos, donde –proporcionalmente– pocos ciudadanos hacen el esfuerzo mental de trascender de lo ideológico (más impostado, sin embargo, que real; más eclesial que político) y pasar a lo factual: cómo lo han hecho los que están en el poder, cómo ha respondido la oposición, qué se espera de ambos en el futuro. Por ello, más que a realizar procesos electorales de variado pelaje, propendemos en España a los actos de afirmación, incluso de autoafirmación, consistentes en depositar, sistemática, invariable e inevitablemente, la papeleta de los nuestros en la urna. Podemos, luego, pasarnos la legislatura en las antípodas fácticas de aquéllos a los que hemos votado; es igual: un voto, justifica una presunta ideología. Como comprar determinado diario justifica una imagen (de progre, de liberal, de conservador, de rojorojísimo, de lo que sea) o ir a misa los domingos y fiestas de guardar, una religión. Fachada. Apariencia. Algo tan antiguo como El Quijote. Como la propia España.



(Escrito por Protactínio)




Y ahora, para elegrar la jornada, una bonita viñeta de los grandísimos Lacónico&Verse, auténticos Dolce&Gabanna
del humor gráfico en toda la blogosfera y parte del extranjero.





Etiquetas:

 
[0] Editado por Protactínio a las 9:00:00 | Todos los comentarios 508 comentarios // Año IV
25 mayo 2007
El aplauso más largo
..
.
.
. . . .
La discusión sobre el estalinismo que inició Jacobiano (“Guido Rossa y el juicio contra el comunismo”) me recordó la anécdota. Tenía el recuerdo vago de haberla leído en alguna parte hasta que la encontré de nuevo en Koba el Temible. Martin Amis recoge la versión de la anécdota que da Alexander Solzhenitsyn en Archipiélago Gulag, recientemente reeditada. En ambos libros uno puede encontrar el más amplio muestrario de los incontables horrores del estalinismo: la policía secreta, las delaciones, las ejecuciones, las torturas, el miedo permanente, los campos de trabajo, las hambrunas, las purgas, el Terror. Sin embargo, los detalles de tales horrores que se acumulan terminan por desdibujarse y se pierden al cabo del tiempo, mientras que, por alguna razón, esa anécdota permanece intacta como una perfecta estampa de la tiranía. Se la cuento.
.


Sucedió en los años treinta, los años del Terror. Había tenido lugar la conferencia del partido en la provincia de Moscú en la que había sido elegido un nuevo secretario, pues el anterior había sido detenido. Como era habitual, la conferencia se clausuró con un homenaje a Stalin. En la sociedad soviética y dentro del mismo partido se había implantado el culto a la personalidad del gran líder y era de todos conocida la afición de Stalin por los homenajes, verdaderamente insaciable. A modo de tributo, los asistentes se pusieron en pie y prorrumpieron en una cerrada ovación. Las salvas de aplausos dedicadas al camarada secretario general siempre eran estruendosas, según recogían rutinariamente las actas, y cada vez más prolongadas, toda vez que los miembros del partido tenían buenas razones para exhibir públicamente su entusiasmo. Con todo, alcanzado el punto álgido, la ovación comenzaba rápidamente a languidecer, algunos dejaban de aplaudir y las palmas decrecían en ritmo e intensidad hasta que por fin cesaban las últimas. Esta vez pasaron dos, tres minutos, pero los aplausos no disminuían. Todo el mundo era observado por los demás y nadie quería mostrar menos celo y devoción que otros. Según cuenta Solzhenitsyn, a los cinco o seis minutos algunos de los más viejos empezaron a mostrar signos de fatiga, pero las palmas seguían batiendo atronadoras en la sala. El entusiasmo fingido daba paso a una tensa y penosa espera. Es fácil imaginar qué largos tuvieron que parecer los minutos de aquella ovación interminable. Pasados diez minutos, algunos desfallecían ya, sin saber qué hacer, mientras esperaban en vano que otros dejaran de aplaudir. Porque nadie quería ser el primero en hacerlo ante la atenta mirada de los agentes de la NKVD. Finalmente el agotamiento pudo más. El director de una fábrica local de papel fue el primero que dejó de aplaudir y se sentó; a continuación, otros siguieron su ejemplo, algunos incluso se desmoronaron exhaustos. Al día siguiente, el director de la fábrica fue detenido, acusado de diversos delitos y condenado a diez años de prisión.

.

¿Por qué la gente aplaude a un tirano? Naturalmente, por miedo. Como explica John Kekes a propósito de Robespierre: “Pero el miedo era la principal razón por la que la gente lo seguía. Como nadie estaba a salvo, muchos se apresuraban a demostrar con palabras y hechos que eran leales, entusiastas seguidores. Robespierre ejercía su poder sobre la vida y muerte tan arbitrariamente como Hitler, Stalin o Mao. La arbitrariedad es la clave del terror: si no hay reglas, justificaciones o razones, entonces todo el mundo está en peligro. Las personas sólo pueden tratar de minimizar el riesgo superando a los demás, siendo más obedientes o más leales. Los dictadores lo saben y esto explica muchas de las “manifestaciones espontáneas” y de la adulación pública que extraen de la gente que está a su merced”. Pero hay algo más. Kolakowski se pregunta por qué no hubo ninguna resistencia cuando las purgas asolaron el partido en los años treinta. Al fin y al cabo, el público de nuestra sala no estaba formado por simples ciudadanos soviéticos, sino por militantes y cuadros del partido, bolcheviques endurecidos por la guerra civil y la represión. Parte de la respuesta es que el poder absoluto redujo el partido, igual que el conjunto de la población, a una colección de individuos aislados, que competían entre sí por mostrar mayor fervor y lealtad. Pero no es el miedo la única causa de la parálisis. Todos ellos habían participado en la violencia masiva desatada contra su propia población y habían aprobado las ejecuciones, las farsas judiciales o que los jefes del partido decidieran quién era el enemigo en cada momento. Cuando les llegó su turno, qué podían invocar. Como dijo un viejo bolchevique por toda respuesta: “Estábamos hasta los codos de sangre”. Y no deberíamos olvidar que la sangre sirve muy bien como cemento ideológico. El crimen une, crea complicidades y no suele tener marcha atrás. Más aún, cuando se ha ido tan lejos, cometiendo toda clase de atrocidades, la causa debe ser grande, excepcional. Debe estar a la altura de la sangre derramada, aunque así deje a sus seguidores en una completa indefensión.

.


En un reciente artículo sobre “La desnaturalización del aplauso” en Letras Libres (mayo 2003, pp. 88-90), dice Luigi Amara: “Cuenta la leyenda que el aplauso más largo de la historia se registró en un concierto de Luciano Pavarotti y que alcanzó los seis minutos”. De ser así, el mayor aplauso de la historia se le tributó en realidad a uno de los peores tiranos de la historia y duró once larguísimos minutos. No deja de ser una broma cruel.


(Escrito por Schelling)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:13:00 | Todos los comentarios 402 comentarios // Año IV
24 mayo 2007
Sin intención
. . . . . .

lacónico & verse

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:36:00 | Todos los comentarios // Año IV
23 mayo 2007
A pecho descubierto [II]

[Aquí aparezco a pecho descubierto,
hoy inerme sin el broquel y sin la espada]


* Poesía y versos

[El poético poeta]:
'El adjetivo y el nombre,
remansos del agua limpia,
son accidentes del verbo

en la gramática lírica'.

***
[Un hacedor de versos]:
Pues los cierno entre la gente

y en la lengua diamantina,

ni uno solo hay que me sobre
logrados en esas minas.



* Soneto
[CÓRTESE A ESPADA ESE POSTRERO ÑUDO]

De pronto a la intemperie en campo raso

quemándoles las manos sacro fuego,
se vieron huérfanos los hijos luego
que el padre viese rebosar el vaso;


queriendo mantener un lazo acaso
al modo en que lo hacía el viejo griego,
o acaso lenitivo de su ego,
un día con sus seis hurta al fracaso.

Mirad cómo es rendir la barbacana,
el nickjournal que cada jueves mudo
a saturno le rinde aun parva gloria;


desvirgue entonces siete la semana,
córtese a espada ese postrero ñudo
y solo el nombre guarde la memoria.



* Tras la máscara del nick.
[por lo que digo los conoceréis]

0.
[NADA]
Explota en fuego y ruido la andanada
de posts del ex profeso ¡y nos asombra,
deslumbra, epata, aturde, anonada!
[Huidos los instantes queda sombra,
ceniza, humo, eco de un trueno... nada].
1.
[ESPERMA]

Lardo en monstruo parido con la mente,
esperma es la cabeza y su bocina;
Merajab lo arponea a lo valiente
y a horcajadas, en fosa yournalina,
con odio fiero se hunden fieramente.
2.
[ESFINGE]
De tenerla, es un alma complicada;
una vocal redonda en solitario,
máscara sobre la máscara pintada,
un decir de la esfinge en comentario
y su enigma impenetrable en cada entrada.
3.
[ELEÁTICAS]
Nocturnas, sus eleáticas sentencias
son estrellas en negro firmamento
ardiendo puras, solas, quintaesencias
de materia; mas siendo pensamiento,
lo extracta en esas densas menudencias.
4.
[SAL]
Ática sal en pomo americano
que sorbió del Leteo estando vivo;
de cartas muertas fuera el escribano
que prestóle ese nombre en que percibo,
acaso, fe en lo humilde y en lo vano.
5.
[MARTILLAZOS]
A martillazos clava el comentario,
deshace hilo del día a martillazos;
un Thor y su martillo legendario
golpeando lengua con robustos brazos.
6.
* [BLASONES]
Heráldica su blasonada puerta.
[Mas yermo el patio de armas y la torre
derruida... es ya todo historia muerta].
7.
[AMORDAZADA]
Simple idea en palabra amordazada,
que es Taigeto quien da sombra a sus manes.
***


[
Escrito por belaborda]

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:23:00 | Todos los comentarios 777 comentarios // Año IV
22 mayo 2007
¿Quién quiere que seamos felices?

Como el clip que adjunto dura algo más de 20 minutos, no es tiempo de ir escribiendo muchas cosas. Lo que se explica en él, aplíquenlo a lo que llaman mobbing, bulling, stalking o a cualquier otra cosa que en el futuro se inventen (con el requisito de que sea un anglicismo y acabe en “ing”) y verán cómo se puede llegar a situaciones surrealistas, pero reales. Si son sagaces concluirán que el Estado por medio de inútiles leyes, oportunistas abogados, sedicentes peritos, jueces tontainas y estúpidas “víctimas”, consigue uno de sus principales fines, a saber, hacer infelices a los ciudadanos, como presupuesto necesario para gestionar las ingentes cantidades de dinero que “roba” a los contribuyentes. Por eso me pareció muy mal que el Estatuto de Cataluña no proclamara finalmente el derecho de los ciudadanos a la felicidad. Supongo que alguno vio que para hacer efectivo ese derecho, debía desaparecer el Estado providencia, o lo que es lo mismo, que el papel de político “Papa Noel” se quedaba en nada ¡Y levantarse para trabajar y no para ser alabado, es tan duro!


* Nota: Hay una inserción durante el clip. El episodio sigue tras un par de minutos.




www.Tu.tv



Según los entendidos en música popular, esta es la mejor canción del año 2006. Estas no comparten mi admiración hacia el actual Presidente de los EEUU ¡Qué le vamos a hacer! Como lo cortés no quita lo valiente, reconozco que tienen mucha calidad.







Y este el mejor grupo del año pasado…






Y uno de mis favoritos








(Escrito por Cateto)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:40:00 | Todos los comentarios 505 comentarios // Año IV
21 mayo 2007
JUKEBOX
.
.
.
.
Cara A

WHEN THE MUSIC'S OVER

/Cancel my subscription
to the resurrection
/(Jim Morrison)

El hombre y su obsesión: que nada pase
sin la amenaza dócil de un retorno;
trocar en oro el sol echado al horno,
hallar en el final algo que case
y dé otra dimensión a lo ya dicho.
Identidad es algo que sucede
dos veces, una más: algo que puede
dejar de ser y ser. Arduo capricho
éste de condenar por abstraíbles
la simples circunstancias y salvar
las apariencias lúcidas que avisan
que nadie volverá. Las huellas pisan
caminos que no están. Irreductibles,
todas las sendas llevan al azar.



Cara B

I FOUND OUT

/Don't give me that brother brother brother brother /
(John Lennon)

Aprendí de Lucifer
que el humilde es orgulloso,
el retórico, patoso
y la aurora, rosicler.

Tiene la fraternidad
un protocolo veraz:
llega sola con el trato.

Júzguese por vanidad
el colegueo en agraz.
Sale caro lo barato.


(Escrito por Al59)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:00:00 | Todos los comentarios 504 comentarios // Año IV
20 mayo 2007
El ruido me vive
Durante una clase de lingüística, un profesor explica a sus alumnos que en algunos idiomas, como el inglés, un doble negativo forma una afirmación, mientras que en otros como el ruso, dos negaciones siguen siendo una negación. El profesor, entonces, continúa: "Sin embargo, en ningún lenguaje una doble afirmación forma un negativo". Al fondo de la clase se oye una voz aburrida que dice:
- Sí, sí...

El ojo ve, pero el oído imagina. Los infrasonidos, esa apabullante gama que no percibimos, demostrarían que la física precede la existencia viva. ¿Había sonidos antes de que el primer bípedo afinara la peluda oreja? Desde un punto de vista antropocentrista, no. Y Dios no nos ofrecerá una respuesta objetiva: indicios apuntan a que a él también le creemos a partir de nuestro propio nacimiento.

El efecto estresante del ruido está suficientemente cotejado por el panel global de expertos independientes que tanto aporta a esas nuevas leyes que apenas se aplican. Pero sería interesante que los estudios apuntaran también a la situación contraria: ¿una vida sin sonido llevaría a la locura? ¿Tendríamos que usar trompetillas para captar los infrasonidos (-20Hz) y no perder el contacto con lo que gustamos de llamar realidad? ¿Se ha vuelto alguien loco durmiendo? La eficacia de ciertos vinilos como instrumentos de tortura está suficientemente probada.

Ah, la realidad. La distinción indiscutible de nuestro tiempo es el acceso a la información, su presunta democratización. Pero como fundamentó John Cage, más no es más. Lo cierto es que nos domina el imperio de la codificación. Tenemos a fulanito en pantalla y nos habla. Pero la simple presencia de un logotipo en la esquina interfiere el mensaje. Vista la misma emisión con otro logotipo en la esquina, el efecto de las palabras es diferente. Un Big Brother sería menos falso.

En estas circunstancias resultan enormemente válidas las teorías de Meetham, Belzer, Cawkel y Guaso, consistentes en desvincular el sistema de salida de un mensaje de su sistema de entrada, usando para ello una vía con ruido. Prueben a oír: acudan a un mitin electoral con sus emepetreses. Codificarán con más fiabilidad los enunciados de los oradores.

Lo que oímos no es fiable. ¿Dijo treinta céntimos o dijo ochenta céntimos? La moviola certifica si Ronaldinho se tiró en el área y la rectangularidad de Mondrian se impone a su presunta finalidad abstractiva. Pero el sonido nos burla permanentemente. El ruido es padre de la ambigüedad y los equívocos. Sin él, la cantidad de información del mensaje es idéntica a la salida que a la llegada. La superación de esa ambigüedad requiere el uso de la redundancia. Y la redundancia implica que la información se desvirtúe en algún grado. Un mal menor elevado a categoría por Goebbels, un modelo que vuestros periodistas o políticos de cabecera no pueden reconocer. Qué vigente está Goebbels.

Llega a mi redacción la existencia de una encuesta lanzada por uno de nuestros logotipos televisivos nacionales. Se trata de elegir al español más importante. O algo así. El apartado de modeladores del sonido propone a Alejandro Sanz, Bisbal o Sabina. En mi cabeza se activa una asociación (¿condicionada? pues claro que sí) con un bello archivo estadounidense. Se trata de un registro de los sonidos con relevancia cultural. Los Estados Unidos no tienen 300 años de Historia pero tienen más Historia que las naciones viejas. Ello se debe a su producción, mayor y mejor, en los canales contemporáneos. Así, Buñuel quemaría El Prado pero no tendría cojones de anular este archivo.

Desde 2002, la National Recording Preservation Board selecciona cincuenta grabaciones al año, "grabaciones con significado cultural, histórico o estético". El listado es cronológico y empieza en 1888 con dos grabaciones del inventor del micrófono, Emile Berliner, y tres cilindros recopilados por Edison. A partir de ahí, el archivo presenta a la tribu de los Passamaquody; Caruso; el seminal Crazy Blues de Mamie Smith; el discurso del amirsticio de 1923 pronunciado por Woodrow Wilson.... Gershwin; Stokowski; Cole Porter; Robert Johnson; Count Basie; Orson Welles en las ondas, Bob Hope entreteniendo a las tropas en la WW2; Glenn Miller; Billie Holliday; Woody Guthrie, Eisenhower en el Día D, Tito Puente.... y Sinatra, Thelonious Monk, los Crickets de Buddy Holly; Mingus; Coltrane, el aullido de Ginsberg; la investidura de JFK; Faulkner en la academia West Point; el discurso onírico de Luther King; Dylan; las Ronettes; Jobim, Gilbertos y Getz; el poema catódico de Scott-Heron; Marvin Gaye; las rapsodias galácticas de John Williams...

Entre las últimas incorporaciones resalta un disco de Sonic Youth, teóricos y artesanos del ruido. Este reconocimiento, la existencia de organismos públicos culturales exentos de pompa, comercio o elitismo; personas que tasan con el único criterio de la excelencia, seleccionadas precisamente por su aptitud para tamaño ejercicio, conduce a la envidia. Aquí, un zumbido atávico interfiere en la gestión cultural pública española, donde la afiliación tiene el premio del cargo. En Rosa, por ejemplo. O en la simultánea concesión de letras académicas a dos directores de periódicos. España, donde un estatuto territorial se proclama propietario del flamenco. Y la jefaza del ramo se declara fan de Metallica; esto podría ser el principio de una evolución o un síntoma desalentador. Yo no lo sé, tanto ruido no deja pensar.

Este ambiente recalentado que nos envuelve es la vía por la que transita el sonido. Anaxímenes elevó el aire a elemento primario. Así, su ensuciamiento ensucia el ruido. Los auriculares son la pureza y pronto serán implantados a cada nacimiento. Esta idea no es menos artificial que los sistemas de control que proliferan cotidianamente para reducir el ruido. Y ya he quedado en que el sonido no es un artificio.

(Escrito por Sickofitall)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Protactínio a las 2:50:00 | Todos los comentarios 269 comentarios // Año IV
19 mayo 2007
Una idea aparentemente destructiva
Imagino que pocas veces se habrán parado a pensar si el sistema solar en el que vivimos es estable. Probablemente tienen preocupaciones más urgentes. Sin embargo, quizás ése no era el caso del rey Oscar II de Suecia cuando promovió, a finales del siglo XIX, un concurso en el que se premiaría a quien diese una descripción más acertada la evolución de un sistema de N masas sometidas tan sólo a las fuerzas mutuas de la atracción gravitatoria, dadas las posiciones y velocidades iniciales (es decir, a quien diese una solución más completa para el llamado problema de los N cuerpos). Espero que no albergase demasiadas inquietudes al respecto, porque el concurso no deparó resultados demasiado tranquilizadores. Ni para él ni para la Física.

El problema del que les hablo estaba resuelto desde tiempos de Newton para dos cuerpos (como la Tierra y la Luna) y todo indicaba que, al añadir algún cuerpo más, la cosa se complicaría considerablemente. Por esta razón uno de los participantes en el concurso, un tal Henri Poincaré, decidió atacar el caso N=3, (el problema de los tres cuerpos). No encontró una solución satisfactoria pero, en su estudio (que acabó mereciendo el premio), intuyó que la dinámica del sistema no era trivial en absoluto. De hecho comprendió que para este sistema, que es un sistema puramente determinista, una pequeña variación en las condiciones iniciales (es decir, en las posiciones y velocidades de partida de las masas) podía influir drásticamente en su evolución futura. Había descubierto lo que después se conocería como caos.

Los años acabarían mostrando que este comportamiento aparentemente anómalo está bastante extendido. Esta constatación parece una mala noticia, pues dicho comportamiento mina uno de los principales atractivos de cualquier teoría determinista (¿o del determinismo?): su supuesta capacidad para hacer predicciones. Porque las condiciones iniciales de un sistema dado sólo se pueden fijar de modo aproximado y, si éste es caótico, al no saber exactamente cuál es el punto de partida del sistema, la predicción a largo plazo se vuelve imposible. Sin embargo, pese a la aparente limitación que esta idea supone, no conviene menospreciar el ingenio de nuestra especie, capaz de sacar provecho incluso de situaciones aparentemente adversas.

Así ocurrió allá por 1982, cuando unos científicos de la NASA descubrieron que un cometa se dirigía hacia el Sol y que iba a pasar a unos cien millones de kilómetros de la Tierra. Era una ocasión inmejorable para intentar interceptarlo y tomar algunas medidas. Sin embargo, el único satélite disponible para ese fin estaba orbitando a un millón y medio de kilómetros de la Tierra y, lamentablemente, sólo tenía combustible para pequeñas correcciones en su trayectoria. Pero, como intuyó Poincaré, una pequeña variación en la trayectoria del satélite, dentro del sistema de tres cuerpos formado por éste, la Tierra y la Luna, podía tener un efecto enorme en su dinámica. Con esta idea en la cabeza, y tras mucho cálculo numérico, los científicos de la NASA dieron con el pequeño ajuste en su trayectoria que lo pondría en la complicada órbita que muestra la ilustración, una trayectoria que acabó llevándolo directamente hacia el cometa. Ya ven, y todo gracias al caos. Una idea aparentemente destructiva.

(Escrito por Jacobiano)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Bartleby a las 8:00:00 | Todos los comentarios 273 comentarios // Año IV
18 mayo 2007
Endifinario
Seguí la retrasmisión por la ITV-4, privilegios geográficos. Ambiente festivo, desapasionado, relajado, saludable. Pero, sobre todo, formato panorámico. También, claro, muy centrados ellos en el mito de Hampden Park. Su efecto mágico sobre las finales europeas.

Leo que Hampden Park fue la sede de los Scottish Claymores. Extinto equipo de fútbol americano de la NFL-Europa.

En el minuto decimoctavo(*) del partido el Sevilla FC anotó el primer gol. Dice la crónica socialdemócrata: "Adriano recibe un balón largo de Palop, llega al área y bate a Gorka".

Posiblemente sea el gol más parecido a un touchdown de fútbol americano en mucho tiempo. Palop, el portero, lanzó el balón como un quaterback. El lanzamiento, como todo buen lanzamiento, sobrepasó al cornerback. El wide-receiver corrió y corrió libre por la banda de babor. Interceptó el pase y sobrepasó al safety. Después el receiver siguió el camino a la gloria que mandan los cánones del fútbol y del rugby: bajo los palos.

(*) He comprobado de paso que cuando la prensa socialdemócrata escribe 'M.18' dice minuto decimoctavo. Albricias.



Geografía recreativa

Obsérvese el hecho diferencial ibérico ocirébi.

Llévese por el ancho mundo.



País de contrastes. Las preocupaciones de uno por los pasos a nivel sin barrera. Las alegrías de otros que construyen tranvías a nivel sin barrera. Campo y ciudad.



Existe un Mapa Oficial de Carreteras. Ya a la venta. Reluce como el Sol la palabra: oficial. Con él, con ella, se transita investido de la ampulosidad debida.



A vueltas con el menú dios. Observo la afición por cincelar sofismas sobre ello. Da, al parecer, para escribir libros y entradas complacientes. Pura literatura especular. Aún más, poesía especular. Bah. Annuntio vobis, gaudium magnum que es posible componer un verso con estas palabras 'un' 'dios' 'omnipotente' 'no' 'puede' 'labrar' 'una' 'piedra' 'inamovible'.

Pero sin trascendencia.



El molt honorable Anthony Blair fue creado First Lord of the Treasury al día siguiente de unas elecciones generales. El segundo día de mayo del 1997. Lean despacio al día siguiente. ¿Recuerdan esos periodos de sede vacante en los que unos explican a otros lo que queda, lo que falta y lo que sobra? Pues no. Al día siguiente. Después hablamos, pero aquí mando yo.

El molt honorable Anthony Blair tardará un mes largo en largarse de Downing Street

Curiosidades.






Correspondencias / poytq



He seguido con interés la polémica electoral africana y socialdemócrata. Que si los formularios apestaban. Que si blandían un pdf sin valor. Que si la hipótesis del pdf autocopiativo. Impresos autocopiativos en pleno siglo vigésimo primero. Mi interés radica, sobretodo, en la apuesta de la administración.es. Que todos los trámites puedan hacerse electrónicamente allá por el 2010. ¿Todos?

PD: Observa con atención a la administración punto es. Tener un hijo, dice. Espera, pícaro, no entres. Debe decir: tramitar un hijo.



Correspondencias / poytq

Mañana me juzgan por delito estreñimiento. Me piden pena de laxantes y purgantes. Espero que el lacsif no vaya demasiado lejos y se arretiempa a piento. Aún puedo seguir la huelga de fecal a domicilio.

(Escrito por qtyop)

ANUNCIO

Mañana 19 de mayo de 2007
a las 12h30' de su mañana

En la mundialmente famosa Plaza de Alonso Martínez
En la Cervecería Santa Bárbara

6 rondas, 6

Serán consumidas por los matadores
Lacónico y Verse
que presentarán su nuevo disco
"Calienta el túpper"

Vengan con dinero

Etiquetas:

 
[0] Editado por Tsevanrabtan a las 8:00:00 | Todos los comentarios 364 comentarios // Año IV
17 mayo 2007
Sin Isi-dril

.
.
.
.
..



lacónico & verse

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 10:23:00 | Todos los comentarios // Año IV
16 mayo 2007
La modelo que deseas
El anuncio de El Corte Inglés reza LA MODA QUE DESEAS pero todos sabemos leer entre líneas y más si es entre ese par de razones que presenta la modelo Bar Rafaeli, que es la utilizada subliminalmente por los grandes almacenes.

.



Se desconoce que hasta ahora haya habido denuncia alguna de las asociaciones para la defensa de la igualdad-paritaria-no-discriminatoria (¡ista ista zapatero feminista!) y de los defensores de lo políticamente correcto, a los que no le parecieron tan bien anuncios, por otra parte tan normales, como estos:




.



Como bien dice Charlotte , tampoco se sabe de nadie, que se haya quejado de esta otra imagen de Dolce:



Que bien podría ser el fondo de escritorio de Zerolo ... y Sebahostiar.

(Escrito por Pangloss)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:43:00 | Todos los comentarios 571 comentarios // Año IV
15 mayo 2007
Capitán general, rumano y en la reserva.
Bucarest se levanta perezoso este martes primero de mayo. El tráfico fluye con facilidad en las holgadas avenidas, las terrazas están cerradas o vacías y por las aceras de las calles del centro sólo se ven algunas señoras con sus perros. Está libre también a pesar del sol radiante la Plaza de la Universidad, siempre poblada de haraganes que festejan la vida a los pies del Intercontinental. Ya no hay desfiles multitudinarios a la sombra de la mastodóntica Casa del Pueblo: en las gradas que los descamisados montan con parsimonia no se sentará ningún jerifalte comunista. Son para ellos, para que a mediados de mayo se emocionen con las carreras de Fórmula 3. Es el día internacional del trabajo, pero bien podría decirse que es la fiesta nacional. Como en el 1 de diciembre banderas rumanas en cada farola y en los retrovisores de todos los autobuses y tranvías. La nación y el socialismo: curioso e impresionante logro del inverosímil nacional-socialismo ceausista.

Alguna vez dijo un Casale valenciano que sus domingos empezaban a ser de capitán general: paella, siesta y fútbol. La notable mejoría de mi estado de espíritu y cierta tranquilidad vital me apartan esta primavera de viejos malditismos románticos, de la conocida querencia por la oscuridad y el canallismo y de la ridícula solemnidad. Ya no me apetecen los bares de rufianes y los viajes heroicos. Me basta pasear al sol, ilusionarme con alguna mujer de lo más normal, leer a Camus en rumano, comer mici y beber cerveza en cualquier terraza, con conversación agradable, fútbol y música de la radio.

Es un domingo de estos. Leo el diario en una terraza de Piatsa Romana. Con el 133 voy a Basarab a pagar el alquiler a A. Están M y D, me sirven un zumo y hablamos. Llamo a B, que me recoge a la una y media en la esquina de Magheru con Rossetti. Comemos en Terasa Florilor. Limpia, luminosa. Buenos precios y unas camareras guapísimas y eficientes, que además son las propietarias. Mici y carnatsi, cerveza hasta hartarnos. Y un magnífico helado de tres sabores para celebrar el día. Larga sobremesa, y después hay fútbol. En la tele, que han cerrado Giulesti. Por bárbaros. Caminamos pesadamente hasta casa de B, y comenzamos el partido con gran interés. El espectáculo es bien pobre, y no tardamos en caer dormidos. Me despierto pasadas las seis, y vuelvo al centro con el 90. Hay sitio en la parte de adelante. El conductor lleva la puerta abierta para combatir el calor y pone a todo volumen canciones populares. Algunas señoras se quejan, y yo me río con unas adolescentes que le piden al jefe algo de Gica Petrescu. En Universitate me encuentro con algunos españoles. Hay un valenciano de Santa Pola, divertidísimo, que alquila grúas de construcción en Bucarest. Paseamos hasta Tineretului, espléndidamente verde. Baloncestistas, enamorados, viejos con perros y el guardia del monumento al soldado desconocido que se niega a ser fotografiado. Llego a casa cuando ya es de noche. Ceno ligeramente en casa de V, vecino del 64, hablamos un rato y me voy a dormir. Contento, satisfecho. Me gusta la vida de capitán general - rumano y en la reserva.

(Escrito por Happel)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Bartleby a las 8:56:00 | Todos los comentarios 312 comentarios // Año IV
14 mayo 2007
La ninfa y los fractales de Mandelbrot
Qué consideramos bello, poético, sublime y merecedor de un estremecimiento íntimo, depende primariamente de nuestra cultura, sensibilidad y también de nuestra visión del mundo y nuestros criterios morales. Quizás, una posible descripción de la belleza sea los atributos de una persona o cosa que nos causan placer. Es la interpretación personal y subjetiva de armonía y equilibrio con la naturaleza.

La reacción ante lo bello no es cuantificable a priori. La respuesta emocional ante las manifestaciones artísticas no es la misma en personas de similar educación, sexo, religión, edad, geografía, ni es la misma según la obra artística objeto de nuestra atención: personas que disfrutan con la pintura son unos negados para la poesía, lletraferits pueden tener un oído musical plano (y preferir los Bee Gees a la partita nº 6 de Bach –con los Bee Gees se ligaba-), o admiradores de obras arquitectónicas pueden ser indiferentes a una puesta de sol.

Establecida por la experiencia la sensibilidad individual a la belleza, no obsta para que existan cánones sociales de elevada correlación con la respuesta individual ante el objeto artístico. Desde Pitágoras se consideró la simetría como criterio de belleza, la proporción equilibrada de rasgos y formas se asimilaba a lo bueno, sinónimo de lo bello; la proporción áurea en la escultura y en la arquitectura definen el cánon clásico y es implícita en nuestra cultura. La simetría o la armonía eran manifestaciones del orden divino en el mundo sensible.

Estudios recientes como los realizados por Victor Jhonston, de la Universidad de Nuevo México, ponen de manifiesto los rasgos evolutivos asociados a esta sensibilidad a la simetría y la proporción, como marcadores o señales genéticas de la salud y fertilidad a las que el cerebro reacciona automáticamente. A la luz de estas investigaciones la belleza y la sensibilidad artística se vinculan a una expresión material más de nuestra propia evolución. La simetría, por ejemplo, es una señal de la bondad del sistema inmunológico de la persona. Lo bello es equivalente a lo sano y se relaciona con la programación genética que busca maximizar nuestra descendencia.

La aceleración tecnológica añade nuevos elementos, como dice Joël de Rosnay, Director de Prospectiva y Evaluación de la Ciudad de las Ciencias y la Industria de La Villette, Paris: «la idea de experimentar con emoción cualquier cosa que se pueda compartir va a predominar sobre la pulsión a adquirir objetos o conocimientos», el metasistema global, mezcla de personas, equipos informáticos y redes de comunicaciones avanza a pasos acelerados con un alud de imágenes, datos, una cultura compartida distinta por lo masiva, global, con sus criterios cambiantes de belleza y una vida privada compartida con muchas otras personas -o nicks-. La extraordinaria fuerza rupturista de los visionarios artísticos en este nuevo entorno global se difundirá víricamente - el control de los derechos de autor en un mundo digitalizado y copipasteado una y mil veces será una nueva opción en las carreras de ingeniería informática-. Como dijo Borges hablando de Moby Dick y Bartleby: es como si Melville hubiera escrito: “Basta que sea irracional un solo hombre para que lo sea el universo”.

¿Por qué la obra de Pollock, basada en fractales también nos impacta? ¿Quizás porque la propia Naturaleza se refleja en ellos? ¿Reconocemos una profunda verdad inscrita en la naturaleza, una verdad matemática?

Lo bello es también la sensación de vértigo que da captar que la malla que constituye nuestro “espacio”, nuestra geometría, se deforma con el peso de la propia materia o que estamos formados por luz congelada. Advertir la enorme simetría en los conceptos dinámicos que reflejan las leyes del electromagnetismo de Maxwell las convierten en objetos admirables per se.

¿No es la máxima expresión de belleza la doble hélice del ADN, generador de vida y complejidad, en un similar orden de magnitud que la Mona Lisa o el David de Miguel Angel?

Sin embargo, el formalismo matemático o físico dificulta a las personas que no lo poseen la capacidad de reacción emocional o intelectual a obras maestras de la inteligencia y sensibilidad humana como

Aquí la belleza radica en la simetría (energía y materia son dos caras de la misma moneda) y la enorme simplicidad de una expresión con sólo cuatro caracteres que contienen una teoría científica revolucionaria.

O el hamiltoniano cuántico, que representa la energía total de un sistema. A partir de la integración de la ecuación de Schrödinger del sistema nos permite calcular tanto la energía total del mismo como conocer su función de onda asociada:

A medida que la ciencia va progresando en el conocimiento del mundo natural, la descripción del mismo toma una forma estética que permite su aceptación primero (la falsación vendrá después), forma estética que vuelve a los mismos conceptos que los filósofos griegos: simplicidad-alto contenido informativo, armonía-simetría.

Niels Bohr, premio Nobel de física y definidor del principio de incertidumbre en la Mecánica Cuántica, dijo: "La sencillez y belleza matemáticas -un criterio estético, a fin de cuentas- quizás ejerza influencia decisiva en el poder de convicción de las teorías cerradas".

La ciencia física tiene, a pesar de la aridez que se le supone, un elevado componente artístico y la estética es decisiva en la intuición de las grandes teorías -que serán tamizadas y falsadas racionalmente por la comunidad científica-, pero que son iniciadas y contempladas desde la emoción por la belleza. Como dijo A. Einstein: “En el pensamiento científico siempre están presentes elementos de poesía. La ciencia y la música actual exigen de un proceso de pensamiento homogéneo.”

(Escrito por Bose-Einstein)


Etiquetas:

 
[0] Editado por Protactínio a las 8:30:00 | Todos los comentarios 464 comentarios // Año IV
13 mayo 2007
Teoría sintética de la reproducción sexual con sus pruebas científicas evolutivas
Borrado a petición de su autor

Etiquetas:

 
[0] Editado por Bartleby a las 8:42:00 | Todos los comentarios 378 comentarios // Año IV
12 mayo 2007
Enchufes

Una desazón angustiosa se apoderó de su ánimo y lo arrastró hasta ese límite en donde los seres humanos se ven abocados a decidir si deben seguir o no en el ámbito de los mortales. Enrique Maldonado meditó mientras contemplaba al Cantábrico batirse contra el espolón y escupirle espuma con rabia. Si se mataba jamás llegaría a saber si su valía como escritor sería reconocida algún día. Hasta ahí la cosa parecía clara. Lo malo era que ya hacía demasiado tiempo que su vitalidad, creación y calidad literaria habían decrecido hasta tal punto que la única manera de que alguien reparara en su trabajo sería quitarse de en medio de la manera más escandalosa posible. Ese punto tampoco ofrecía discusión alguna. El conflicto se presentaba cuando su razón desafiaba a su coraje, ya que este último no parecía nada persuadido de que tomar aquella determinación fuera a reportarle tantas ventajas como le aseguraba su optimismo. Enrique Maldonado le dio la espalda al Cantábrico y resolvió dejar en manos de los profesionales de toda la vida la ingrata tarea de hacernos desaparecer de este mundo.

Cuando llegó a casa lo primero que hizo fue orinar. Y lo hizo largo y tendido. Aquella liberación de toxinas y flujos perniciosos le hizo bien. Se sentía como nuevo, despejado y recién meado, con la vejiga funcionando otra vez a pleno rendimiento.

La descarga cerebral se produjo de inmediato y se extendió al resto del cuerpo como un torrente. Fue una idea sencilla pero reveladora. Una última novela. La mejor. La definitiva. El postrer premio literario al que se presentaría. El definitivo examen final de sus aptitudes. El inapelable y concluyente proceso a su talento.

Estaba convencido de que la concesión de todos los premios literarios era una pura fachada tras la cual se ocultaban intereses, favores y compensaciones. Los enchufes estaban a la orden del día. Miles de sujetos cuyo único activo literario residía en gozar de buenos contactos eran arropados por las editoriales a la categoría de novelistas prometedores. Siempre era así. Había leído a cientos de ellos para que no le cupiera duda de que semejante prosa jamás pasaría a la historia de la literatura. Daba pena desperdiciar tanto papel para imprimir aquel desorden de palabras, aquel desconcierto de ideas. Puaj.

Pero a Enrique Maldonado no le cabía duda de que únicamente los grandes escritores eran capaces de eludir semejantes componendas y traspasar la difícil barrera decisoria de unos jurados previamente aleccionados.

Y escribió como jamás lo había hecho, con tesón, aplicándose una tarea diaria de diez horas de trabajo. Marcó su territorio laboral con precisión de relojero suizo. Renuncia total al asueto, guerra al ocio embrutecedor, cruzada implacable contra el reposo contemplativo.

Al cabo de un año la novela ya estaba lista para ser enviada al concurso literario. La había revisado hasta desalojar de sus páginas la coma más discutible; retocado hasta comparar las ventajas de utilizar la primera, la segunda o incluso la tercera persona; y explorado hasta desterrar de sus hojas la más pequeña errata. Ya solo era cuestión de esperar.

Seis meses después, cuando le concedieron el premio de medio millón de euros por su novela, las lágrimas acudieron a su cita obligada cuando la alegría desembocó en un mar de emociones contenidas.

Fue una noche increíble. Cámaras de televisión, emisoras de radio, entrevistas. Una locura.

Enrique Maldonado no pudo dormir hasta que el día siguiente logró asentarlo en la realidad. Sólo al cabo de quince horas de insomnio efervescente el sueño pudo encontrar cobijo en un ánimo tomado por las brumas de la fama.

Eran las nueve de la noche cuando decidió dar un paseo para evitar tener que seguir atendiendo llamadas telefónicas. Entró en un bar y tomó asiento en una de las mesas. Desde allí podía divisarse el alegre deambular de viandantes, y a pesar de la hora, la espesa marea de autos que confluían en un cruce. Al cabo de unos instantes vio a dos hombres que charlaban animadamente. Los siguió con la mirada cuando entraron en el café. Tomaron asiento justo a su lado. Uno de ellos debería tener treinta años, y el otro no pasaría de los veinte.

- No te hagas mala sangre. Yo ya llevo muchos años en esto de escribir y sé que todo es cuestión de enchufes. Fíjate si no en ese tal Maldonado. ¿Tú crees que ha ganado el premio por su prosa bonita? Ni hablar. Enchufes. Contactos editoriales. Lo de siempre.


(Escrito por Goslum)

Etiquetas:

 
[0] Editado por Tsevanrabtan a las 9:05:00 | Todos los comentarios 220 comentarios // Año IV