Estaba yo hace unos días en la boda de mi primo en Madrid, y era ya una hora bastante tardía. Observé que el sofá se había quedado libre al haberse levantado por fin la pareja que estaba haciendo manitas, y cargué hacia el a velocidad de ataque. Me apodere de uno de los lados y arrimé una silla cercana para poder descansar las piernas, que me estaban matando. Entonces, ya tranquilamente colocado en posición miré el reloj. Eran las 3 de la mañana, y hasta las 5 y media no salía el siguiente autobús para el pueblo donde nos quedábamos a dormir.
Harto del cacofónico chunda-chunda musical (PAPANAMERICANOOOO), e intentando aprovechar el tiempo me puse a pensar en un artículo que me había pedido Mandarin Goose para publicar en el Nickjournal. Para poder concentrarme cerré los ojos durante unos segundos (no fueron mas de 10, lo juro) y cuando los volví a abrir me encontre a mi lado con uno de los camarareros que con disciplina y precisión prusiana nos habian atendido en la boda.
- ¿Perdone, se encuentra bien? Me dijo.
- Si, perfectamente. Simplemente estaba intentando aislarme un poco del ruido y pensando en un artículo que tengo que escribir...
- Ah, ¿Es usted periodista?
- No, economista...
- Mmmm, interesante. ¿Le sirvo algo?
- Traigame un acuarius de naranja o algo sin gas, por favor. No, no me lo traiga, ya voy yo a la barra (y así me acoplo al lado de la bandeja de canapés y medias noches que esa poniendo allí el otro camarero, pensé).
Nos encaminamos los dos hacia la barra, y me aposenté perfectamente en un taburete que estaba al lado de la bandeja de canapés y medias noches, mientras el camarero me servía.
- Así que es usted economista. Se que se lo habrán preguntado muchas veces, pero ¿Que opina usted de la cosa esta de la crisis y de los follones de los bancos? Es que hay...
En ese momento pensé que lo que le tenia que haber dicho que el articulo era para una revista del ramo de mi profesión, y que yo a lo que me dedicaba era a ser actor, guionista, director y productor de películas pornográficas. Seguro que hubiese tenido que dar menos explicaciones...
... que ver que follones tienen montados con las cajas de ahorro. Es que lo de las cajas de ahorro es increible, porque hay que ver el dinero que ganan y luego encima tenemos que poner dinero para taparles los agujeros. Es vergonzoso, habria que tenerlas bien controladas, habria que democratizarlas...
- Pero oiga... ¿usted sabe en realidad quien manda en una caja de ahorros?
- Pues claro. El dueño, el que tenga mas acciones, ese es el que manda.
Porno gay masculino... Le tenía que haber dicho que me dedicaba al porno gay masculino. Iban a ser unas horas muy largas hasta que saliese el autobús de las cinco y media, pero eso si, al menos tenía las medias noches, y la barra libre... Lastima que yo no bebo alcohol y no tenia la excusa de caer en un estupor alcohólico...
- Verá usted, es que las cajas de ahorro no tienen dueño.
- ¿Como que no? ¡Si aquí todo tiene dueño!
- Que va hombre, que va. ¿No recuerda usted lo que decía cierta ministra? Que el dinero publico no era de nadie. Pues las cajas de ahorros casi igual.
- ¿Pero entonces?
- Verá usted, buen hombre, las cajas de ahorro son unas empresas muy particulares. Resulta que las cajas de ahorro se comenzaron a montar a finales del siglo XIX como "cajas de ahorro popular" que en muchas ocasiones llevaban aparejada la función de "monte de piedad", es decir, de casa de empeño. Estos negocios estaban para atender a pequeños ahorradores y a personas en necesidad, frente a los usureros, a los prestamistas con intereses leoninos y a los bancos, a los que por su propio volumen de negocio no podían acceder los pequeños ahorradores porque no recibían una adecuada compensación, ni los necesitados porque el banco no se dedicaba al empeño de muebles, alhajas, cuadros y otros bienes muebles.
- Ya, pero para montar un banco hace falta dinero, y nadie pone dinero a no ser que sea para ganar mas dinero.
- Pues tampoco es así. Las primitivas cajas de ahorro se montaban gracias al apoyo de lo que ahora se conoce las entidades fundadoras. En muchos casos, quienes hacían los desembolsos iniciales eran, por un lado, las asociaciones de caridad de diferentes ciudades. Por ejemplo, la caja de ahorros conocida actualmente como Cajacírculo en realidad se llama Caja de Ahorros del Círculo Católico de Obreros de Burgos, y en otras muchas ocasiones, la Iglesia...
- ¿La iglesia? ¿Ya están los curas metidos por el medio? Como siempre para trincar dinero, porque esos solo se meten para trincar dinero...
- No, hombre no. Si de una caja de ahorros no se puede trincar dinero así como así... ¿No ve que NUNCA han repartido beneficios?
- ¿Pero eso como va a ser? ¿Entonces los dueños...?
- Es que verá, como le estaba diciendo, las cajas de ahorro no tienen dueños. Tienen entidades fundadoras. Las asociaciones de caridad, solidaridad y/o hermandad por un lado, particulares acaudalados que deseaban dar un buen fin a su dinero por otro, y la Iglesia Católica utilizando patrimonios que le dejaban en herencia por otro mas, se dedicaron a fundar estas entidades de pequeño ambito de acción.
- ¿Pero como de pequeño ámbito de acción? Si desde aqui podemos ver que en el edificio de enfrente hay una Caixa y en la esquina hay una Kutxa...
- Es que desde el siglo XIX las cosas han cambiado mucho. Como le digo, estas pequeñas entidades se fundaron para poder atender al pequeño ahorrador y al necesitado. Para ello se crearon los Montes de Piedad, en una tradición que viene de Italia donde podemos encontrar el germen de esta peculiar forma de hacer banca. Pero centrándonos en las cajas españolas, estas, en principio, estaban muy limitadas tanto en las operaciones que podían efectuar como en el volumen de fondos que podrían comprometer.
- ¿Pero eso no es lo de los microcréditos de los bancos esos del tercer mundo?
- Caballero, es que en economía poco queda por inventar. Si en pleno siglo XXI hemos sentido la gran necesidad de resucitar las teorías de Keynes que son de principios del siglo pasado, imagínese en otros aspectos... Otra cosa es en organización empresarial, obviamente...
- ¿Entonces quien manda en las cajas de ahorros?
- Pues como todas las empresas, tienen una especie de consejo de administración, pero ese consejo de administración es muy especial, en tanto en cuanto no responde a la participación en el capital de la sociedad, como puede pasar en un banco, sino que obedece a otros aspectos.
- ¿Otros aspectos?
- Si, verá, en el principio obviamente mandaban en las cajas de ahorro los que pusieron el dinero para fundarla, pero evidentemente, eso solo fué al principio...
(continuará)
(Escrito por Ben Grimm)
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