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30 noviembre 2009
E+M


E=Mc2


siendo C cualquier palabra que exprese admiración, como caramba al cuadrado.

Observando con distancia la fotografía, advertiremos que E+M cambiaron para siempre el mundo de la Física. ¿No creen?


(Escrito por Lacónico)

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29 noviembre 2009
Vente al despacho
Olga Viza, locutora de radio y televisión. Presentadora de telediarios. Un ejemplo de dicción. Siempre me ha llamado la atención que nadie se sorprenda cuando un profesional de los medios pronuncia "vente, ventidós o ventitrés". Generalmente no se le da importancia o se suele disculpar como una manera coloquial de pronunciación. Sin embargo, estoy convencido de que el cachondeo sería de órdago si la omisión de la i en las palabras mencionadas se diera también con "decisiete, deciocho y decinueve".


video


Todos los días, miles y miles de conductores (en este caso repartidores y muchas veces también taxistas) desempeñaban su labor profesional de esta guisa. Apoyados en el volante (como si se tratara de una mesa) consultan callejeros, albaranes y hojas de entrega con alegre naturalidad, como si se tratara de una oficina estática de las de toda la vida. Y en más ocasiones de las que sería deseable, estos esforzados y contumaces generadores de accidentes, aumentan si cabe el riesgo para con sus vecinos conductores tomando entre sus manos un teléfono gritón y colocándoselo en la oreja para perder definitivamente todo contacto con la realidad del tráfico. Revisemos cuanto antes el término “accidente de tráfico”.


video


(Escrito por Goslum)

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[0] Editado por Mercutio a las 9:00:00 | Todos los comentarios 183 comentarios // Año IV
28 noviembre 2009
No semos na



(Encontrado por ahí)

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[0] Editado por Mercutio a las 9:00:00 | Todos los comentarios 10 comentarios // Año IV
27 noviembre 2009
Les Fleurs du Mal, 1947

Escuchando a Garven hablar magistralmente sobre Poe, sentado junto a Funes, aprendí que sin Baudelaire el pobre Poe no habría sido conocido ni apreciado. Y me acordé de una historia acerca de la edición de 1947 de “Les Fleurs du Mal”. No es que yo sepa nada especial acerca de Baudelaire –siquiera sé lo que cualquiera medio enterado sabe- o que sepa nada acerca de cómo se edita un libro. Simplemente, en 2007 la editorial Chêne publicó una edición facsímil de la de 1947, que estaba ilustrada por Henri Matisse, y que de la que yo compré un ejemplar. Preciosa la edición.

Se editaron en 1947 trescientos veinte ejemplares, de los que veinte, identificados con letras de la A a la T, fueron regalados a los colaboradores de la edición, y los trescientos restantes, con numeración consecutiva, fueron puestos a la venta, todos firmados en original por Matisse. Las ilustraciones de Matisse consisten en dibujos ornamentales o rostros, nada más.

Aquella edición estuvo a punto de no existir nunca. Estamos acostumbrados a que estos asuntos tengan que ver con rencillas de egos insatisfechos, peleas a muerte entre editores, intereses políticos o sectarios, cualquier causa algo épica suele valer. Sin embargo, en este caso, algo totalmente banal estuvo a punto de dar al traste con una edición que a quien más placía ver terminada era al propio Matisse. En la última página, dejaron los editores constancia de lo sucedido. Más exactamente, el relato lo firma Aragon:

“Fue durante el verano de 1944 cuando Henri Matisse, soñando desde hacía años con el proyecto de ilustrar “Les Fleurs du Mal”, terminó de dibujar estos rostros con lápiz graso para ser calcados en piedra de litografía. Hacía mucho calor y el lápiz se había secado para cuando el litógrafo los recibió. Como se hace frecuentemente, los dejó una noche entre hojas de papel secante humedecidas. Por la mañana, hizo el calcado sobre la piedra y grabó las pruebas.

Pero se encontró que la humedad , igual que deforma una puerta, había deformado estos rostros: se habían estirajado más o menos un centímetro; las proporciones, la expresión se habían perdido. Y ocho meses de trabajo de Henri Matisse. Si podemos a pesar de esto conocer esta experiencia, es gracias a las fotografías de los dibujos de lápiz graso, antes del calcado en piedra, que Matisse tuvo la precaución de hacer tomar. Reproducidas aquí en fotolitos (a los que el pintor ha añadido el aguafuerte liminar, los numerosos ornatos especialmente dibujados para esta edición, el dibujo de la cubierta y las mayúsculas de encabezamiento de su propia mano) guardan para el futuro un logro fugitivo, que Henri Matisse no ha podido absolutamente volver a encontrar cuando ha querido abordar de nuevo estos dibujos: la expresión, la pasión ya no existían, ya no eran más que copias. Ha preferido publicar, en lugar de estos dibujos reempezados, los originales registrados por el aparato fotográfico. Los cuidados infinitos que además ha aportado para la precisión tipográfica de este libro, para el enriquecimiento de esta edición, dan testimonio de la importancia que le asigna a una experiencia que alcanza la poesía baudeleriana en su corazón mismo.”


Mereció la pena que la fotografía salvara la obra de Matisse. ¿Cuántas veces antes de la existencia de la fotografía se habrán perdido dibujos matriz de litografía para siempre? Muchas, imagino, pero no fue éste el caso.

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[0] Editado por Dragut a las 8:00:00 | Todos los comentarios 222 comentarios // Año IV
26 noviembre 2009
Ochocinco
Hoy debería hablarles de números y sus cosas con la claridad y concisión habitual. Otros asuntos urgentes me lo impiden. Hoy, día de acción de gracias, debería haberles hablado de Chad Javon Johnson cuyas probabilidades de aparecer en esta sección aumentaron grandemente por una pequeña cuestión contractual: en las camisetas de los jugadores de la NFL (national football league, vulgo la liga de fútbol americano) sólo puede aparecer el nombre (surname) que aparece en el pasaporte. Y Johnson Javon debía estar cansado de ver su apellido de agente del FBI sobre la camiseta y, aprovechando, el mes de la herencia hispana (hispanic heritage month, que viene a coincidir con el racial mes de octubre) puso otro nombre y junto con un compañero organizó una pequeña perfomance. Le pusieron, también una multa. Ni corto ni perezoso él se puso otro nombre y en su pasaporte se lee ahora. Chad Javon Ochocinco. El ejercicio de hoy consiste en deducir, razonadamente, el número del dorsal de dicho jugador.


Petitción: Irlanda, Francia, FIFA, ¿qué hacer? ¿repetir o no repetir?

Creo sinceramente que la repetición sería perjucicial; como precedente. Incluso en su única forma posible: bajo acuerdo de todas las partes. No debería forzarse lo que está contemplado en el reglamento: la inamovilidad del resultado.

Para lo único que puede servir el incidente, obviamente, es para abogar por la introducción de la repetición de vídeo en el fútbol. Pero no es oro todo lo que reluce ni la singladura resulta evidente: es harto discutible que una jugada como la de Henry pudiera ser revisable por vídeo. Al menos mientras no cambie la regla que limita el juego con la mano. Entiendan que el uso del vídeo en un deporte no es sólo darle al botón de grabar, al rewind y al play y volver a verlo todo como si nada hubiera ocurrido y decir ¡mano! ¡mano! ¡si está clarísimo!

Sea la national football league o NFL en cuyo seno el uso del vídeo está regulado y extendido. No impide polémicas anuales ni situaciones «injustas» Eso sí la NFL cambia y adapta todos los años las reglas y las reglas de vídeo según dicta la experiencia.

En el extremo opuesto sea el beisból. El deporte que, por tradición, no cambia las reglas nunca. Y hoy se juega igual que hace cien años pero con jugadores negros y dominicanos. Pero este año ha entrado el vídeo en el beisból. Para jugadas muy específicas y en casos muy contados. Pero ha entrado. Incluso, por primera vez en la historia (ampulosa frase) una decisión arbitral ha sido reconsiderada tras el paso del vídeo. Álex Rodríguez (ei-rod para los amigos, el Cristiano Ronaldo más cara de todos los tiempos) bateó fuertemente hasta los límites del campo donde rebotó la bola y volvió al campo. Parecía un doble pero el entrenador yankee pidió la revisión. Los jueces vieron la repetición: la bola hubo rebotado sobre una cámara de televisión situada fuera del campo de juego: home run.

Sea deporte evolutivo sea deporte tradicional los hechos juzgados por vídeo son siempre hechos: si la bolita entró o salió y poco más (inclúyase el ojo de halcón tenístico o los videoensayos del rugbyfútbol). Nunca intenciones. Así, poco queda para el fútbol y el vídeo: las cuestiones de lindes (gol/no gol; fuera/no fuera; dentro/fuera del área), cuestiones técnicas: en qué equipo juega el último jugador en tocar el balón antes de que este salga fuera de límites.

Otra cuestión es quién decide el uso del vídeo. En los deportes con jugadas completadas (fútbol americano, béisbol, tenis) lo pide el interesado; una vez completada la jugada. En los deportes de corrido lo decide el árbitro. Y aquí hay dos problemas. Primero que uno de los árbitros tiene que haber visto algo. Segundo, que el videoarbitraje se limita a las jugadas ya finalizadas. Por ejemplo, una agrupamiento en torno a la línea de marca de rugby: el árbitro pita y consulta vídeo si no lo tiene claro; decreta ensayo, melé, saque de veintidós o lo que corresponda según el vídeo. Por contra las jugadas corridas pueden quedar impunes, aunque no siempre. Por ejemplo, un jugador de rugby fútbol da un pase adelantado, la jugada continúa y su equipo ensaya y gana (¡¡Francia!!-Nueva Zelanda, semifinal de un mundial). No hay revisión de vídeo porque quizá nadie ha visto nada. Pero, ¿hasta qué situación anterior puede remontarse una revisión? La descripción, claro, es similar a la del caso de la mano de Henry. No marca el gol con la mano: ¿qué se revisa entonces? ¿el gol? ¿la jugada que precede al gol? ¿desde cuándo?

El reglamento del fútbol asociación se preocupa tanto de los hechos como de las valoraciones e intenciones. Y en tanto que el árbitro juzgue intenciones o valoraciones al aplicar el reglamento, el vídeo no debería tener nada que hacer.

Póngase otro ejemplo americano: en fútbol americano rige la regla del down by contact que viene a decir que la jugada finaliza si cualquier jugador que lleva el balón toca el suelo con otra parte de su cuerpo que no sea manos o pies después de haber sido tocado por un contrario. Tocado quiere decir tocado: voluntaria o involuntariamente. Tocado quiere decir tocado: no necesariamente empujado; un rocetón bastaría. Esto (el tocamiento) se ve (se puede ver) bien en un vídeo y es tipo de jugada videorrevisable. Cualquier equipo que se beneficie de la regla del down by contact (por extraño, superfluo o involuntario que haya sido el contacto) solicitará su aplicación si el árbitro no lo ha visto.

En fútbol asociación no hay cosa parecida. La regla de la mano, por ejemplo, no establece que bajo cualquier circunstancia y condición balón tocado con la mano supone falta en contra. Y con las últimas modificaciones es dudoso que pudiera rearbitrarse una situación aparentemente definida como la del fuera de juego: la influencia y sus zarandajas entran en el campo subjetivo del vidente.

Termino de agobiarles con dos ejemplos prístinos y virídicos sacados también de la NFL:

1. La tuck rule, causante de una de las mayores polémicas de este deporte. En el invierno del 2002, campo nevado se enfrentan Patriots y Raiders en el partido conocido desde entonces como el tuck rule game. Los segundos ganan y el partido muere. El quaterback patriota pierde el balón y lo recupera un defensor pirata. El árbitro decreta fumble (es decir, no pita: se trata de una pérdida de balón que no termina una jugada) y balón acaba en manos de un pirata: el partido terminado. El juez de vídeo llama a reconsiderar la jugada (habida cuenta de su trascendencia). En España los comentaristas comentan qué coño van a revisar si está todo claro. Todos salvo uno que dice: ojo, que los árbitros ven las mismas imágenes que nosotros y si tardan es que hay algo que no vemos. La espera es eterna y cuanto más eterna más sorpresa. Al final el árbitro ha viso algo: ha visto el reglamento. Aplica la tuck rule decreta pase incompleto, jugada terminada al perder el balón el quarterback patriota y balón para los Patriots. Estos empatan, ganan la prórrogan, ganan el partido conferencial y ganan la superBowl.

La decisión es polémica por la explicación del árbitro (el árbitro tiene que darla urbi et orbe) y por la evidencia: a todos los que han practicado y visto fútbol americano les parece un fumble... menos a la regla escrita. Y la NFL sigue sin encontrar con una redacción alternativa a la regla que satisfaga más el concepto intuitivo de perder el balón. La regla viene a decir que todo movimiento hacia adelante del brazo de un quaterback inicia un pase aunque realmente trate de esconder (tuck) el balón en su abdomen. Y ese era el caso de aquel partido. Y no hay forma de rerredactarr la regla. La NFL sigue considerando que la redacción tajante (cualquier movimiento hacia adelante inicia un pase) es mejor y que no hay que dejar a la interpretación del árbitro si el movimiento hacia adelante del brazo era para, efectivamente, iniciar un pase o tocarse la nariz. Vídeo (en inglés).

2. La regla del force out regía hasta hace dos años: si un jugador recibía en el aire un balón y era empujado por un contrario de forma que caía fuera de los límites del campo, el pase se podía dar por válido y completado. Para ello era necesario que el árbitro apreciara que el jugador había caído fuera a causa del empujón del contrario y que sin dicho empujón habría recibido dentro de los límites del campo. Era una jugada no revisable por vídeo ya que los vídeos (al contrario que los árbitros) no tienen dinamómetros. Actualmente la regla exige que el jugador receptor, después de ganar el balón, toque el suelo con los dos pies (siquiera con la puntera) dentro de los límites del campo y le importa un bledo (a la regla) la causa de que, eventualmente, ninguno o solo uno de los pies caiga dentro de los límites del campo. La jugada es ahora revisable: se mira un hecho, si los pies o sus puntas han rozado el suelo (simultáneamente o sucesivamente) después de haber recibido el balón.

Lo que no puede ser es teta y sopa.

Time out.

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[0] Editado por qtyop a las 8:00:00 | Todos los comentarios 197 comentarios // Año IV
25 noviembre 2009
El secreto de Kafka
Sábado 14.11

Desayuno con Vila Matas que nos cuenta lo que está leyendo y lo que disfruta con el Finnegans Wake. Hay que ser muy valiente o muy idiota para ir contando lo que está leyendo si uno no es Harold Bloom, ni Paquito Rico. En fin, cosas de preferiría no hacerlo.

Atardecer tristón de otoño, sopla la tramuntana y no tengo acceso a internet. Al apartamento de veraneo han ido a parar los restos de bibliotecas propias y ajenas. De ciencia ficción soviética (un ex tío comunista del CSIC que anda ahora en Greenpeace), libros feministas serios (Simone y su segundo sexo) y menos serios o directamente chungos (Lidia Falcón) que debieron pertenecer a otra pariente sección del 68. Entre esos libros doy con uno de Claude Mauriac, "La aliteratura contemporánea". Es un libro muy francés y muy absurdo que defiende las vanguardias del momento, esto es; la literatura ininteligible ("la aliteratura evita degradarse en literatura"). En la nómina de aliteratos incluye a Beckett, a Serraute, Barthes, Artaud, Robbe-Grillet etc. Al final el relato de Mauriac no es tan oscuro y uno se entera, por ejemplo, que Kafka pesaba cincuenta y cinco kilos desnudo. A Mauriac de Kafka le interesa su secreto, el vicio que ocultaba y que sobrevuela sus diarios. Por las pistas que da Mauriac uno piensa primero que a Kafka le iba el sado, luego que le iban los chicos. Mauriac se inclina por pensar que lo de Kafka era incapacidad de amar o mejor; de "cumplir" amando. En el ir y venir sobre el secreto de Kafka se incluye un extracto de los Diarios de Kierkegaard que está muy bien traído:
Después de mi muerte no se encontrará en mis papeles (éste es mi único consuelo) ni una sola aclaración sobre lo que de verdad ha llenado mi vida, no se encontrará en mis profundidades que explicaría todo lo que a menudo, aunque para otros fuera una bagatela, era para mí un acontecimiento de enorme importancia, y que yo a mi vez considero trivial en cuanto suprimo la nota secreta que constituye la clave.
Tras Kafka iba Artaud y ahí me quede tras leer que "aunque la búsqueda de lo formal a lo Joyce sea rara en él, por no decir que nula, la poesía llega con él a lo intrasmisible". Casi nada, mejor dejarlo para otra vida.


Domingo 15.11


Desayuno con "Este culebrón es puro Kafka" (El País 15.11.09). En un resaltado se nos dice que "El profesor Cermak asegura que los papeles secretos desvelarán nuevos detalles de la vida erótica de Kafka". Y luego, ni palabra del secreto de Kafka en las dos páginas.


(Escrito por Chef)

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[0] Editado por Bartleby a las 8:00:00 | Todos los comentarios 101 comentarios // Año IV
24 noviembre 2009
Soneto corto (de rimas y de miras)
Dragut, Jacobiano, Desdeluego, Mark
Adrede, Faustine, Al, Bose, Mer
Kehre, Kenzo, Zeppi, Sicko, Reinhard
Garven, Tibor, Eme, Funes, Bremaneur.

Sablista, Montano, Errabundo, Bart
Goslum, Gengis, Neguev, Cateto, Ender
Melo, Perroantonio, Chef, Fede, Richar
Schulz, Qtyop, Tsevan, Last, Cronopio, Weininger.

Aldeans, Olo, Circe, Barley, Polaco
Crítico, Gongren, Carmelo, Pangloss, Phil
Lehningen, Memoria, Roxana, Laco.

Schelling, Gibarian, Temarios, Hercor, Bil
Gatopardo, verle, Ferrol, Protac… o
Borde, Horrach, Ex-Clon, Mandarín, Brazil.



(Escrito por Schultz)

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23 noviembre 2009
El partido del siglo (Eventos y epílogos)



¿Por qué los llamados 'Partidos del Siglo' siempre se circunscriben únicamente al mundo del fútbol? En teoría se trata de partidos únicos e irrepetibles, pero, ya se sabe, luego la diarrea mental de los medios demuestra que realmente se juegan cada par de semanas. Se supone que un partido de estas características debería ser un auténtico evento, algo decisivo que dejaría una huella definitiva: su marcador final sería una cifra absoluta que marcaría un antes y un después, la que rubricaría un resultado inatacable. El vencedor del Partido se lo llevaría todo: el éxito, la gloria, etc. Pero no siempre suele ser así, ni en fútbol ni, por supuesto, en el rugby.

Evento: Uno de los mejores partidos de rugby que se han visto nunca (en muchas ocasiones ha sido calificado como 'el mejor' a secas) fue el Australia-Nueva Zelanda de hace 9 años, jugándose el Tri Nations (torneo anual que enfrenta a Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia) y la Bledisloe Cup (que únicamente tiene en cuenta los enfrentamientos entre los dos últimos). Este partido sí que cumpliría los requisitos que en teoría se le exigen a todo un Partido del Siglo. Corría el 15 de julio del 2000, 9 días después de la muerte de Wladyslaw Szpilman, 'el pianista' de Polanski, y 7 después de que un servidor casi se matara en un accidente de motocicleta, cuando se disputaba en el Australia Stadium de Sydney la primera jornada del torneo (el partido está COMPLETO en Google Video). Los wallabies, vigentes campeones de la Copa del Mundo 1999 de Gales (vencieron en la final a Francia, sorprendente verdugo de sus rivales esta noche), liderados por los míticos George Gregan y Stephen Larkham, sestearon durante los primeros 8 minutos y les cayó encima una tormenta increíble: encajaron nada menos que un parcial de 24-0, fruto de tres ensayos trepidantes (Tana Umaga, Pita Alatini y Christian Cullen, convertidos todos por el apertura Andrew Mehrtens) y un tiro a palos (de éste último). Como dice el narrador, "llueven ensayos" en Sydney, una auténtica "demolición", una humillación en toda regla para los campeones del mundo. 24 abajo sólo a los 8 minutos, jugando en casa, y la que podía seguir cayendo ante el impulso arrasador de los imperiales hombres de negro. Sin embargo, los australianos sacaron orgullo y clase para darle la vuelta a la demolición: esta vez eran los all blacks los que fueron pisoteados de forma inclemente, de manera algo menos súbita pero sí extremadamente minuciosa, encajando en 23 minutos infernales, ¡otro parcial de 24-0! (cuatro ensayos, dos de Stirling Mortlock, uno de Chris Latham y otro de Joe Roff, sólo dos transformados por Mortlock, que también anotó un tiro a palos). Se llega 24-24 al descanso. Pocas veces se habrán visto tantas cosas, y sobre todo tan intensas, en únicamente 40 minutos de juego. Estratosférico.


En la reanudación, 3 puntos más para los wallabies (tiro de Mortlock), que la dan la primera ventaja del partido, 27-24. Pero inmediatamente un ensayo del medio melé Justin Marshall, en una brillante jugada individual, concedía de nuevo la ventaja a los neocelandeses. Un intercambio de tiros, por parte de Mortlock y Mehrtens, deja un 30-34 para los visitantes. La paliza física era ya extrema; apenas quedaban fuerzas, así que se dejó todo para el final. A falta de 3 minutos para la conclusión de la contienda, los australianos presionan en el vértice derecho de su ataque y una rápida combinación, finalizada por Jeremy Paul, perfora la defensa rival. 35-34 (no hay transformación) y nos vamos al descuento. Los all blacks buscan desesperadamente ganar metros. ¡Se les está escapando un partido que ganaban 24-0 a los 8 minutos! Un drop o un penalty les bastan, pero ya en el minuto 83 una combinación de Byron Kelleher con Taine Randell permite al bestial Jonah Lomu asfaltar un pasillo para conseguir nada menos que el décimo ensayo del partido. 35-39, victoria para Nueva Zelanda. Una noche en el Olimpo del rugby.



Epílogo: Nueva Zelanda se llevó la victoria en uno de los mejores partidos de la historia de este deporte, pero el título, el del Tri Nations y también el de la Bledisloe Cup, fue finalmente... ¡para Australia! Gracias a un penalty, transformado in extremis por el larguirucho segunda línea John Eales, otro mito del rugby, en el partido de vuelta (23-24), disputado en Wellington el 5 de agosto, aunque también gracias a la posterior derrota de Nueva Zelanda en Sudáfrica (46-40, 19 agosto) y a la victoria de los wallabies frente a los springboks en el último partido del Tri Nations 2000 (18-19, 26 agosto). Los campeones del mundo no necesitaron ganar El Partido del Siglo para llevarse la gloria del torneo (el primero de sus dos títulos del Tri Nations).

(Escrito por Horrach)

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22 noviembre 2009
Mi pueblo


La memoria que conservo de Los Nardos, así se llama el pueblo que todavía estaba naciendo cuando yo nací, es la de unas pocas casas desperdigadas, manchas de olivares, una fábrica azucarera y una estación ferroviaria que llamaron de Empalme y luego estación Los Nardos, denominación que pasó al pueblo y no al revés, como es de costumbre. Que hasta en eso es singular mi pueblo. Tanto cerca de la estación como frente a la fábrica había algunas viviendas, muy pocas. También en los aledaños de la estación. El camino que años atrás fuera una vereda de carne, lo que en Castilla llaman una cañada, empezaba a ser la carretera que dividiría a Los Nardos, un pueblo-calle, en dos, al sur la fábrica, la estación y la playa de vías, ancladas en el territorio de un municipio cuya capital quedaba muy lejos, al otro lado del río Grande. Hoy se llama Avda. de la Alta Velocidad porque pasa por ella el AVE. Las pocas viviendas que esperaban a formar parte algún día de algo parecido a un pueblo estaban al otro lado de la carretera, al norte, en el término de otro municipio en el que a muy escasa distancia de Los Nardos estaba la villa capital del mismo. Esta peculiaridad junto a otras que luego describiré, la de estar repartido entre dos términos municipales, terminaría dándole al futuro núcleo un cierto aire de un pueblo de frontera, como del far west americano que han inmortalizado las películas de Hollywood. Cuando yo nací, Los Nardos era un núcleo incipiente, desordenado, vulgar, polvoriento y descolorido, un lugar de paso de trenes y de carretas de bueyes y, años más tarde, de camiones y tractores. Los primeros vecinos de Los Nardos fueron los empleados de MZA, poco después RENFE, trabajadores de dos líneas ferroviarias que empalmaban en su estación. De ahí que se le diera el procaz nombre de Estación Empalme hasta que, según dicen, a principios de siglo, la reina madre, doña María Cristina, invitada a pasar unos días en un hacienda cercana dedicada a la cría de toros de lidia, en un arranque de creatividad sin base alguna, la bautizó como Estación de Los Nardos.

Durante la Dictadura del general Primo las tierras del valle inferior del río Grande fueron puestas en regadío y por esta razón los labradores se dedicaron al cultivo de la remolacha azucarera, abandonando los cultivos de secarral, y los inversores foráneos aprovecharon para construir, entre la carretera y las vías del tren, una fábrica de azúcar movida con calderas de vapor. Regadío, cultivo remolachero y fábrica azucarera pusieron las bases para que el primitivo núcleo ferroviario creciera de un modo exponencial en pocos años. El modelo urbanístico no cambió. Siguió siendo anárquico durante muchos años. Las autoridades de los dos términos municipales no se ocuparon de establecer normas urbanísticas y las viviendas se edificaron allí donde a cada familia se le antojó. Los Nardos fue así dando pasos decididos hacia su desarrollo pero siguió siendo un pueblo feo, sucio y desgarbado, atravesado por la carretera, polvorienta en verano y llena de charcos en invierno, con cunetas, allí donde las había, convertidas en pestilentes vertederos de aguas fecales.



Pero no debo adelantar acontecimientos y por ello contaré con más detalle el proceso que siguió el núcleo desde sus orígenes, en los años veinte del siglo pasado hasta nuestros días, a comienzos del siglo XXI, o sea, algo menos de un siglo de historia.

Aunque los primeros pobladores fueron, como digo, ferroviarios venidos de lejanas tierras, siempre hubo desperdigados cortijitos de modestos labradores y algún que otro cortijo propiedad de la pequeña nobleza rural. Hasta la construcción de la red de canales que trajeron las aguas del río Grande, los escasos pobladores eran gente del secano que nunca llegaron a formar una comunidad integrada con los ferroviarios, a los que siempre consideraron como extraños, advenedizos sin escrúpulos, nómadas sin tierra que hoy vivían aquí y mañana nadie, ni ellos mismos, sabían adónde, ignorando qué clase de tierra los cubriría cuando murieran. Esa gente de vida ambulante mal podía encajar con la inmutabilidad centenaria de los que allí habían nacido, sin otro contacto con el mundo exterior que las salidas con motivo de cumplir con la obligación de hacer el servicio militar, paréntesis en sus vidas del que sólo les quedaba luego el recuerdo hiperbolizado para los que ya lo habían hecho y el temor curioso de los que aún tenían que cumplirlo. Pero, en el fondo, los labradores autóctonos, a pesar de las miradas atravesadas que les echaban, envidiaban en sus profundos a los ferroviarios, pensado en la de cosas que tendrían oportunidad de ver en sus continuos desplazamientos.



Un buen día los labradores llegaron a sus casas mustios y descorazonados porque habían encontrado los campos invadidos por extrañas máquinas excavadoras manejadas por trabajadores desconocidos que removían la tierra de una forma rara, sin arte ni cuidado pero con hábil destreza. Algunos de ellos incluso habían visto de lejos el campamento donde vivían en tiendas de lonas descoloridas. Cerca de ellas humeaban las hogueras donde hacían el condumio. Aquella noche durmieron con desasosiego. No tardarían en saber que se estaba construyendo un canal que traería agua desde el cercano río Grande para regar las resecas tierras del valle. Esto era sin duda algo inesperado y a saber qué consecuencias traería. Bueno estaba lo del ferrocarril, pues, al fin y al cabo, a los ferroviarios nada les importaba su vida, podían seguir viviendo como siempre, pero lo del canal y la amenaza del agua era algo mucho más serio. Les podía tocar muy de cerca y podía cambiar su forma de vivir. Afectaba a la tierra donde nacieron, en la que vivían, de la que se alimentaban y en la que un día serían enterrados.

No quedaron aquí las cosas. Al poco tiempo, nuevas máquinas y nuevos forasteros comenzaron a transformar la vieja vereda de carne en una carretera moderna. Destrozaron las jaras y las adelfas, desarraigaron los tarajales, ensancharon la vereda quitando de un tajo los apelmazados palmares y la rellenaron de piedras que primero machacaron y luego apisonaron con máquinas desconocidas de lento caminar. Los labradores y sus familias estaban desconcertados. ¿En qué pararía aquella actividad febril?, se preguntaban con la angustia reflejada en sus rostros y con la tristeza invadiéndoles la mirada, enmudecidos por el miedo a un futuro más incierto que nunca. Los ferroviarios parecían contemplar la situación creada por los nuevos invasores con una actitud displicente, como si además de entenderla no les importaran sus incógnitas consecuencias. Alguno de ellos incluso abrió una taberna en la que al caer la tarde se reunían los trabajadores del canal y en poco tiempo consiguió medrar tanto que terminó dejando el ferrocarril.

Durante el tiempo que duraron las obras no se hablaba de otra cosa en Los Nardos que de los perjuicios que acarrearían a las familias el regadío y la carretera. Y, cuando menos lo pensaban, vieron pasar los primeros camiones espantando a los bueyes de las carretas. Con la apertura del canal los campos quedaron encharcados sin remedio por la violenta llegada de las aguas. El clima se hizo más frío en invierno y más pegajoso cuando llegaba la canícula. Las aguas se estancaron y luego se fueron pudriendo trayendo mortíferas epidemias de paludismo. Los viejos labradores sintieron que el regadío y la carretera se habían confabulado contra el campo y contra la tranquilidad de su gente. De poco servían ya sus tradicionales métodos de cultivo. Se sintieron discriminados en su propia tierra y desorientados frente a un mundo que cambiaba vertiginosamente. El frío, el paludismo y los nuevos cultivos que no entendían les llevaron a poner en venta sus propiedades a precios tan bajos que nuevas gentes, sin duda aventurera, más desenvuelta, procedente de lejanas y desconocidas vegas, fueron asentándose en el pueblo desplazando a los nativos, trayendo nuevas costumbres, nuevos acentos e incluso nuevas formas de vivir. Ellos mismos construyeron sus viviendas donde quisieron porque aun no había normas urbanísticas que pusieran algún orden al feroz crecimiento del núcleo.

Algunos de los nuevos labradores perdieron sus haciendas en la dura batalla contra una tierra que no parecía someterse con docilidad a las normas del agua. Otros, sin embargo, triunfaron, compraron más tierras, hicieron viviendas más grandes y acomodadas y se convirtieron en una clase de nuevos ricos sin que nadie lo advirtiera. Poco a poco, el agua fue empapando y penetrando la tierra, haciéndola más fértil, cambiando las costumbres, pronto combinadas con las de los invasores, transformando el paisaje y dando al lugar un nuevo aspecto que si bien nunca llegó a ser bonito al menos sí daba la sensación de prosperidad. Claro que a ello contribuyó mucho la puesta en marcha de la fábrica procesadora de las remolachas en azúcar y en alcoholes. Al llegar el mes de junio los labradores empezaban a recolectar la remolacha que llevaban a la fábrica primero en carretas y luego en camiones y en tractores. Muchos forasteros acudían a Los Nardos en busca de trabajo cuando empezaba la zafra. Los había que llegaban solos pero muchos otros llegaban acompañados por su familia. Como no había fondas ni ellos hubieran podido pagarlas se establecían bajo los olivos de forma que hubo olivares cercanos que llegaron a parecer campos de refugiados. Un olor dulzón se apoderaba del aire cuando la fábrica empezaba la molienda y todo el pueblo se entregaba a una actividad desenfrenada que propiciaba la apertura de nuevos negocios, tiendas de comestibles, bares, barberías, zapateros, afiladores, lañadores…

Con la llegada de la zafra azucarera, Los Nardos cambiaba de fisonomía. Parecía como si con la sola presencia en los campos de grandes montones de remolacha recién recolectada la tranquila vida del pueblo recibiera una fuerte inyección de vitalidad. En las tabernas, en las esquinas, sentados en las puertas de sus casas, hombres y mujeres de todas las edades hablaban animadamente y hacían conjeturas sobre la cosecha del año, y el precio al que la fábrica estaba pagando la remolacha. Abundaban ya los forasteros y dentro de poco la carretera que atravesaba el pueblo se vería colmada de vehículos de todas clases formando largas colas a izquierda y derecha de la entrada de la fábrica. Al caer la noche los olivares y los cultivos de cáñamo se poblaban de mujeres venidas de la capital para satisfacer las necesidades de los forasteros que habían llegado para trabajar en la azucarera. Para los cultivadores de cáñamo y de lino esta invasión era como una devastadora plaga y por eso cuando las veían venir temblaban pensando en los destrozos que provocarían en los sembrados, en los que dejaban espacios pisoteados de la precisa dimensión de un cuerpo humano.



Con el tiempo y la prosperidad fue desarrollándose en Los Nardos la conciencia colectiva de su importancia y de una identidad, distinta a la cercana capital del municipio en el que estaba enclavado el núcleo, a cuyos pobladores consideraban demasiado apegados a las viejas costumbres, no como ellos, que, a pesar de su resistencia primera al cambio, se pasaron sin ambages y con decisión a la cultura del progreso. Los nardeños no querían ya entonces ni en pintura a los vecinos de la cercana capital de uno de sus dos municipios y con el correr del tiempo incluso pensaron que se podían independizar, una aspiración ciertamente irrealizable entre otras cosas porque el término contiguo, uno de los más pequeños de España, habría quedado dividido en dos no ya pequeños sino diminutos. Hubo, pues, que renunciar a la secesión, pero la rivalidad se fue exacerbando cada vez más, tal vez porque la rivalidad sólo tiene sentido entre grupos muy próximos entre sí. Es de reconocer, no obstante, que, a pesar de la cercanía entre Los Nardos y la capital de uno de sus dos términos, las diferencias culturales fueron siempre muy fuertes y seguirán siéndolo incluso cuando el insignificante espacio que separa a los dos núcleos quede poblado, algo que no tardará mucho en conseguirse.

Hoy ya está llegando ese momento. El cultivo de la remolacha azucarera fue abandonado hace años, la fábrica tuvo que abastecerse de cultivos de lugares lejanos y al cabo decidió cerrar. Los campos se dedicaron al cultivo de frutales, la carretera fue asfaltada y la cercanía de Los Nardos a la capital de la provincia convirtió al pueblo en uno de sus lugares de expansión demográfica. Fue así como aquel incipiente lugar habitado llegó a contar con una población equivalente a la del núcleo capital de uno de sus términos. Las autoridades locales decidieron reconocer el peso que había alcanzado en tan poco tiempo el incipiente núcleo habitado y agregaron al nombre oficial el colorido topónimo de Los Nardos. Incluso la autoridad urbanística de la región decidió poner fin a la anomalía de los dos términos municipales a caballo de los cuales se fue desarrollando Los Nardos y agregó al más cercano el territorio que pertenecía al más lejano. El aun así menguado término municipal resultante ostenta una densidad demográfica de nivel europeo, pero las diferencias y las rivalidades nunca serán borradas. Los que no tenían identidad porque nacieron sin ella lograron al cabo dotarse de una propia y hoy la defienden con bizarría y mucha convicción. Ellos son los nardeños, cuidado, y exigen con fiereza el debido respeto por parte del resto de la población del municipio, aunque no tengan, de momento, la sede de la capital, que todo se andará.

(Escrito por Desdeluego)

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21 noviembre 2009
Gabinete de crisis




(Fotografiado por Dragut)

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20 noviembre 2009
Otra más de mis atractivas aventuras
Es cierto que la presencia de un argentino le otorga un aire internacional a este nickjournal pero redactar estos posts me quita un precioso espacio vital. Prefiero vivir la vida en lugar de escribir sobre ella.

Varias veces me pidieron que redacte mi autobiografía pero siempre me negué. Por otra parte ya muchos periodistas se ocuparon de escribir sobre mí, caso de Arcadi, y lo hicieron mejor de lo que podría haberlo hecho yo. Pero soy consciente de que mis andanzas le traen un hálito de luz y color a la gris y monótona vida de los frecuentadores de este blog.

Por ese motivo, como guerrero que soy y en un momentáneo reposo, quiero contarles en qué estoy metido en estos momentos: la lucha contra un ET venido desde Alpha de Centauro. Esta historia, en realidad, empezó hace nueve años atrás, aunque ahora se haya renovado. Pero antes debo explicar algo: además de actor de cine soy cantante. Tengo una voz muy potente y hermosa, algo de lo que fue testigo el mismo Arcadi cuando vino a hacerme un reportaje a Buenos Aires: En una fiesta que hicieron en mi honor me pidieron que cante. Estaba presente una cantante de tangos muy famosa, Adriana Varela. Debido a su entrenamiento ella pudo permanecer en el salón cuando canté “Te lo juro yo”. Pero el resto de los asistentes, Arcadi entre ellos, debieron escucharme a la distancia, desde afuera del local. Tal es la potencia de mi voz.

Lógicamente en un teatro no ocurre eso. De hecho he cantado como coreuta pero también como protagonista en los principales teatros de Argentina. Eso me ha hecho estar en contacto con muchos artistas líricos.

Un tenor muy famoso, que supo de mi lucha contra sectas y pseudociencias, vino a consultarme por un problema que tenía. Además de cantante este hombre era un ferviente estudioso de OVNIs y extraterrestres, al punto de que junto con su esposa e hijos tenía un programa de radio sobre el tema. Siempre invitaban a quienes los escuchaban para encontrarse a charlar en un café luego de la transmisión. Fue así que un día se presentó alguien muy extraño y que dijo llamarse “Kevin”. Pese a los rasgos aindiados el hombre tenía el iris de los ojos de un celeste muy claro, casi blanco, como el de algunos ciegos. Otro rasgo perturbador estaba en el hecho de que además sus pupilas eran verticales, como en los gatos. Al poco rato se develó el misterio: ¡Se trataba de un alienígena, venido desde Alpha de Centauro!

A esta altura de la conversación con mi cliente le pregunté asombrado: ¿Él te dijo que era un extraterrestre y que venía de Alpha de Centauro? El tenor me contestó: “¡No!, fui yo quien lo dijo”. A lo que le repregunté: “¿Pero cómo se te ocurrió algo tan extraño?”. Pasa -me dijo- que Kevin me había estado dando las características de un extraterrestre, entre las que estaban las de tener ojos muy claros y con pupilas verticales. Por ese motivo le dije a Kevin: “Entonces vos sos un extraterrestre”. “¿Y el tipo qué te dijo?”, le pregunté. “No, no me contestó con palabras, hizo un gesto”. El tenor, para mi deleite, reprodujo el gesto afirmativo de Kevin.

Quisiera describirlo, pero es difícil hacerlo en palabras: con los brazos extendidos y las palmas hacia arriba, agitando los hombros y las manos suavemente, como si estuviera sosteniendo dos bolas y como si dijera “¡Qué boludo que sos!, ¡Cómo no te diste cuenta antes!”.

Abrevio: el tenor se llevó a Kevin a su casa. Los primeros días fue una fiesta para toda la familia. Kevin daba muestras de sus poderes: Peló unos cables dejando el cobre al descubierto y enchufó el otro extremo en un tomacorriente. Mientras pasaba la electricidad por su cuerpo se agitaba como un descosido pero en lugar de quedar electrocutado como le hubiera ocurrido a un simple mortal, por el contrario, él se cargaba así de energía.

Yo le pregunté al tenor: “¿Comprobaste si realmente el cable estaba conectado a la ficha?”. ¡Por supuesto que no! –me contestó- ¿Cómo voy a dudar?

Sin embargo, y para desgracia del tenor, Kevin no se conformaba cargándose de electricidad. Comía como si estuviera pasado de hambre. Además exigió y obtuvo que el tenor le compraran un automóvil porque en el cambio de planeta había perdido la capacidad de desplazarse volando.
Si bien es un privilegio poco común tener un extraterrestre viviendo en nuestra casa al poco tiempo se fue poniendo de manifiesto que Kevin no compartía para nada las características afables de Alf, el extraterrestre de una serie de TV muy famosa:


Por el contrario, más bien era parecido a Alien:








Obligó a los hijos a dejar la escuela: ya no era necesario perder tiempo allí ni hacer gastos porque él se encargaba de la educación. Para ello hizo que la familia alquilara y viera todas las películas de Star Wars, Superman, Expedientes X, Alien, etc. Se pasaban toda la noche viendo esos hermosos films. Kevin entraba en furor si alguno daba muestras de sueño y los acusaba de estar poco atento a los detalles de su vida, ya que todas las películas habían sido inspiradas por él a los guionistas para que la humanidad se fuera familiarizando con la vida de Kevin.

A fin de fortalecer la personalidad de la familia los obligaba a dormir en la calle y él se quedaba en la casa, vigilándolos por telepatía.


También llegó a atar a los hijos de la familia de pies y manos y los exponía al sol en la terraza de la casa en pleno verano, con lo que sufrieron graves quemaduras. Para que los integrantes de la familia fueran resistentes al dolor, los torturaba con una picana eléctrica. En este caso la picana estaba realmente enchufada a la línea de electricidad.



Finalmente expulsó de la casa al hombre y se quedó a vivir allí con la mujer y los hijos. Fue entonces que el tenor me consultó, tal como conté antes. Él quería hacer algo a favor de su familia pero estaba aterrorizado debido a los inmensos poderes demostrados por Kevin.

No es que yo siempre esté dando puntadas con hilo, pero aproveché el hecho de que este famoso tenor requiriera mis servicios para obligarlo a que me diera un papel principal en Turandot, la ópera que estaba montando. Fue así como protagonicé al emperador de China.




Vean esta foto que me tomaron fuera de escena:





Lógicamente estoy maquillado para parecer un viejo, pero supe darle al personaje un rol muy vital y atractivo. Aunque suprimieron las partes cantadas que me tocaban (con el apuro no las pude aprender) yo me paseaba muy majestuoso por el escenario y fui ovacionado cuando saludé al final.

Pero pido perdón. ¡Por hablar de mis éxitos en el arte dejé de lado la historia que venía contando! La retomo. Al principio no quise enfrentarme a Kevin porque aún no sabía si era o no realmente un extraterrestre. Yo estaba preocupado porque él siempre decía que podía disponer de la vida y la muerte de cualquiera. Y aunque no creo en fantasmas, que los hay, los hay. Por eso, con todo tipo de precauciones, me puse a investigar su vida y descubrí que Kevin usaba lentes de contacto de utilería. Conseguí fotografías suyas en los que aparece con sus ojos normales, bien oscuros. Y supe que se trataba en realidad de un indio del norte de Argentina que había sido adoptado por un matrimonio italiano que no podía tener hijos. Kevin, que en realidad se llama Carlos, estaba muy acomplejado por ser el único que no era blanco en su familia, y por eso usaba lentes de contacto que le aclaraban los ojos. Había emitido cheques sin fondo, defraudando a varias empresas y decía ser ingeniero nuclear, pese a que ni siquiera tenía estudios secundarios. ¡Llegó a dar clases sobre la teoría de la relatividad, la materia oscura y física cuántica a un grupo formado por médicos, maestros, arquitectos, ingenieros!

Su familia adoptiva ya no quería saber nada de él debido a todas las cagadas que había hecho. Una vez que me aseguré que Kevin no era en realidad un poderoso extraterrestre protagonicé una escena que de haber sido filmada estaría entre las mejores que hice para el cine: Contraté a un grupo de barrabravas (¿ultras les llaman en España?) y valientemente me presenté en la casa ocupada por el Alien. Mis acompañantes lo sacaron a empujones a la calle y lo dejaron tirado en el suelo, donde le propiné tremendo puntapié en el traste.

Fue un gran triunfo pero en la actualidad, nueve años después, me vuelven a consultar los padres de una soprano, porque Kevin sigue abrevando sus víctimas en el mundo de la ópera.

Con el paso de los años ha ido ganando poderes inexplicables: Tiene una serie de seguidores a los que les narra sus hazañas del día: Que a tal hora pudo evitar que murieran todos los que viajaban en un tren alemán y consiguió que solamente fallecieran dos. Cuando sus seguidores compran el diario al día siguiente se encuentran que efectivamente ocurrió un accidente de tren en Alemania y que murieron dos pasajeros. En otra reunión nocturna Kevin les contó que había dominado telepáticamente a unos ladrones para que matasen a un tendero que una vez no le había querido dar fiado. Al día siguiente salió en los diarios que en el lugar referido por Kevin murió un tendero en un asalto.

La soprano está muy enamorada del extraterrestre, el que parece que es muy potente en muchos sentidos de la palabra, pero los padres de la chica quieren que lo desenmascare nuevamente. Pero en esta ocasión tengo temor. ¿No será que adquirió verdaderos poderes? ¿Cómo hace Kevin para saber lo que ocurre en el mundo antes de que salgan a la venta los diarios de la mañana?

Si bien en este nickjournal predominan los que tienen una vida anodina, tan distinta a la mía, me consta que hay algunos que tienen más de un dedo de frente. ¿Me pueden ayudar para resolver el intríngulis?

Hasta que no resuelva esta cuestión me mantendré cauto. Además los padres no pueden o no quieren reunir el adelanto de honorarios que les pedí: un auto nuevo y muy potente para seguir y vigilar a Kevin con seguridad. Ellos simulan que no saben que yo soy uno de los más prestigiosos luchadores contra sectas y pseudociencias del mundo.

(Escrito por Hércor)

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19 noviembre 2009
Velando armas contra los símbolos
La ventaja de comentar una noticia caducada es tener que destripar su tendencia, so pena de estar hablando de un cadáver. Esto sólo vale cuando la noticia no ha sido amortizada, o sea cuando no es un hecho aislado. Y sucede cuando pertenece a un género, en este caso al de las religiones, creencias y su reino público.

La cosa sucedió hace una semana. Un juez, situado por los medios y la creencia popular en la vanguardia moral de una sociedad, expulsa de la Sala a una abogada musulmana por llevar un pañuelo cubriéndole la cabeza en el ejercicio de su función. La cuestión es en nombre de qué lo hace puesto que no lo hace en nombre del laicismo, es decir, de un conjunto de normas, usos y costumbres vigentes y socialmente aceptados y practicados, como en Francia. Pero el laicismo no es religión de estado en España. Así que no la expulsa como representante laico porque no puede remitirse a ninguna norma adoptada por razón, no por fe circunstancial. En su lugar, descanso: el juez es ejemplo del paganismo que reina en su país por encima de la religión y el estado, hasta el punto de que parte del éxito de la Iglesia Católica se fundó sobre su adaptación a lo pagano. El pagano ignora que la frontera entre lo público y lo privado no es física ni se sitúa en la función de cada uno, puesto que uno en la plaza no es disociable en la vida moderna, sino que es un equilibrio inestable entre ámbitos móviles sólo regulado por el respeto y la duda. La sustitución de norma, respeto y duda por creencia e imposición personal, por muy compartida que esté ésta, es idolatría a valores tribales y pasto de confusión, en el cual campa a sus anchas el poder. Además de que la idolatría es de fidelidad muy variable, en función de los réditos que ofrezca el ídolo en cada momento. De ahí que la decisión del juez no sea una batalla de una guerra de símbolos sino un símbolo más de una guerra entre tribus, por muy larvada que esté por el moderno confort. La comunidad vista como aldea regresa y suple al laicismo pretendiendo actuar en su nombre.

Lo que hace el juez es velar el símbolo del pañuelo con una vigilancia feudal en la que sólo la ley del más fuerte impone una comunidad a otra y excluye al vencido. El ritual de la decisión del juez es mágico porque sólo él puede conocer su motivo y proceso, dejándonos la interpretación sólo como descifre, forzosamente aleatorio. Los propagandistas del nuevo dogma convierten cualquier discusión sobre el asunto en artículo de fe, excluyendo la razón contraria: Marc Carrillo concluye su artículo El crucifijo viaja a Estrasburgo con una afirmación lapidaria que anula sus argumentos anteriores: En fin, con este viaje del crucifijo a Estrasburgo se asientan mejor las bases de una sociedad más libre de talibanes de toda especie y condición. El infierno siempre son los otros. Lo que empieza como razonamiento en su artículo se transforma en una verdad impecable, que como tal es sospechosa de ser una mentira encubierta. Si es o parece inapelable es que no admite contraste ni, por tanto, razón.

En cambio, la fuente es más digna de atención: la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de 3 de noviembre de 2009, sobre el caso Lautsi contra Italia, por el que el Estado italiano ha sido condenado por daños morales a propósito de la exposición del crucifijo en un colegio público. Al final, sólo ocurre una sustitución de símbolos visibles –y por tanto reconocibles e impugnables- por otros invisibles y más difíciles de identificar y combatir. El derecho a no creer en ninguna religión que funda la sentencia debe incluir los ídolos, como ella misma reconoce al extender esa libertad a prácticas y símbolos que expresen una creencia, religión o ateísmo.

(Escrito por Bartleby)

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18 noviembre 2009
Acerca de este querido Nickjournal

Fue Arcadi Espada quien parió el Nickjournal el 1 de enero del 2004 y lo crió y cuidó como una madre hasta finales del 2006. El objetivo inicial de Arcadi era crear un blog donde ir exponiendo sus ideas sobre la naturaleza del periodismo, acogiendo a la vez las impresiones de cualquiera que quisiera participar. Pronto el blog se convirtió en un experimento sobre la libertad de expresión, adquiriendo vida propia y yéndosele gozosamente de las manos a Arcadi. El momento culminante del blog coincidió con el lanzamiento en 2005 del libro de Arcadi “Diarios 2004”, en el que recogía su primer año de experiencia en el Nickjournal. Contaba éste entonces con cientos si no miles de participantes, sumando escritores con nick y lectores anónimos, muchos de los cuales se sentían orgullosos de formar parte de un blog de moda, conocido y reconocido en toda España.

Pero las circunstancias, el cansancio o aquéllo de que nada es eterno, hicieron que un día Arcadi, sin dar explicaciones, tirara la toalla. El Nickjournal se quedó, literalmente, de cuerpo presente. Que no muerto, porque aunque la entrada diaria de Arcadi había desaparecido para siempre, la sábana multiforme de comentarios estaba llena de vida. Por eso un grupo de nickjournalarcadianos comprometidos procedió el 10 de enero de 2007 a la refundación del Nickjournal, convirtiéndose en sus administradores.

Desde entonces hasta hoy, el Nickjournal ha sobrevivido durante tres años, en el curso de los cuales ha navegado con brillantez pero sin rumbo, orgullosa y conscientemente a la deriva. Ha sido un experimento anarquista que ha tenido muchos días buenos y algunos momentos de gloria. Y digo anarquista porque los administradores, con una generosidad que nunca agradeceremos lo suficiente, han querido jugar un papel muy subordinado, anónimo y estrictamente técnico, poniendo todas sus fuerzas en mantener una acrática libertad de expresión en la que cada uno tuviera la oportunidad de ofrecer en la sábana lo mejor que llevaba dentro.

Lo malo es que algunos lo mejor que llevaban dentro no era del todo bueno, o no lo era siempre. Así es la condición humana. La sábana se ha mantenido en la línea que hizo capitular a Arcadi. Ha sido, más que una sábana, una sabana, es decir, un coto sin vallar por el que ha podido corretear toda clase de alimañas. No ha seguido el Nickjournal su aspiración fundacional que debería haberlo llevado a ser un café glamouroso en el que se desarrollara una tertulia civilizada, sino que se ha mantenido en su condición tardoarcadiana de taberna donde los bronquistas tenían amplísimos poderes. Hemos sufrido días en los que el ambiente sabanil ha sido bronco, otros en los que todo su espacio se ha vuelto dispéptico. Días en los que nuestra taberna ha llegado a resultar desagradable, por los orates, bronquistas, flatulentos o pedorros con los que, casi inevitablemente, te tropezabas en ella. Sin embargo, como en todas las buenas tabernas, también hemos podido encontrarnos muchas veces con experiencias que valían sobradamente la pena, con lecturas y vivencias muy buenas. Nuestros administradores han hecho un gran esfuerzo técnico y de gestión para mantener a desvariados y camorristas bajo control. En buena medida lo han conseguido. Hoy el Nickjournal y su sábana tienen un soporte tecnológico de una calidad que ya quisieran para sí muchos otros blogs.

En los últimos tiempos estamos atravesando otro momento bajo. Muchos nicks brillantes se han ido, lo que no tiene nada de particular, porque la naturaleza de casi todo es ondulatoria, y el destino inevitable de todo nick es el abandono por cansancio o por cambios en sus circunstancias, un abandono que en muchos casos es solo temporal. Opino que el problema del Nickjournal no está en las deserciones, sino en que la tasa de renovación, la entrada de nuevos nicks, ha sido baja, incapaz de compensar las salidas. De taberna agria y camorrista, incómoda pero llena de vida, el Nickjournal ha ido convirtiéndose en taberna tranquila y menos concurrida. Esto es bueno si se lo toma como una etapa necesaria, malo si como un deseable estadio final.

¿Rebrotará el Nickjournal? Estoy seguro de que ya lo está haciendo. Desde mi punto de vista, para que este rebrote se consolide habría que alcanzar algunos objetivos. El fundamental es desarrollar la capacidad de atraer gente nueva, no solo nicks activos, sino sobre todo lectores, esos cuyas estadísticas solo conocen nuestros administradores y en los que está la cantera de futuros nicks. Me parece imprescindible que entre los nuevos entrantes haya más blogueras. La masculinización del blog, a medida que fue pasando de café elegante a taberna, ha sido impresionante. Todavía hay algunas heroínas que sobreviven, pero temo que no por mucho tiempo. Lo hacen sin llamar la atención, porque en cuanto se destapan salta alguno de los sadomachistas que pululan por aquí y se dedica a espantarlas, creyendo probablemente que eso tiene gracia.

Otra condición importante es que las reglas de comportamiento estén bien definidas, de manera que los bronconarcisistas, los camorromordaces y los sadomisóginos no puedan molestar y hasta asustar a la gente sencilla. Se ha avanzado mucho en esto, pero todavía queda camino por recorrer. El Nickjournal no debe ser un sitio donde gente cubierta por su(s) anónimo(s) nick(s) venga a desahogarse en o burlarse de los demás, sino más bien un recinto donde se discute a fondo, incluso descarnadamente, pero sin insultar. Cumpliéndose siempre aquella regla de oro de Pitigrilli sobre la educación, que consiste en “comportarte cuando delante de los demás como si estuvieras solo, y cuando solo como si estuvieras delante de los demás” (sustitúyase “solo” por “protegido tras el anonimato de tu nick”).

Finalmente, hay una cuestión estructural importante en la que me parece que las opiniones de los nickjournaleros más activos han estado siempre divididas. Se trata de las relaciones entre la entrada y la sábana. En los tiempos de Arcadi la entrada era cada día una referencia importante, ya fuera para apoyarla o para combatirla desde la sábana. Luego ha ido produciéndose una disociación entre ambas, que ha llevado a convertir, para muchos, la entrada en un clamor en el desierto y la sábana en ese putichat del que algunos desvariados llegan a enorgullecerse. No quiero decir con esto que la sábana deba ponerse al servicio de la entrada. De hecho, ha habido muchos nicks muy brillantes, cuyos nombres están en la mente de todos, que desde la sábana han generado verdaderas entradas. Pero los mejores momentos del Nickjournal han sido, en mi opinión, aquellos en que la sábana ha entrado en resonancia con la entrada. Recuerdo últimamente una discusión que duró varios días sobre Wittgenstein y la filosofía analítica, la cual por cierto acabó, desgraciadamente, con estribillos tabernarios. La entrada cumple con la función de darle cierta estructura a cada día del Nickjournal, por eso es necesaria, mientras que la sábana aporta la espontaneidad de la calle, que aquí se busca como algo fundamental. Necesitamos buenos entradistas pero también buenos sabaneros, en un ambiente donde los recienllegados (y las recienllegadas) se encuentren a gusto.

Recientemente, los administradores introdujeron una regla que limitaba el espacio máximo a ocupar por un comentario en la sábana. Yo la complementaría con otra que limitara su espacio mínimo, obligando a que todo comentario tuviera una longitud de, por ejemplo, al menos veinticinco palabras. Creo que esto limitaría mucho las posibilidades del puro (o puto) chateo.

Por lo demás, conste aquí que mi intención es permanecer fiel al Nickjournal. Creo que vale sobradamente la pena.

(Escrito por Olo)

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17 noviembre 2009
Unas memorias


Era monárquico y burgués. Disfrutaba de una posición económica envidiable según se mire: era rentista. Añadan a esas notas que era un agudo observador y tendrán al autor de unas memorias recientemente publicadas por Minúscula: el "Diario de un desesperado" de Friedrich Reck.

Un personaje que murió en Dachau, durante los estertores de la locura que asolaba Europa, apenas dos meses antes la liberación del campo de concentración, no está claro si de tifus o de un tiro en la nuca. Alguien que fue delatado y detenido, que evitó la muerte en primera instancia merced a la intercesión de un general conocido, pero que, recalcitrante, acabó atrapado en el sucio agujero negro concentracionario. Un tipo cuyos diarios identifican a Hitler como el Gran Manitú y que lamentaba no haberle pegado un tiro en 1932, cuando lo tuvo en la mesa contigua en la Hofbräuhaus muniquesa, yendo él armado, y sólo acertó a expresar en voz alta su opinión sobre el sujeto, aprovechando que paraba por allí sin su habitual escolta de matones. Un testigo que disecciona la sociedad alemana de entreguerras y su entusiasta camino al sometimiento, que desprecia a las masas (lector de Spengler y Ortega) y que aborrece del espíritu prusiano que envenena a Alemania. Un disidente del frente interior que, sin embargo, olvida el capítulo que significa al nazismo como uno de los horrores más depurados de la Historia, como si de un suceso menor se tratara, más bien como si a su alrededor nada pasara con sus conciudadanos judios. Acaso no los consideraba como tales. Ni una palabra sobre la Noche de los Cristales Rotos, ni una mención a las Leyes de Nuremberg, ni una reflexión sobre los comerciantes expropiados, ni un recuerdo para los Rosenfeld o los Goldberg desaparecidos. Nada. Silencio.

(Escrito por Phil Blakeway)


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16 noviembre 2009
Laporta y su tropa

Dios los cría… y ellos se juntan. El presidente del F.C. Barcelona, Joan Laporta, su “delfín” preferido, Xavier Sala i Martín, el director general del club, Joan Oliver, y el director de Barça TV, Vicent Sanchís forman el núcleo duro del Laportismo. La presencia de este grupúsculo también se repite en la Fundació Catalunya Oberta.

Es de dominio público que Joan Laporta se ha acostumbrado a hacer tejemanejes desde la poltrona para su provecho particular que, a menudo, son contrarios a los intereses de la entidad. Los directivos con un mínimo de ética y estética -15- han dimitido para evitar ser cómplices de tan oscura gestión; después de sopesar pros y contras han decidido ponerse a dormir plácidamente y, en general, a cerrar el pico. Sospecho que la mayoría de los socios del Barça, a los que se supone sensatos, se dan cuenta de que algo huele a chamusquina, pero ya se sabe que en esto del fútbol mientras los resultados sean buenos, y de momento lo son, la gente se da por satisfecha y mira hacia otro lado.

Nada cabe esperar de los principales medios de comunicación. Los panfletos deportivos y de información general que circulan por aquí y, en general, todos los grupos mediáticos del país callan a cambio de un pedazo de tarta. Verbigracia, Laporta paga al grupo Godó un millón de euros al año a cambio de la frecuencia televisiva de TDT por la que emite Barça TV y el Diario Sport realiza promociones de artículos del club bajo la cobertura de un pacto de no agresión. Una buena cuenta de explotación vale mucho más que el compromiso adquirido con el barcelonista de a pie.


En la calle, los que se interesan un poco saben de la gravedad del asunto, pero son cosas que sólo se comentan en la intimidad. La discreción es una virtud muy catalana. Luego pasa lo que pasa. Se destapa el caso Millet y todos nos preguntamos cómo pudo ser posible tanto silencio y tanta hipocresía. Con la gestión de Laporta está pasando lo mismo.


Laporta no concibe que se le acabe el chollo y por eso quiere promocionar a su “títere” preferido. El hombre de las americanas chillonas, el hortera Xavier Sala i Martín será la voz de su amo para conservar el “negoci”. Si se produjera esta sucesión el tamaño de la mala gestión sería mucho mayor, que ya es decir.


Como todo el mundo sabe, Laporta y su endogámica tropa también son muy activos políticamente. Le han cogido el gusto a esto del poder sin control. Se proclaman catalanistas-revolucionarios pero a la hora de confrontar sus ideas se sienten ofendidos enseguida por el hecho de que se les lleve la contraria y recurren al insulto con preocupante asiduidad.


El indescriptible Xavier Sala i Martín ha declarado recientemente que “por un lado, todas las personas que se proclaman independentistas acaban perseguidos y maltratados, se llamen Oleguer, Joel Joan o Laporta” y que “los españoles son tan cazurros que se te quitan las ganas de ser unionista". Como una cabra.


Por su parte, el gordinflón Joan Olivé aseguró en el transcurso de una tertulia en Rac 1 que “los españoles son unos chorizos sólo por el hecho de ser españoles”. Eso sí que son argumentos de peso y lo demás son monsergas.


Laporta se presentó a las elecciones a la presidencia del FC Barcelona como el nuevo adalid de la transparencia y la democracia. Tiene guasa que la opacidad haya sido la gran característica de su gestión hasta el punto de que le han dimitido 15 directivos en sólo dos mandatos y que haya tenido que ser obligado por un juez a convocar las elecciones en el 2006 cometiendo una infracción gravísima de los Estatutos que le pudo valer una inhabilitación del Tribunal Català de L’Esport.


Laporta entró en el mundo del fútbol prometiendo una revolución para cambiar las estructuras de este deporte. Al final, ha acabado aceptando un cargo oficial en la UEFA y desmontando el G-14, que era el grupo de presión formado por los principales clubes.


Ahora toca entrar en política. Laporta se postula como el salvador de la patria. Ha dicho: “Si el país quiere una líder y no un mártir, igual me planteo entrar en la política. Catalunya tiene que fijarse en el Barça”. Lleva tiempo haciendo un discurso radical y populista para hacerse un hueco. Luego, cuando alcance el poder (todo es posible) y la inmunidad parlamentaria, aparcará sus ideales y montará su “chiringuito” donde también tendrán cabida sus familiares, amigos y amantes. En el fondo el tipo es mucho más tonto de lo que parece; el pobre hombre contrata a una amante como empleada y luego la despide sin contemplaciones y de forma improcedente.


El carnavalesco Xavier Sala i Martín como futuro presidente del FC Barcelona y el pijoprogre Joan Laporta en el Parlament sería demasiado. Pobre Catalunya. Estaremos entretenidos.


Como aquí es imposible enterarse de estas cosas si no te las cuentan (la prensa de Madrid ya está entretenida con Pellegrini, el Atleti y demás tribulaciones particulares) les aconsejo un blog de reciente creación que está sacando informaciones interesantes: Sin concesiones.


(Escrito por Barley)

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[0] Editado por Garven a las 8:00:00 | Todos los comentarios 117 comentarios // Año IV
15 noviembre 2009
Que conste

Ha dedicado muchos artículos, y algún libro, Arcadi Espada a denunciar la marginación de los valores fundacionales de la izquierda, por parte del socialismo español, en favor de la sumisión al nacionalismo. La última vez fue este viernes.

El más persistente analista de este fenómeno seguramente ha sido Félix Ovejero Lucas, en trabajos como “Contra Cromagnon. Nacionalismo, ciudadanía, democracia” (Montesinos, Barcelona, 2007), con pasajes como el que sigue:

“La relación de una parte de la izquierda española con el nacionalismo es enigmática. A la vez que se declara no nacionalista, defiende todo lo que los nacionalistas defienden. La implicación se impone: o bien los nacionalistas no son nacionalistas o bien la izquierda es nacionalista. La primera posibilidad resulta improbable. La segunda nos deja a las puertas de una pregunta: ¿puede ser nacionalista la izquierda?”.

La respuesta ya la sabemos.

Tal vez estoy equivocado, pero en los artículos en que Arcadi y otros tratan el asunto sigo vislumbrando, después de tantos años, un poso de sorpresa, como si aún no se hubieran dado cuenta de que el Partido Socialista ha marginado sus valores fundacionales con el único propósito de conseguir el poder y perpetuarse en él. Ya sé que ni el Sr. Espada ni el Sr. Ovejero tienen una mirada candorosa o ingenua sobre el asunto, pero me sigue extrañando que persistan en la descripción de una situación cuyo análisis válido sólo pasa por considerar que todos nuestros partidos políticos son, en definitiva, empresas de colocación. Si partimos de esta premisa, que los partidos políticos, circunstancialmente, invoquen sus principios (fundacionales o no), no pasa de ser una estrategia del departamento de márqueting.

El Partido Popular, ¡oh sorpresa!, se mueve por los mismos mecanismos. No hay duda de que, si le va el poder en ello, el PP no titubea en pactar con Satán, quien reclamará, cómo no, el correspondiente cargo. Sobran los ejemplos.

Nadie se libra. Si yo fuera un separatista irredento (al tiempo), la verdad es que no estaría muy contento con las alianzas y acciones políticas que está llevando Esquerra Republicana, cuyos dirigentes, es obvio, también se mueven exclusivamente en función del cargo que ocupan o pueden ocupar.

Ante esta panorama tan entusiasmante, Ciutadans debía constituirse en una novedad que funcionara alejada de los tics partidistas. La historia es conocida: Ciutadans no sólo no ha sabido romper la baraja sino que se ha sentado a la mesa de juego. Y en tres manos estará fuera de la timba. UPyD aún no ha tenido tiempo de decepcionarnos demasiado, pero no parece que los demás partidos (y, no se olvide, el sistema electoral) estén dispuestos a dejar que ocupe un espacio realmente significativo e influyente. Les va mucho en ello.

Así las cosas, quizá deberíamos acordarnos más a menudo de la gente del PP y PSOE en el País Vasco. Se supone (es la inercia) que los representantes de estos dos partidos también albergarán ambiciones de cargo, pero, sinceramente, no parece que la prioridad vital de un concejal del PP en Bermeo sea la vicepresidencia de la Diputación de Vizcaya, por decir algo. Como acertadamente apunta la Correspondencia que Harkaitz Mendia remitió 13 de noviembre a Arcadi, en Euskadi, la gente del PP (y del PSOE, añado) “suelen ser jardineros con escolta, o profesores con escolta, o empresarios con escolta. Gente que se juega la vida”.

En fin, lo que hacen estos señores no nos quita el asco general por el sistema. Al contrario: desde otra perspectiva, lo aumenta. No obstante, nada perdemos por dejar constancia de que no todo es oportunismo electoral o especulación clientelar. Pues eso: que conste.

(Escrito por Desierto Polaco)

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[0] Editado por Mercutio a las 9:00:00 | Todos los comentarios 127 comentarios // Año IV
14 noviembre 2009
¿No quieres caldo?

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[0] Editado por Mercutio a las 9:00:00 | Todos los comentarios // Año IV
13 noviembre 2009
Una historia a la medida
Llevamos varios meses en el Inner Circle pasándonos de mano en mano dos curiosas historias que nos tienen in ameno spirito. Aunque el único nexo común entre ellas es el país (Italia), la coincidencia de argumentos y maschere es sorprendente.

1: El pícaro abate Vella (1749-1815)
La primera historia es la del Codice diplomatico di Sicilia sotto il governo degli Arabi. Tras una forzosa parada del embajador marroquí en Palermo en 1782, sale a escena Giovanni Vella, un curilla maltés colocado por las autoridades sicilianas para hacer de traductor y acompañante del diplomático (ya que el idioma maltés es una lengua semítica con alfabeto latino, al menos podrá indicarle donde están las letrinas...) y anuncia a los cuatro vientos (eso si, una vez que las velas del embajador han desaparecido por el horizonte) que el amable mauretano ha encontrado en su alojamiento y confiado a su custodia unos legajos en alifato. Dichos pergaminos son un compendio de documentos importantísimos de la época de dominación árabe, e incluyen leyes, correspondencia oficial, decretos.... Y él, sabio humilde comedor de hierbajos despreciados, ha traducido los textos y ofrece el fruto de sus desvelos. Todo Palermo aplaude a rabiar y agasaja al abate de raída sotana y amplia hambruna, que se vé invitado a las mesas de los nobles, amparado por obispos, consultado por escolares y elevado a la cumbre de la intelectualidad insular. Obviamente, nada de esto es por amor al estudio: en ese momento existe una polémica asimilación del derecho público siciliano al derecho continental que conlleva una confrontación crítica entre el virrey napolitano (absolutista) y los nobles sicilianos (caciquistas). El códice puede ser usado como arma decisiva para defender el absolutismo frente al código normando que beneficia a la nobleza local. ¡Audentes fortuna iuvat! Vella, visto el éxito de la “traducción”, se atreve a anunciar la traducción de los “redescubiertos” 17 libros perdidos de Tito Livio, pero frena a tiempo y se “conforma” con una segunda parte de su gran éxito: el Libro del Consiglio d’Egitto. Las apuestas suben, los ánimos se calientan, y el ratón de sacristía es ya catedrático y suena como monsignore. Pero los estudiosos “serios” (el primero, el canónigo Rosario Gregorio), que al principio solo habían preguntado con educación por la autenticidad de los papeles, están aporreando puertas. El artificio se derrumba a pesar de los intentos desesperados de Vella para apuntalar la mentira (incluyendo un falso robo, muchas excusas y santa indignación, intriga, laces y desafíos). Joseph Hager, profesor de árabe en Viena, se enfrenta al falsario. Más excusas, mentiras, líos... Monseñor Germano Adami, arzobispo de Aleppo, da el dictamen final de que ni cúfico, ni árabe, ni nada de nada, y que Vella «con accento maltese pronunziava un bastardume di linguaggio siciliano, anzi una lingua tutta propria di lui» (esta cita es de Domenico Scivá pero el arzobispo dice algo parecido mas lindamente). Al final sólo queda la cárcel, la vergüenza colectiva y unos cuantos muertos a cuenta de la Fiesta de Santa Rosalía. L’«arabica impostura» è finita. Leonardo Sciascia ha contado estupendamente esta fábula cruel, libro que les recomiendo encarecidamente




2: Pillitu, el bibliotecario aburrido
La segunda historia empieza en Enero de 1845, y es la de un director de biblioteca sardo al cual se le apareció un enorme pergamino, que el estudioso identifica como tres epístolas y tres poemas escritos por un oscuro (hasta entonces) juez y poeta dirigidas a Mariano IV, giudice de Arborea. Las cartas eran datables circa 1365, y supuestamente era a la vez un relatorio de la época de los Giudicattos sardos, una guía del “who's who” de la época y un hito fundamental en la poesía italiana de todos los tiempos. La apolillada y decadente élite sarda está de fiesta: de ser una tierra olvidada pasa a llenar el espacio cultural europeo y, sobre todo, el espacio político italiano, ya que el documento “demuestra” que ya en aquellos días la corte de Arborea era italiana hasta la médula, estaba relacionada con “lo mejorcito de la península” y era mayormente una Universidad Abierta llena de sabios, filósofos, literatos y estrategas sutilísimos. Martini, el polvoriento director de la biblioteca de Cagliari se hace coser nuevos ternos, el barón Manno reafirma las suposiciones cosidas con hilvanes de su Storia Della Sardegna ( y hace sus maniobras políticas), los literatos locales se suman al jolgorio y el pillín de Ignazio Pillitu, un escribano que ocupaba el escalafón mas bajo en el archivo, cuenta las monedas recibidas y calcula su ascenso como reconocido descifrador del texto. La chanza (a pesar de los discrepantes) dura hasta que Theodor Mommsen, sabio ya escarmentado por los falsarios italianos (está escribiendo su Corpus Inscriptionum Latinarum ) revisa el texto y de un plumazo echa por tierra todo el tingladillo. Falso, falso de arriba abajo, un pergamino antiguo y sin valor rascado y reescrito con un farfullo sin sentido, filológicamente imposible, una chapuza lingüística. Los bachilleres palermitanos se indignan, defienden sus posiciones, hay escaramuzas, intentos de reconciliación, y el alemán acaba harto de la “erudita camorra local”. Cuando en 1877 vuelve a tener contacto con la isla durante la catalogación de las inscripciones latinas acaba echando pestes de la “razza delinquente” y la “isola dei falsari”, que define como “fabbrica di Santi”. Los sucesivos manuscritos similares aparecidos y aportados como corpus han sido rechazados como falsificaciones cada vez mas burdas, incluyendo el manuscrito Gilj, con el cual el ingenuo la Marmora había querido demostrar la autenticidad de sus “idoli” comprados por toda Cerdeña a habilidosos forjadores locales que los hacían pasar por hallazgos arqueológicos fenicios o nurághicos. La Rinascita sarda (pareja a las que surgen en toda Europa en ese momento pero orientada a ser mas italianos que nadie) se desinfla cual soufflé en el congelador. Martini fallece antes de sufrir el ridículo (o tal vez le dio un malaire al sospecharse la jugada), la élite culta local es objeto de burla y pitorreo, y las peores consecuencias no pasan de la contaminación del folklore local, que en pocos años asimila los embustes de la carta y los incorpora al repertorio como leyendas y romances. Curiosa filtración de las historias desde las academias y los salones hacia las casas de los maestros, los artesanos, los pequeños comerciantes...





Algunas constantes son evidentes en ambas historias: el entusiasmo de los paisanos, el deleite de los estudiosos de provincias con mas patriotismo que instrucción, las enormes implicaciones en la política y su empleo como arma en profundas guerras de poderes, la avaricia de los falsarios no solo de dinero sino (y esa es su perdición) de reconocimiento, las excusas ofrecidas al ser atrapados como de haber realizado la primera traducción “en estado de gracia o de trance” a pesar del deterioro del texto, la presencia mas o menos explícita de la Iglesia como poder terrenal o garante de la veracidad de la investigación (lucha tremenda por el poder terrenal en Sicilia, aparición misteriosa del fantasmal fraile que ofrece el manuscrito en Cerdeña), la sentencia condenatoria de un sabio centroeuropeo que acaba con el engaño, los coletazos e indignaciones de los nacionalistas que achacan todo a una conspiración de extranjeros enemigos... hay mas historias de falsos y falsarii en Italia antes y después, algunas sorprendentes por su extravagancia (el género literario de las cartas de Cristo, la Virgen y los Santos prometiendo su amparo si les eligen como patronos de la ciudad), otras por su ambición (como Annio de Viterbo, que reinventa la historia del mundo antiguo, o Ottavio D’Arcangelo, que lo mismo compra al por mayor “antigüedades” en los falsificadores romanos que localiza elefantes cartagineses de oferta en Sicilia, traducciones imaginarias de epístolas o inscripciones púnicas en chapucero latín imperial).


Seguro que estas cosas, con la recién estrenada memoria histórica, no pasan hoy en día...





Archivio vero ed autorevole

Paolo Preto. UNA LUNGA STORIA DI FALSI E FALSARI. Mediterranea Richerche storiche. Anno III - Aprile 2006

Luciano Marrocu. THEODOR MOMMSEN NELL'ISOLA DEI FALSARI. Storia e critica storica in Sardegna tra Ottocento e Novencento. CUEC, Cagliari 2009

Thomas Freller, THE RISE AND FALL OF ABATE GIUSEPPE VELLA. A story of forgery and deceit, PIN, Malta 2001






(Escrito por Mandarin Goose)

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[0] Editado por Dragut a las 8:00:00 | Todos los comentarios 211 comentarios // Año IV